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LA REVOLUCIÓN INTELECTUAL DE LA ESTRELLA DE LA MAÑANA |
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LA HISTORIA DIVINA DE JESUCRISTOEsta es la Voluntad Presente de Dios:"Unifíquense todas las iglesias en una sola y única"
LIBRO TERCERO
LA CREACIÓN DEL UNIVERSO
Al Principio creó Dios los
Cielos y la Tierra.
La Tierra estaba confusa y
vacía, y las Tinieblas cubrían el haz del Abismo,
Pero el espíritu de Dios
se cernía sobre la superficie de las aguas.
Dijo Dios: “Haya Luz”, y
hubo Luz.
DECLARACIÓN DE
PRINCIPIOS
PRIMERA PARTE.-
CREACION DE LA LUZ DEL GÉNESIS
SEGUNDA PARTE.-
CREACIÓN DEL FIRMAMENTO DE LOS CIELOS
TERCERA PARTE.- LA
ESCALERA DE LOS ELEMENTOS NATURALES
CUARTA PARTE.-
CREACIÓN DE LA BIOSFERA
QUINTA PARTE.-
CREACIÓN DE LA ECOSFERA
SEXTA PARTE.- CREACION
DEL SISTEMA SOLAR
SEPTIMA PARTE.-
CREACION DE LOS CIELOS
INTRODUCCIÓN A LA
COSMOLOGÍA DEL SIGLO XXI
He aquí el secreto mejor
guardado del mundo. Durante los 3.500 años que han pasado desde Moisés a Cristo
Raúl a ningún ser humano se le permitió abrir el Sello con el que YAVÉ Dios
dispuso que la Historia de la Creación de los Cielos y de la Tierra permaneciese
fuera del alcance de la inteligencia de los milenios; hasta el Día en su
Presciencia fijado, se entiende.
Abierto este Sello,
expuesto el Jeroglífico escrito por Moisés a la lectura de todas las naciones,
la Inteligencia de YAVÉ Dios, su Forjador, queda magnificada hasta el infinito,
tanto más cuanto que los sabios y genios de todos los siglos intentaron abrir
este Sello, leer su Contenido, y no pudieron. La Inteligencia de YAVÉ Dios,
Creador del Universo, queda tanto más alta e inaccesible cuando se ve que el
hombre al que le ha dado la gloria de abrir este Sello y leer su Contenido a
todas las naciones no es sino un varón sin más estudios que los elementales
naturales a su época y pueblo.
Obviamente la fuerza a
vencer por este Libro se multiplica por ese número de hombres que, frustrados
por su incapacidad para abrir el Sello del Génesis, convinieron consigo mismos
en proceder dicha imposibilidad del hecho de no ser otra cosa el Relato bíblico
del Génesis más que “una metáfora sin ningún contenido científico”.
Creada la inteligencia
humana para elevarse a la imagen de la inteligencia divina, según se lee,
“hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza”, esa frustración no
podía sino traer a luz una visión sobre el origen del Universo nacida para ahogar
la ignorancia humana y mantener a flote “el todopoder de la Razón científica”. El fruto de esta dualidad emocional trajo al mundo una
cosmología sin Dios, defensiva en primera instancia, y ofensiva, es
decir, anti-creacionista, más tarde, con el
objeto de salvar la grandeza humana sobre “la muerte de Dios”.
Ahora bien, Dios no
miente; no en vano dijo de Sí mismo: “Yo soy la Verdad”. Así que habiendo Él
escrito en forma de Jeroglífico la Memoria de la Creación de nuestro Universo,
en la misma razón de Imposibilidad de penetrar en su Texto, sin entrar de la Mano
de su Autor, y porque la Imposibilidad se manifiesta en la Caída de la Ciencia
del Siglo XX en los abismos del Nazismo, por esta Imposibilidad vino a
convertirse la existencia del Texto en Promesa de Apertura, a cumplirse,
gracias a Cristo, en fecha conocida exclusivamente por Él.
En suma, que el Sello
había de abrirse y el Misterio de su Contenido venir a luz.
Ahora bien, habiendo el
Ateísmo Científico del Siglo XIX evolucionado hacia la Cosmología del Siglo XX,
y habiéndole construido el Siglo XX una estructura artificial al
edificio irreal de su imagen ficticia del Universo en el Tiempo y en el
Espacio, por lógica el choque entre tal visión artificial y ficticia y la
verdadera imagen del Universo, aquí abierta, ha de hacer saltar chispas.
Digamos que la necesidad
de fundar sobre principios seudocientíficos una imagen cosmológica sin ningún
apoyo en la estructura de la Realidad levantó, alrededor de ese castillo en el
aire que fue la CSXX, toda una religión neopagana, las universidades por
templos y la Academia de las Ciencias por Vaticano, con esto demostrando, aun
en su ateísmo, que cualquier estructura humana que aspire a ser invencible debe
seguir el modelo que Cristo puso en vida: La Iglesia Católica.
En sus aspiraciones a la
inmortalidad tanto el Tercer Reich cuanto el Partido
Marxista-Leninista-Estalinista no dudaron en adaptar la estructura católica a
sus partidos. El ateísmo anticreacionista de la
CSXX no iba a ser menos, ni dejar de llevar a su perfección esa copia, tanto
más cuanto que entre sus albañiles se contaron los genios que parieron la Edad
Atómica.
La tarea de Dios en este
siglo no es pequeña, ni poca.
Pero es en la
imposibilidad donde la Omnisciencia y la Omnipotencia Divinas se manifiestan en
su verdadera naturaleza infinita y eterna.
En cuanto al aspecto
literario, a mí se debe achacar todos los defectos que tuviere este librito.
Siendo una Introducción no implica infalibilidad ni dogma. Sin embargo,
habiendo sus fundamentos sido puestos por el propio Creador de los Cielos y de
la Tierra cualquier ruptura con esos fundamentos es volver a abrir la puerta de
las Guerras Mundiales.
Con el paso de los años mi
pensamiento ha ido creciendo. El sustrato original permanece.
La lectura de este Librito
no es fácil, ni yo pretendo acomodar mi estilo a las leyes del comercio. Tanto
menos fácil lo tengo, cuanto compleja ha sido la estructura artificial que la
Cosmología del Siglo XX le edificó al Ateísmo de la Clase Científica.
Fueron muchos los genios
que usaron las espaldas de Newton como palanca hacia las de Einstein. Pasando
por alto las revoluciones tecnológicas y científicas vividas por los dos siglos
pasados, los herederos de aquel Sistema Cosmológico, fundado en una Hipótesis
cuya grandeza consistió en haber reinventado un Universo existente únicamente
en sus cabezas, los Astrónomos de nuestros días prefieren seguir trabajando con
los ojos cerrados a la Data a comprometer ese Maravilloso Edificio Cosmológico
creado por el hombre y, bajo el peso de las evidencias, tener que firmar la
Demolición de la Religión del Ateísmo del Siglo XX. La Verdad Divina, sin
embargo, es Invencible. La Data almacenada en la Memoria Astronómica del Siglo
XXI se levanta para de un manotazo echar abajo ese castillo en el aire que fue
la CSXX.
La Estructura Dinámica de
nuestros Cielos, este Firmamento de los Cielos que todas las noches nos abre
los ojos a las inmensidades de su Creación, y que por razones de Barbarismo
Social Histórico los hombres han sido alienados de si libre contemplación, esclavos
como son de un Sistema Social Animal fundado precisamente sobre aquel Sistema
Cosmológico de cuyo seno nacieran todos los Males del Siglo XX; cuando
estudiada la Data Física que la Astronomía Natural nos sirve, se nos descubre
un Edificio de Belleza infinita cuyos Fundamentos nos abren los ojos del
Pensamiento a la Existencia de una Sabiduría Creadora establecida sobre la
Inteligencia sin límites de un Ser Todopoderoso cuya Fuerza ha sido puesta al
Servicio del Árbol de las Ciencias de la Creación de Universos, en cuya
Actividad su Ser adquiere las Propiedades Sobrenaturales que les son propias al
Creador del Cosmos: Omnisciencia y Omnipotencia.
Es lógico, pues, que
delante del ser o no ser de la CSXX, en tanto en cuanto Religión de la Ciencia,
los astrónomos de nuestros días sigan con los ojos cerrados a la evidencia que
la Data Astrofísica Universal les pone sobre la mesa.
Mi trabajo en este
Contexto consiste en hacer sencillo lo difícil y hacer ver que la Luz que ciega
los ojos es la Luz que abre la Inteligencia de la criatura humana a la Imagen
de la Inteligencia Divina de su Creador. Pues se sigue prefiriendo trabajar bajo
la condición animal única y exclusivamente por el miedo a vivir una Libertad
que, a Imagen y Semejanza de la Divina, lo vence todo y se enfrenta a los
problemas del Espacio y del Tiempo con la consciencia victoriosa del que ha
aprendido que Vivir es una Aventura, una Epopeya en avance constante y
continuo hacia un Horizonte que descubre su naturaleza según uno se acerca a su
Marca. En palabras de nuestro Creador, Dios Hijo Unigénito, nuestro Rey y
Señor, nuestra Padre y Maestro: “Cada día traerá su afán”.
Comprendo que habiendo
trabajado en este Terreno de la Creación de nuestro Universo con la constancia
de quien le ha dedicado su vida a recrear la Verdadera Imagen de nuestros
Cielos y su Relación en el Espacio y el Tiempo con el Cosmos en el que ha sido
creado, formada mi inteligencia para trabajar con imágenes sencillas
sustentadas por la Data Astronómica Natural, me sea necesario partir de un
Principio Universal claro que no deje lugar a dudas y sirva de Puente entre la
CSXX y esta Introducción a la CSXXI. Para satisfacer esta necesidad diré desde
ahora mismo que esta Introducción es lo que su título indica “Una
Introducción”. Quien abre la Puerta cumple su trabajo; le corresponde a quienes
entran seguir trabajando y Actualizar el Pensamiento Cosmológico y Astrofísico
para que las Nuevas Generaciones se muevan en los próximos siglos por un
terreno alimentado por un Árbol de Ciencias Creadoras cuyo Fruto viva bajo la
Ley de la Vida y no bajo la Ley de la Muerte, que fue el Fruto que el árbol del
ateísmo científico vino a servirle al Siglo XX.
En lo tocante al Origen
del Cosmos, estableciendo aquí el Principio de Nuestro Universo como una Obra
posterior a la Creación del Cosmos, y un Cosmos que fue creado para ser el
Campo de Materia Prima del que su Creador habría de servirse para la Creación
de Nuevos Universos, este Origen Cosmológico tuvo lugar en una Transformación
Masiva de materia astrofísica en energía cósmica; energía global que, siendo
redirigida hacia campos de energía espacio-tiempo, comenzó su Viaje de regreso
a la materia astrofísica.
Básicamente este Big-Bang
Original sigue produciéndose en las Fronteras del Cosmos, donde la energía
cósmica creada por las Galaxias es recogida por campos de energía
espacio-tiempo transformadores de energía en materia. Así hasta el infinito,
por la eternidad, y de aquí la Expansión ad infinitum natural al Cosmos. La
Creación de Galaxias es un acontecimiento sin fin que el Creador del Big-Bang
Original alimenta extendiendo el Espacio de las Fronteras de su Creación a
medida que el Tiempo se materializa en galaxias y cúmulos de galaxias.
No es, pues, casualidad
que la Revolución Radioastronómica que estamos viviendo sume y sume nuevas
galaxias a las ya detectadas, y expanda las fronteras del Cosmos a medida que
esta nueva suma nos abre los ojos a una Expansión ajena a toda Contracción Cosmológica
Final.
Al igual que la Eternidad,
el Infinito y Dios no tienen Principio ni Fin: la Creación ha venido para
permanecer para siempre por jamás. Lo contrario, negar la Expansión hasta el
Infinito del Cosmos en la afirmación de una Contracción a comenzar en algún punto
de la línea de la Eternidad, es entregarse a la ciencia-ficción, es decir, es
regresar a la Edad de la Falacia de la CSXX, cuando una Hipótesis fue Ley
mientras no se demostrase su Maldad. Habiendo la Maldad de la CSXX regado los
campos de la Tierra con dos guerras mundiales la persistencia en semejante
Falacia es declararse en Guerra Abierta contra el Género Humano, contra la Vida
y contra Dios.
Y concluyendo este
Prólogo, la observación en vivo de la evolución que las ciencias astronómicas,
y físicas en general han experimentado, en estos últimos 40 años, es una fuente
de estudio de recursos intelectuales favorables a la edificación de un Pensamiento
nítido y sin fisuras sobre la Imagen Natural que le corresponden a nuestros
Cielos y a nuestra Tierra. No se puede dudar a estas alturas que la imagen que
las ciencias geológicas y astronómicas proyecten al Género Humano le afectan a
su posición frente a su Civilización y su actitud ante el Universo. Querer
arrojar balones fuera y culpar de los males propios a una fuerza exterior al
propio sistema es un recurso patológico que, según se desprende de la realidad
histórica en que nos encontramos actualmente, no conduce a ningún sitio, o
mejor dicho, sí que conduce a un sitio muy preciso: la destrucción.
La parte que las ciencias naturales tuvieron
en la eclosión de la 2ª Guerra Mundial es un mea culpa que pesa en el aire como
losa sobre tumba.
La relación entre Conocimiento y
Comportamiento una ley perfectamente asumida por las ciencias desde los días
más preclaros de la Etología, por no extendernos demasiado en el tiempo, cuál
fuera la parte que el Ateísmo Científico, sustentado por la CSXX, tuvo en la
tragedia del Siglo XX está lejos de toda discusión. A no ser, claro está, que
ahora además de ciegos nos quieran a todos descerebrados.
Personalmente no creo que
la Maldad haya sido consciente. Mas una vez que la Consciencia es adquirida las
consecuencias de la Libertad no pueden ser adjudicadas a la Imposibilidad de
abrir un Sello que Dios mantuvo cerrado con su Puño y Letra. No hay, pues,
Condena; ni mi trabajo consiste en juzgar a los Pensadores de los últimos
siglos. La Verdad está más allá del juicio sobre los otros; en su Naturaleza
está hacer libres a quienes se vieron encerrados en las tinieblas de un
Silencio con Origen en una Necesidad Cosmológica, Hoy superada.
Así pues, abramos la
Puerta que durante 3.500 años ha permanecido cerrada para Gloria de nuestro
Creador Divino y Liberación de la Plenitud de las Naciones del Género Humano de
las fuerzas que la Ignorancia nacida de la Caída del Primer Hombre desatara sobre
todos los pueblos de la Tierra.
CAPÍTULO
1
DECLARACIÓN
DE PRINCIPIOS
1. Pero, para empezar, y
pues que siempre se debe elegir un buen punto de partida, diré que este estudio
sobre la Memoria de la Creación del Universo (Cielos y Tierra) tiene su origen
en la necesidad de abrir la Fe a los principios científicos de la Naturaleza.
No pretendo fundar la Fe en tales principios, pues la Fe ha sido y está fundada
sobre los principios sobrenaturales de los que los Evangelios son su Tratado
Eterno. Encarnación y Resurrección las dos columnas del Templo de la Fe, a la
hora de las preguntas sobre el Origen de todas las cosas la única explicación
que nos pudieron dar nuestros padres, y nosotros mismos les hemos podido dar,
hasta ahora, a nuestros hijos, es el Relato de la Creación del Universo según
el Génesis. Es decir, “Dios creó los Cielos y la Tierra”... Y lo demás, el
“cómo” y el “cuándo” son aspectos de la Actividad Creadora que podemos conocer
o desconocer, pero que no le añaden ni le quitan nada a la Fe.
2. El trabajo que me he
fijado en este libro es superar la primera de las dos incógnitas: “el Cómo”.
Pues, aunque la Fe sea invencible, nadie puede negar que la Fe sin la
Inteligencia sea corruptible, como bien se ha demostrado a lo largo de los
siglos. A la ignorancia debemos, entonces, remitir todos los errores del
Cristianismo. Por consiguiente, en este libro voy a ir directo a la Verdad; y
la verdad es esta: el Universo, esta estructura de ingeniería astrofísica
dentro de cuyas paredes orbita nuestro Sistema Solar, ha sido creado por el
Dios del Génesis. Lo contrario, el presunto hecho circunstancial de haberse
producido este conjunto final de belleza impresionante que llamamos “el
Universo” a partir de una serie caótica de elementos, no le produjo al materialismo
científico conflicto psicológico de ninguna clase en la medida que la Ciencia
negó la existencia de una Estética Natural. (Este tema de la Estética de los
Cielos y su función estimulante de la Inteligencia es un asunto que el ateísmo
científico declaró ser fruto de una serie de casualidades, todas con origen en
el Caos. Sobre lo demás: cómo es posible que el Caos produzca unos Cielos de
una belleza tan impresionante, este es un punto que se negaron a responder. O
respondieron con el desprecio que se merece la pregunta de un necio). No en
vano el padre de la Etología y premio Nobel Konrad Lorenz relacionó
Conocimiento y Comportamiento en su clásica ecuación: “Verdad = Supervivencia;
Mentira = Destrucción”.
3. Los ejemplos que el
sabio Konrad Lorenz, padre de la Etología, hablando sobre la relación
existencia directa entre Conocimiento y Comportamiento, nos puso delante de los
ojos son infinitos, pero en suma vienen a unificarse en una conclusión
universal; a saber: el Comportamiento positivo, o de supervivencia, adaptación
y evolución de todo ser vivo es el fruto de su Conocimiento verdadero y real
sobre la Naturaleza; información que adquiere a través de sus sentidos, de un
lado; y de su herencia filogenética, del otro; de tal manera que por la
naturaleza del comportamiento en vivo de una especie podemos definir la
naturaleza del conocimiento que le sirve de base para moverse en el espacio y
el tiempo.
Es decir, si le
suministramos a un individuo una información falsa sobre el escenario en el que
se mueve, la consecuencia será un ir dando bandazos. Ejemplo: Si a un individuo
en marcha le transferimos una información falsa sobre la longitud de una brecha
en su ruta, que según se acerca debe ir preparándose para salvarla, dándole dos
metros de longitud como un hecho, cuando la verdad es que son diez, la
validación de esta falsedad le acarreará la ruina.
En los animales son los
sentidos, cualesquiera que sean, los que recogen la información según el
movimiento se produce. En el ser inteligente, caso humano, la información
procede de la comunicación, y por tanto el individuo queda expuesto a una
manipulación fáctica externa, que, dirigiendo su comportamiento, puede o no
puede buscar su destrucción. Ahora bien, cuando es toda la especie, todo el
género humano, en este caso, el que se mueve sobre una ruta autodestructiva,
por lógica debemos hablar de una patología intelectual que, afectándoles a
todos los hombres, por fuerza debe arrastrarlos a todos al abismo de su
extinción. Y pues que la Cosmología se refiere a la Estructura de la
Naturaleza, origen de toda vida en la Tierra, el Comportamiento Global Autodestructivo
que vive el Género Humano debe buscarse en una Patología del Intelecto para
recrear intelectualmente la naturaleza del mundo en el que vive, existe y es el
Hombre.
4. Volviendo al tema
metafísico, el hecho es que tampoco la Ética está implicada en la Genética, y
sin embargo su manifestación se produce a todos los niveles históricos
conocidos. De manera que siendo innata la necesidad, el Conocimiento forma
parte de nuestra estructura genética. O lo que es lo mismo, no reaccionaríamos
a la Estética del Universo si nuestra estructura genética no estuviese
preparada para responder a las chispas que los Cielos hacen saltar en nuestro
cerebro.
Así pues, negando la
relación: Inteligencia Natural-Estética Universal, lo que el materialismo
científico hizo fue dirigir hacia una vía muerta el tren de la investigación
cosmológica creacionista. Contra aquel intento hay que decir que la historia de
las civilizaciones, desde sus días más tempranos, mantiene un registro de las
respuestas de las distintas culturas a este estímulo natural (Inteligencia
Natural-Estética Universal) respecto al cual el Género Humano, hallándose como
se hallaba en su Infancia Ontológica, no tenía capacidad de manipulación ni
dominio. O lo que es igual, el ser humano reacciona frente a la Belleza del
Universo con la naturalidad de los árboles a la llegada de la primavera y de
los vientos al invierno.
Siendo “la Admiración la
madre del Pensamiento Filosófico es la propia Naturaleza la que llevando en su
Estructura Universal la impronta de la Inteligencia de su Creador: su efecto
sobre la Vida no podiendo ser otro que una Criatura
Inteligente “a la imagen y semejanza de su Creador” engendra en el ser humano
el Pensamiento Metafísica en base al cual trasciende la propia materialidad de
la información registrada por los sentidos para elevarse a una Causa Externa
Universal que tiene en Dios su Origen.
En este orden se me puede
objetar que nada o poco tiene que ver la Metafísica con la Cosmología. Objeción
sin fundamento pues que la Filosofía, siendo madre de la Metafísica, es el
fuego que enciende en el Ser la Inteligencia que lo conduce a la Ciencia. Y la
Ciencia dirige su Pensamiento hacia la Creación. Modelo de conducta que
observamos en todas las civilizaciones. Y del que deducimos que la impronta del
Creador se integra en la Creación para elevar la Vida de su Criatura a su
Existencia y Participación en la Eternidad.
5. En cuanto a la Creación
de Vida Inteligente sobre la faz de la Tierra, a la sazón (hablando del Homo
Sapiens Adanensis) el ser humano en su Infancia
Ontológica, la respuesta del Hombre al estímulo del Universo en su Cerebro fue
la Palabra. Es decir, si en el hecho de la admiración tiene la Ciencia su
Pasado, ese mismo hecho revolucionó mucho antes el Futuro del Hombre abriéndole
la boca para articular su Primera Palabra.
La Primera Palabra, la
palabra admirativa por antonomasia, qué otra podía ser sino “¡Dios!”.
De hecho, el Relato
bíblico sobre la Creación del Universo tiene su origen en la satisfacción de
aquel estímulo que despertó en el Hombre la búsqueda del Conocimiento del
Origen de todas las cosas. En el seno de esas respuestas que las distintas
naciones de la Antigüedad le dieron al estímulo (Estética Celeste-Inteligencia
Natural) la Respuesta Bíblica abrió entre Moisés y sus contemporáneos una
distancia tan insalvable como imposible le fuera al Faraón cruzar el mar Rojo.
6. En efecto, en
comparación al relato de la Creación del Universo de Moisés, los relatos
cosmogónicos de los pueblos antiguos llevaron el sello del trauma histórico
vivido por sus padres en alguna parte al otro lado del Diluvio. Dioses,
demonios, océano, cielo, tierra, semidioses... Todas las paranoias de aquellos
hombres se mezclaron en un caos mítico de cuyas entrañas no podía salir nada
bueno excepto la justificación del comportamiento social que era su patrimonio
histórico. Razón por la que en este libro prefiero dejar para otra ocasión un
análisis sobre la génesis de las respuestas de la Antigüedad al desafío del
cosmos. Ni tampoco voy a perderme en el análisis y refutación de las teorías
cosmológicas modernas, pues, aunque bajo un ropaje diferente, las respuestas de
la Edad Atómica a las viejas preguntas clásicas sobre el Origen y la Estructura
del Universo tuvieron sus raíces en la misma actitud psicológica que arrastró
al hombre antiguo a la Edad de los mitos y de las leyendas.
A su tiempo, cuando la
ocasión se presente, ya iré desmenuzando sus esqueletos hasta dejar al
descubierto la naturaleza de sus hipótesis. Pues no siendo esta Nueva
Cosmología el desarrollo de una hipótesis anterior, y no siendo deudora de
ninguna de ellas, la teoría histórica que pone en movimiento este libro no
tiene porqué seguir el mismo método de registro y refutación de todas las
hipótesis que desde los días del Mundo Clásico a la Edad Atómica han hecho lo
mismo, es decir, intentar satisfacer la necesidad de conocimiento del ser
humano. Y considerando que la libertad de expresión se une a la libertad del
pensamiento para crearse su propio método he preferido seguir como línea de
acción la plataforma que en el Génesis trazó Moisés. Y esto lo digo consciente
de que sin el trabajo de las generaciones pasadas sería imposible estar aquí
presente.
Ahora bien, teniendo en
cuenta que este progreso ya venía inscrito en la Historia de nuestra
Civilización desde el momento que su Fundador no ha sido otro que el Mismo que
abriendo su Boca dijera: “HAYA LUZ”, esta Introducción no reconoce otro
parentesco que con Aquel que ha dispuesto que la Inteligencia humana encuentre
la Puerta abierta a la Ciencia de la Creación. Las ciencias han cumplido una
función histórica sagrada, no otra que preparar la Inteligencia de nuestro
Siglo para acceder a la Inteligencia sin límites de nuestro Creador.
7. Del estudio de la
Historia de las Ciencias, en general, y de la Astronomía, en especial, se ve en
qué manera y medida la Ignorancia fue el lote que dejara por herencia al Género
Humano la generación de aquellos forjadores míticos de las primeras ciudades
construidas por las manos de los hombres, cuya edad de oro fue alcanzada cuando
“la corona bajó del cielo”, cuando las ciudades se erigieron en cuerpo del
Primer Rey de la Tierra, aquel Adán que, desafiando la Ley y despreciando la
Paz en tanto en cuanto camino hacia la civilización de la plenitud de las
naciones del género humano, hizo de la Guerra Santa su ley de hierro; herencia
que llevó a todos a la Muerte. Destrucción donde se aprecia mejor que en
ninguna otra parte la delicada relación entre Conocimiento y Comportamiento.
Una Información “falsa”
sobre la Identidad y Personalidad del Creador, asumida como verdadera y cierta,
desencadenó la primera guerra civil mundial, escenificada en el fratricidio
Caín versus Abel; información que, de no haber sido asumida, habiendo el Hombre
emprendido un Camino directo a la Civilización Universal, le hubiese ahorrado
el Género Humano tanta desgracia.
Pero como no estamos en
este librito para enmendarles la plana a los historiadores de la Antigüedad,
bueno es que aparquemos por ahora el tema de la Caída a la luz de las ciencias
históricas, y ya tendremos tiempo, cuando Dios lo disponga, para viajar al
Séptimo Milenio antes de Cristo y recrear, a la luz de las evidencias, el Mundo
antes de la Caída de aquel primer reino cuyo rey recibiera la corona “que bajó
del Cielo”, Adán para nosotros, “Alulim” para los herederos de aquél mundo
perdido … ¡por una manzana!
8. Siguiendo con el tema,
de forma introductoria, y aunque parezca que no viene a cuento una breve reseña
general, la entrada de Moisés en la Historia Universal revolucionó la
estructura del Futuro de la Humanidad por muchas razones. Fue el primer legislador
que abolió los sacrificios humanos. Una vez depurado por Jesucristo de las
penas relacionadas al delito bíblico, el Código Mosaico de Justicia sigue
siendo la base de nuestra Ética Social, permaneciendo su “NO matarás, NO
robarás, NO adulterarás, NO levantarás falso testimonio”... los pilares sobre
los que el Palacio de la Justicia mantiene su estructura básica.
Obviamente el mundo sigue
siendo tal cual en función de la batalla a muerte que la semilla de Caín lleva
librando contra Cristo.
Desde los orígenes del
Mundo, de aquel mundo renacido de las cenizas del mundo antiguo precristiano,
el objetivo de reinos e imperios, tiranos y dictadores no fue, ni es otro, que
legalizar el Robo, el Adulterio, el Crimen, el Falso Testimonio, el Sexo contra
natura, etc. La Historia de esta lucha entre la ley de la Naturaleza, escrita
por Dios Creador en el corazón de todas las primeras familias de la Tierra, y
la ley del Delito, cuya meta era y es la legalización de esa Transgresión (en
nombre del Estado, de la Casta, de la Democracia, de Dios incluso), tuvo y
tiene por líneas maestras conducir a las naciones a la Aceptación de la Guerra
en tanto en cuanto way of life.
La trascendencia del
Código de Moisés y su naturaleza revolucionaria no es necesario recalcarla.
Como ya he dicho ese Código ha sido el fuego que hizo surgir de las cenizas
aquel Mundo Antiguo que con la Cuadratura de los Césares condujo a la
Civilización Antigua a su ruina. Animada por el Espíritu de Cristo de aquellas
Cenizas surgió el Mundo Moderno, al presente de nuevo cabalgando hacia su
ruina a lomos de los mismos caballos que
dirigieron a su Caída el Imperio de los Romanos.
9. De muchas maneras,
entonces, la Revolución de Moisés nos sigue afectando tres mil quinientos años
después de su nacimiento.
Sin contradecir en
absoluto nuestra Dogmática sobre la Trinidad, su monoteísmo sigue siendo la
Roca sobre la que Cristo levantó su Iglesia. (De la oposición entre aquella
fuerza Antigua estancada en su inercia, que se negaba a dar el salto hacia
adelante, y la Nueva, que reclamaba nacimiento, surgió el gran conflicto que,
con su explosión, le devolvió a la Sagrada Escritura la naturaleza
revolucionaria que tuvo en sus orígenes, y a la que nunca renunció. Gracias a
Jesucristo, aún al precio de ser considerado “traidor a su patria”, por querer
convertir la Sagrada Escritura en patrimonio universal de la Humanidad, la
Inteligencia Natural Clásica encontró la puerta abierta al estudio de la
Creación. Y lo que es más importante, Jesucristo le dio a la Biblia un Pueblo
que la protegería de la Caída del Imperio Romano, que se avecinaba).
10. El pueblo judío, es
cierto, había llevado la Sagrada Escritura contra el viento de los siglos. Pero
lo había hecho como quien lleva una carga de la que uno no se puede liberar.
Sus periodos de idolatría, sus épocas de corrupción, tan habituales en su
historia, no eran más que eso, la manifestación de esa imposibilidad para
quitarse aquella carga de las espaldas. Moisés firmó un Contrato entre Dios y
el Pueblo Hebreo por el que Israel no sería jamás destruido, pero que, al
obligar a las dos partes, y estar el Ojo de Dios en todos los sitios, había de
crear, y creó, en la conciencia del pueblo judío la necesidad de no sentirse
vigilado de aquella manera tan constante y omnipresente. El efecto de aquella
necesidad de liberación fueron aquellos periodos de idolatría y corrupción de
los que la Biblia está tan sobrada.
Fue esta relación de
naturaleza sadomasoquista, por cuanto Dios sabía que le era imposible al hombre
no pecar, y el hombre sabía que a Dios le era imposible dejar de castigar, la
que condujo al pueblo judío a la situación final que mediante su enfrentamiento
con los poderes sacerdotales de Jerusalén nos descubrió Jesucristo.
Después de un milenio y
medio estudiando la Sagrada Escritura, viviéndola en sus carnes -diría yo- tal
fue el modelo de relación entre Dios, el Universo y el Hombre que Jerusalén y
sus hijos se formaron. Sus ritos litúrgicos, sus prescripciones legislativas,
el way of life judío en general, salvando excepciones, mantuvo las
manos del resto del mundo lejos de la Sagrada Escritura, y las del pueblo
judío, salvando raras excepciones, lejos de los libros de la Edad de Oro de la
Filosofía y de las Ciencias Clásicas.
Esta situación, este muro
psicohistórico insalvable en las dos direcciones, Jesucristo se dispuso a
echarlo abajo.
Y lo echó.
La necesidad era vital. Depositarios de la
Sagrada Escritura los judíos no podían ignorar que la Historia Universal seguía
en evolución y a su alrededor había otro pueblo en el que Dios había depositado
otro tipo de “escritura sagrada”.
Si la Sagrada Escritura
fue el fruto del amor de Dios al Hombre, el fruto del amor del Hombre a la
Sabiduría sería la Filosofía, madre de la Ciencia.
11. Largo fue el camino de
la Ciencia por los siglos. Como no podía ser de otra forma. Pues habiendo sido
creado el Hombre para ser partícipe de la Omnisciencia creadora, la
inteligencia humana, reflejo vivo de la Inteligencia Divina, no podía ni puede
dejar de aspirar a vivir su crecimiento dentro de la dimensión omnisciente
natural a la Fuente de su existencia. La consecuencia directa y maligna que la
Caída legó a todas las familias del mundo fue esta desconexión; de manera que
teniendo el hombre “en sí la potencia de ser” se encontró, tras la Caída, con
la imposibilidad de pasar del “dicho” al “hecho”, lo que en Filosofía se llama:
pasar de la “potencia” al “acto”.
Esta imposibilidad natural
se tradujo en mitologías y cosmogonías, una por una, y todas en su conjunto,
impulsoras del Delito contra una Naturaleza que portando en su seno la ley
Divina se vio impotente para reconectar la Criatura Humana con su Creador.
La Ignorancia fue el lote
del género humano (sobre cuya naturaleza ya entraremos en su momento, pero no
aquí, dispuesto como está este libro para permanecer exclusivamente en el
terreno del conocimiento de Dios en cuanto Creador de los Cielos y la Tierra)...
Ignorancia contra la que se levantó el Pensamiento Filosófico, y, aunque
esclavizada la inteligencia humana a la ley de la razón animal, por el hecho de
portar el ser humano en su seno la semilla de la inteligencia divina ésta por
disposición Creadora habría de dar su fruto.
12. Así pues, mil
quinientos años después del Nacimiento le llegó a la Ciencia la hora de su
libertad. La tutela que había ejercido sobre su cuerpo la Teología llegaba a su
fin. Sólo que la situación no era la misma. No se puede comparar el mundo mil
quinientos años después de Moisés, con Galileo mil quinientos años después de
Jesucristo. Pero en lo concerniente al fin de la tutela de la Teología sobre la
Ciencia, la Hora sí que había llegado.
Las manecillas del reloj
del Tiempo habían estado caminando hacia esa Hora.
Si los teólogos se
escandalizaron de Galileo no fue porque Dios hubiese dejado de ser el espíritu
que le inspira en el rostro aliento de vida a sus criaturas. Yo diría que fue
por todo lo contrario; fue porque la Teología había intentado monopolizar ese aliento
de vida y, al no conseguirlo, tenía por lógica que escandalizarse de Dios. Pero
estas cosas ya habían sido predichas. El verdadero problema en el fondo de la
independencia de la Ciencia nació cuando de los roces surgió aquella sensación
de libertad de quien se libera, por fin, de la protección de una madre
exageradamente, como diría yo, Madonna. Sensación creciente que, alimentada por
la crítica de la razón independiente hacia una iglesia anclada en sus
comportamientos medievales, acabó por convertir el Mundo Moderno a los
distintos tipos de materialismos científicos.
Dado el condicionamiento
intelectual adquirido por la Ciencia Moderna difícilmente el progreso del
conocimiento físico del Universo podía converger hacia el encuentro de su
Creador.
13. Aunque suene a crítica
destructiva -que no lo es- es un hecho que el fracaso de la Edad Moderna se
hallaba escrito en su legado a la Edad Atómica. Muchas ideas sobre modelos
cosmológicos posibles, cada uno la pieza de un rompecabezas que se entreveía
maravilloso, pero que nadie podía ordenar. Al genio de Einstein y a su
generación les tocó elevar el Número a la condición de la Palabra, y con su
poder omnívoro ordenar el Cosmos. (El loco que -según ellos- había en el genio
condujo a los sabios de la Edad Atómica a creerse que estaban en una carrera de
relevos y les había llegado su turno de correr. Con la fidelidad de los sabios
a una causa perdida, los genios de la primera parte del siglo XX saltaron a la
pista que conducía al infierno de las guerras mundiales. Cuando se dieron
cuenta, cuando quisieron parar el tren, ya era demasiado tarde, y la inercia
hizo el resto). Ellos saltaron, y, cual Pilatos lavándose las manos, se
quitaron de en medio.
¡Nosotros, cómo no
implicarlos en el nacimiento del monstruo al que alimentaron con la leche de la
ley del más fuerte, y el pan de la guerra como instrumento de progreso y
evolución!
Alimentados por la
doctrina del materialismo científico el monstruo nazi y el monstruo bolchevique
crecieron hasta convertirse en los ejércitos de aquel infierno que hizo del
Siglo XX el periodo más maligno vivido hasta entonces por el Género Humano.
Cierto, la Caída del
Imperio Romano no fue menos infernal, pero el hecho de haber contado el Siglo
XX con todos los medios necesarios para impedir la hecatombe apocalíptica, el
haber visto en la Guerra el único medio posible para salir de la Crisis
Ideológica y Económica que le afectaba a todas las naciones por igual,
transformó la Caída del Mundo Moderno en la Tragedia más grande jamás conocida,
tanto por el número de almas atrapadas en la hecatombe apocalíptica cuanto por
el Odio y la Maldad que se liberaron en las Contiendas Mundiales del Siglo XX.
Es decir, desde el
evangelio del más fuerte: la Guerra Mundial era legítima.
Debían comenzar.
Y comenzaron
14. Afortunadamente para
nosotros todo lo que tiene un principio tiene un fin, y la más grande de las
guerras vividas por el Género Humano también llegó a su fin.
Acabó; pero, huyendo de la
derrota del Fuerte, los atletas de la Ciencia corrieron en todas las
direcciones, y les entregaron el testigo de la energía atómica a las dos
grandes potencias vencedoras del conflicto.
Vino a luz la Guerra Fría.
Una Guerra Fría que tuvo
su origen en la decisión de Dios de armar a Caín y a Abel con la misma quijada,
con objeto de detener el fratricidio mediante el miedo a la destrucción de
ambos. Política maravillosa de la que ahora todos gozamos de su fruto. No que
la Edad Atómica sea, o haya sido, un paraíso de conciertos con el pensamiento
puesto en la salvación de las naciones y la redención de la Madre Tierra. ¡Para
nada! Pero la revolución tecnológica tenía que seguir su curso.
Y, por una de esas
decisiones Maravillosas de la Providencia, los ojos de la Inteligencia humana
se abrieron; comenzaron a penetrar en las distancias astronómicas.
Y, según se fue
extendiendo el campo universal a los ojos telescópicos de la Civilización,
aquel Universo del más Fuerte se fue evaporando, esfumándose como lo hace la
pompa de jabón que según sus creadores fuera. Atónitos, con los ojos incrédulos
del que ve cómo sus ídolos se tambalean en su pedestal y no pueden aguantar el
peso del terremoto que sacude los cimientos de la tierra, las últimas
generaciones de la Guerra Fría vieron cómo la religión de Einstein y su
doctrina cosmológica temblaron en su altar, y no había nada que sus sacerdotes
pudieran hacer para impedirlo.
Una vez más la Realidad
negó, niega y seguirá negando, la ideología del materialismo científico.
Primero negó su evangelio del más fuerte; luego negó su doctrina de la
necesidad de la guerra como instrumento biológico de civilización, y ahora hace
temblar los cimientos del Cosmos según la Ciencia.
15. Pero mejor que
perderme en una crítica del comportamiento científico prefiero pasar directo a
resaltar el desarrollo de la Civilización como resultado de la evolución del
lenguaje humano, caballo de batalla que nos ha conducido a la victoria sobre aquella
ausencia de conocimiento de la que el Hijo de Dios se lamentara, diciendo: “Si
no comprendéis las cosas de la Tierra, cómo vais a comprender las del Cielo”.
No es un ejercicio de
retórica afirmar que el sentido, el objetivo, el fin hacia el que han caminado
estos dos milenios pasados ha sido la superación de aquella tara intelectual.
Recordemos que Dios había hablado como profeta, Dios había hablado como legislador,
Dios había hablado como rey y señor, finalmente Dios habló como Padre, pero
nunca nos habló Dios como la Inteligencia Creadora de Aquel que, abriendo su
boca, dijo: “Haya Luz”.
Y sin embargo habiendo
afirmado que creó el Universo, en el seno de la afirmación estaba la promesa de
hacerlo. Así pues, en el lamento del Hijo de Dios esta promesa palpitaba en
forma de Futuro, que había de llegar, que a Él le hubiera gustado ver para ya,
pero que, lamentablemente, estaba por llegar.
Y es que mucho debería
crecer la inteligencia del Hombre Clásico para poder comprender las leyes de la
Ciencia de la Creación. El Camino de la barbarie al alba de nuestro tiempo
sería largo y estrecho; pero ese Día vendría. La Historia le abriría su horizonte,
y la Estrella de la Mañana que anuncia la llegada del Nuevo Día haría brillar
su luz sobre la Plenitud de las Naciones.
16. Viéndola venir, desde
la distancia en los siglos, uno de los Discípulos de Jesús la saludó, diciendo:
“La expectación ansiosa de la Creación está esperando la manifestación de la
gloria de la libertad de los hijos de Dios”. Hijos de Dios que eran todos los
Apóstoles de Jesucristo, al afirmar este Pablo que “la Creación entera” estaba
esperando la “Manifestación de la gloria de la libertad de los hijos de Dios”,
a su forma, a la manera tan inteligente que San Pedro le reconociera, San Pablo
profetizó el Nacimiento de este Día cuando Dios nos hablaría cual ese Creador
del Universo que se reconoció al principio de su Libro.
Es más, los dos primeros
pasos en esta dirección habían sido dados ya. Estaban la Revelación y la
Ciencia.
Aun siendo cierto que
entre las dos existía un muro, el Cristianismo, como se vería en la primera
mitad del primer milenio, lo echó abajo, y a la luz de su Magisterio la
Teología y la Ciencia aprendieron a convivir, a crecer juntas.
Obviamente la Civilización
aun tendría que vivir horas amargas y críticas; planeaban sobre su camino las
Invasiones, la División de las iglesias, la batalla entre la Fe y la Razón, y,
al término de los dos milenios, las Guerras Mundiales. Sólo al final el
espíritu de Inteligencia entraría en escena.
PRIMERA
PARTE
CREACION
DE LA LUZ DEL GÉNESIS
CAPÍTULO
2
AL
PRINCIPIO CREÓ DIOS…
17. Entramos de lleno en
el tema estrella de este libro: la Creación de nuestro Universo. Y, para
empezar, pues no podía ser de otra manera, he elegido la Revelación Bíblica
como camino al descubrimiento del Origen y Constitución de nuestros Cielos y de
nuestra Tierra.
Por el mero hecho de
haberse alejado el pensamiento científico de la Revelación el derecho a
fabricarse un Universo a la medida de cada cual no queda, para nada,
legitimado. La legitimación de los modelos de universo, “siempre y cuando en su
construcción se use como ladrillos las ciencias de los números”, no es sino una
forma sutil de reconocer en privado sin afirmarlo en público, la incapacidad de
la Ciencia para desatarle a quien es el Origen de todas las Ciencias la correa
de sus sandalias.
¿Pero acaso podía ser de
otra forma? Nacidos, como quien dice, Ayer, ¿pretendemos negar a Dios para que
nuestro orgullo se salva de la quiebra?
18. Curiosamente la
Teología, contagiada por el atrevimiento del Ateísmo Científico, cayó engañada
por la impostura de la Cosmología del Siglo XX; y, participando de la
imposibilidad para acceder al Pensamiento de Dios, vino a hacerle creer a la
Iglesia que el Relato Creacional del Génesis no es sino otra metáfora sin
ningún contenido científico; o sea, que el único objetivo de la Revelación del
Génesis consiste en relacionar la experiencia del Universo con la Idea de un
Creador Divino.
Así pues, de aquí a
promover un constante aggiornamento del Texto, adaptándolo a la mentalidad e
inteligencia de los siglos, ¡qué!
Al orgullo de la intelligentzia le será siempre más útil negar su
incapacidad para ponerse a la altura del Dios Creador del Cosmos que la
admisión de la imposibilidad de ponerse a la altura de la suela de los zapatos
del Creador de tanta maravilla como adorna el Vestido de nuestro Universo.
19. Unos por una razón y
los otros por la otra, el hecho es que al entrar en el terreno de la
Omnisciencia Creadora todos lo hacemos como quien pisa territorio virgen. Que
los unos y los otros, los unos negando la existencia de un Dios Creador del
Universo y del Cosmos, y los otros afirmando su imposibilidad para entrar en
Palabra Creadora mediante el artilugio teológico de ser el Relato una Metáfora;
más allá de las creencias y opiniones de unos y otros, el Relato de la Creación
del Universo ha cumplido su función histórica de introducir el Hombre a su
Creador.
En la Mano de Dios el
Derecho a la Intervención en su propia Creación, la Revelación fue dada para
descubrir la vanidad de toda inteligencia natural. Pero pues que Dios no
se gloría en reírse de sus criaturas, máxime cuando se ha unido a su Creación
en tanto que Padre, y siendo la Sabiduría lo contrario de la Ignorancia, en el
cuerpo literario de la Revelación venía sellada la Promesa Todopoderosa del
Acceso, en el espíritu de la Fe, de la Inteligencia del Hombre a la
Omnisciencia Creadora Divina.
Alegría entonces, y
dejemos que el río de los siglos arrastre al mar del Pasado los argumentos que
nacieron para enmascarar el fracaso de todos: científicos y teólogos, para
abrir la Puerta, entrar y ver.
20. Dicho esto, en mente
el Pensamiento de Dios, el Texto Original del Génesis dice que:
“la Tierra estaba …
¡confusa!”.
“Al principio la Tierra
estaba confusa y vacía”, es la frase completa.
En la inmensa mayoría de
las traducciones del original bíblico, especialmente desde los días de la
Rebelión de Lutero contra la Unidad de la Iglesia Universal fundada por el
Señor Jesús, Rey Único Sempiterno, Único Pontífice Universal, Dios Hijo
Unigénito, quien con su Poderoso Verbo trajo a existencia la Luz, el
Firmamento, y toda vida con la que fue preñada por su Creador la Madre Tierra,
las palabras: “La Tierra estaba confusa y vacía”, no son exactamente las
mismas.
Y se comprende.
Los propios traductores
modernos se encontraron atrapados en la razón científica y, para evitarles a
sus lectores “la confusión”, prefirieron adaptar la Palabra de Dios a la mente
de los tiempos.
Aquí, con total
independencia de los complejos y prejuicios de los tiempos y sus adaptaciones,
pues que consideramos que Dios es Eterno, he preferido mantener el Texto
original y trabajar a partir de su información:
“Al principio creó Dios los Cielos y la
Tierra.
La Tierra estaba confusa y
vacía…”.
21. Ahora bien, que la
Tierra haya vivido un periodo geohistórico caracterizado por una vacuidad
planetaria (en lo que se refiere a la Biosfera) es un dato tan elemental y
evidente como que nacemos desnudos. Desde la óptica de la geología clásica no
se habla de un período histórico de vacuidad cortesaria al estilo que nos lo quiere presentar el autor del Génesis. Pero si nosotros
debiéramos atenernos al criterio de la Geohistoria moderna tampoco sería
correcto hablar de una vacuidad, para la superficie de la Tierra, a imagen y
semejanza de la que vemos en la superficie de la Luna. Y precisamente de este
tipo de vacuidad cortesaria es de la que nos habla el
Autor de la Revelación.
22. La Luna, por ejemplo;
hablando de la Luna sí podemos decir y decimos “que está vacía”. Por razones
evidentes. En la Luna no hay plantas; la Luna no tiene atmósfera; la Luna no
tiene océanos; la Luna no tiene nada sobre su Corteza Externa a raíz de cuyas
propiedades nos podamos permitir el lujo de afirmar que la Luna tuvo, o está en
camino de tener, una Biosfera.
De la Corteza de la Luna,
en especial, aparte de no ser más que un interminable desierto que por no tener
no tiene siquiera restos de alguna civilización perdida en los pliegues de uno
de esos cataclismos asimovianos que tanto les gustaba
a los lectores del siglo XX; y de la Luna, en general, podemos afirmar y
afirmamos que “la Luna está vacía”. Sin atmósfera, sin océanos, sin
continentes, sin vida de ninguna clase, ni vegeta ni animal, la Luna está Hoy
tan vacía como Ayer lo estuvo la Tierra, antes de abrir Él, el Hijo de Dios, su
boca y decir: “Haya Luz”.
23. No hay necesidad de
insistir, y volver a insistir, en la imagen geohistórica desde cuyo cuadro el
Verbo, abriendo su Boca, con su Todopoderosa Palabra vistió la Desnudez de la
Madre Tierra con el Manto de Hielos que Él llamó “la Luz”.
Cuando, pues, el Autor
Divino nos Revela de la Tierra que “al Principio estuvo vacía”, la foto
científica que nos quiere transmitir y nos hace llegar su Creador, Dios Padre,
es ésta, la de una Luna supergigante llamada La Tierra. Y sería a este Planeta
en su Infancia, “desnudo” y expuesto a su destrucción, que Dios Hijo se acercó,
para maravilla de todos los hijos de Dios, “no de esta Creación”, y abriendo su
Boca dio Comienzo a la Creación del Género Humano.
24. Así pues, y para ir
abriendo horizontes, la escalera de los elementos naturales que el Génesis nos
invita a escalar nos planta delante de una Tierra sin océanos, sin atmósfera,
sin continentes, sin casquetes polares, sin plantas, sin animales, sin aves ni
peces. En una palabra, sin Biosfera. Y desde esta retrospectiva, con toda la
tranquilidad del mundo, un hombre de hace 35 siglos le preguntaba a todos los
sabios de todos los tiempos y lugares, nacidos y por nacer:
“Señoras y señores,
partiendo de aquel planeta vacío, tan vacío como la superficie de la Luna:
¿cómo creó Dios el agua, el hielo, el aire, la tierra, el fuego? Es decir, los
océanos, los continentes, la atmósfera, los casquetes polares, las plantas, las
aves, los peces y toda vida”.
Desde entonces la pregunta
del Autor de la Revelación ha estado pendiendo sobre la inteligencia de los
milenios.
25. A estas alturas en la
distancia entre el autor divino y el lector del siglo XXI la respuesta oficial,
en boca de teólogos y científicos, es que Moisés se limitó a fabricar una
metáfora basada en una especie rara de hipérbole mística.
Personalmente no sé cómo
llamar un fracaso que niega la posibilidad de cualquier victoria, y en la
afirmación de la Nada espera ahogar en el mar del olvido su derrota. Puede que
algún día llegue a encontrar la respuesta. Mientras tanto la primera tarea de
este libro es demostrar, contra Descartes, que Dios no miente. La segunda, que
los genios se creyeron más listos de lo que en realidad fueron. Y la tercera,
dar respuesta correcta a la pregunta hacia la que ha caminado la Civilización:
“¿Cómo creó Dios el Universo?”.
26. La necesidad que
obliga a empezar por algún sitio nos ha plantado delante de la Información
Bíblica al caso:
“Al principio creó Dios los Cielos y la
Tierra.
La Tierra estaba confusa y
vacía, y las Tinieblas cubrían la faz del Abismo, pero el espíritu de Dios se
cernía sobre la superficie de las Aguas.
Dijo Dios: Haya Luz; y la
Luz se hizo”.
¿Cuántas veces ha sido
leída esta Información? ¿Cuántas veces ha sido comentada esta Revelación?
¡Cuántas generaciones han intentado arrancarle su secreto! ¿Y cuántos
pensadores fueron honestos consigo mismos y los demás y reconocieron que el
coeficiente intelectual de quien creó estos Cielos y esta Tierra está tan lejos
del coeficiente intelectual humano como lo está el Infierno del Cielo?
(En este libro el tiempo
se entenderá siempre a escala geológica. Sobre la marcha ya se irán abriendo
horizontes. El Principio es el problema. Y el problema está en la elección de
la plataforma).
CAPÍTULO
3.- CREACIÓN DE LA TIERRA
27. La Información bíblica
nos planta sobre una plataforma geológica específica. En concreto, la
Revelación extiende a nuestros pies un periodo geohistórico. Si desde su
Información (“la Tierra estaba vacía”) miramos alrededor, y borramos de la
superficie del Globo todos los elementos clásicos de la Naturaleza: atmósfera,
continentes, océanos y casquetes polares; ¿qué es lo que nos queda? ¡Nos queda
un planeta vacío el día antes del Nacimiento de su Biosfera!
Mas el punto, hacia el que
la inteligencia ha sido puesta en marcha, se centra en la búsqueda de la
respuesta tras la cual se perdieron tantos esfuerzos. Quiero decir: partiendo
de un planeta de esas características geológicas, con una corteza primaria carente
de cualquier elemento natural con el que empezar a hacer algo, la imagen más
cercana a su estado primario la visión de la superficie de la Luna, partiendo
de este estado primario la pregunta es:
¿Cómo se las arregló Dios
para crear la Biosfera?
Esta sería la forma
antigua de enfocar el tema.
Pero hay otra.
28. Enfoquemos el tema
desde una perspectiva nueva. ¿Por qué no nos hacemos a nosotros mismos la
pregunta? A saber: ¿Qué serie de procesos físicos tendríamos que desencadenar,
controlar y dirigir para trabajando con una plataforma geológica semejante crear
una Biosfera?
¡Ver para creer! En el
futuro veremos con los ojos de la cara a Dios en acción, y nos maravillaremos
contemplando cómo hace Dios sus Obras. Hablando sobre las cuales su Hijo,
mientras nos lanzó una Invitación a asistir al Espectáculo de la Creación, nos maravilló
diciéndonos “que su Padre hará Obras más grandes que ésta”. De lo cual también
entendemos que esa Invitación fue la Causa de la Participación de los hijos de
Dios en esta Obra, la Creación de nuestros Cielos y de nuestra Tierra;
Invitación que llegó a su felicidad suprema cuando llamando a sus hijos los
hizo partícipes de nuestra Formación, y diciendo “Hagamos al Hombre nuestra
Imagen y a nuestra Semejanza”, la Invitación fue abierta a la Participación en
el Acto Creador.
Dicho lo cual, y para no
perdernos en caminos paralelos, y pues que el Origen de nuestro Universo no
puede ser visto por nosotros sino con los ojos de la Inteligencia, será con
estos ojos de la inteligencia que vamos a ver cómo Dios creó la Luz, y todas las
cosas.
29. Ni que decirse tiene
que la recuperación para la Memoria de la Humanidad de una Realidad Histórica a
la que se le negó al Género Humano el acceso, por lógica ha de chocar con los
sistemas cosmológicos que, para llenar ese vacío, el Mundo Moderno se creó.
Irrelevantes los detalles
sobre los orígenes de los sistemas cosmológicos del siglo XX, a los que para
darles mayor veracidad virtual se les asignó el tiempo incluso en nanosegundos,
la entrada en juego del verdadero sistema histórico en el origen del Universo
tiene que noquear la inteligencia de todos aquellos cuyo pensamiento estén
anclados aun en el océano bajo cuyas aguas murió el Mundo Moderno.
Por mi parte, acostumbrado
a navegar libremente por el Conocimiento de las Memorias del Universo, siempre
corro el peligro de avanzar a más velocidad de la que el lector pueda seguirme.
Confío en poder superar este problema. Al menos yo así lo espero.
La plataforma geohistórica
de la que vamos a partir la he dibujado.
Al alba del Primer Día del
Génesis la Tierra estaba vacía, desnuda, sin océanos ni continentes ni
atmósfera ni casquetes polares. Ninguno de los elementos naturales vestía la
desnudez de la Tierra el día después de su nacimiento. ¿Cómo creó, entonces, Dios
la Biosfera?
¿Cómo, si tuviésemos el
Poder, la crearíamos nosotros?
30. De hecho, Dios creó
la Tierra en las Tinieblas, pues el Autor escribe que, una vez creada la
Luz, Dios separó la Luz de las Tinieblas; y luego dice, que “creó Dios las
estrellas para separar la Luz de las Tinieblas”.
De aquí la pregunta:
¿Dónde quedaban, y quedan, esas Tinieblas “que cubrían la Haz del Abismo” entre
las cuales Dios creó la Luz?
Esta cuestión recibirá a
su tiempo su debida respuesta. De lo que se lee se ve, a ojo de águila, que
donde quiera que se hallasen esas Tinieblas entre las que creó Dios la Luz, en
su Origen la Tierra no fue creada en el seno de las estrellas de nuestros Cielos.
Afirmación temprana avanzando sobre alas de aurora, pero que se la verá
cubriendo el firmamento del Siglo con la potencia del Sol apartando la Noche
del Día.
Basta coger papel y lápiz,
animar la información partiendo del Principio, relacionar Luz con Tierra y
hallarse con una imagen revolucionaria en la plenitud de su grandeza. Hasta que
esta imagen sea dibujada queda un trecho.
Andémoslo.
31. En verdad mi trabajo
en esta Introducción consistirá en crear esta pintura, integrarla en la
Historia de la Tierra y, partiendo de este cuadro, abrir la Puerta de la Luz de
la Inteligencia a todas las ciencias.
¡Hay algo más natural que
conocer de dónde venimos!
Por lo pronto, una vez
sobre el papel situado el Mar de las estrellas de nuestros Cielos entre la Luz
y las Tinieblas, la Admiración no sólo se despierta, sino que nos abre los ojos
a un Escenario Creador rayano en la incredulidad: “La Tierra fue creada al otro
lado del Mar de las estrellas de nuestros Cielos”.
Pero dejemos que la Luz
nos despierte, nos abra los ojos, y la “potencia” ahogada, creada para devenir
“acto”, esta Vocación de una Inteligencia nacida para crecer en la Omnisciencia
natural a su Creador, realice esa Naturaleza tan nuestra, por culpa de una
Rebelión ahogada en el abismo de la Ignorancia, madre de todas los Crímenes,
entre cuyos ríos de sangre la Madre Tierra se siente morir de vergüenza y
tristeza ante los ojos del Cielo. Por ella levanto yo mi alma del polvo, y
quiera Dios hacer de nuestras lágrimas de horror ante un odio que no cesa, ríos
de alegría que jamás se sequen.
32. En lo que a la
inteligencia de la Creación se refiere, ¡qué padre no le descubrirá a sus hijos
sus más íntimos secretos!
Creada fue la Tierra allá,
en las Tinieblas, al otro lado de las estrellas del Firmamento. Sí, pero ¿por
qué?
Desde la distancia vista,
la Tierra dibujaba en el espacio un planeta con toda la cara de un satélite,
tipo Luna, sólo que muchas veces más grande. Planeta “vacío” sobre ese Abismo
cuya Haz estaba cubierta por las Tinieblas, ¡cómo no sentirse confusa!
¿La creó su Dios para
abandonarla en las Tinieblas? ¿Dónde estaba ese esposo estelar que le había
dado su Creador para ser ella su esposa celestial? Desde su nacimiento Tierra y
Sol habían sido prometidos en matrimonio perpetuo; de su abrazo la Vida a Imagen
de Dios emergería para alegría de todas las estrellas. Separada de sus hermanos
los planetas, abandonada en las Tinieblas que cubren la Haz del Abismo al otro
lado del Mundo de las estrellas, la destrucción rodeándola, su futuro pendiendo
de un hilo bajo un puente de piedra, ¡cómo no sentir la Confusión rajando el
alma!
33. ¿Promete Dios aleluyas
que enloquecen de alegría y una vez consumado el nacimiento le da la espalda a
su criatura, la entrega a su destrucción, y vamos a otra cosa?
Ay, el corazón de la
Tierra, ese corazón tierno en su esperanza más fuerte que el rayo y la
tormenta, entregado a la soledad perpetua que precede a la desintegración de la
consciencia y de la razón. “Ay, mi alma, que se me parte en pedazos ante la
indiferencia de mi Creador”, llora descompuesta la Madre que nunca parió, y en
su Confusión siente creer que nunca parirá.
Se anunció la boda, se la
eligió dama de honor, bella como sola ella, esa Luna que espera en silencio con
su ramo de flores la llegada de su señora y reina, y al poco se ve abandonada
en las Tinieblas....
34. “Vacía y confusa”,
abandonada en las Tinieblas al otro lado del mundo de las estrellas, la Tierra
se encoge, brazos alrededor de rodillas, esperando la Muerte. Ya la rodea. Ya
se deja caer sin fuerzas. El sueño que todo lo cura, arrojándola de la Creación
como piedra que se rompió al golpe del escultor, se la llevará al polvo del que
la sacó su Creador. La Tierra respira sin aliento. Se tumba alrededor de la
última chispa de calor. Es la Sabiduría que abrazándola la cubre con una manta,
y al oído le susurra palabras de confianza y amor:
“Aguanta, hija mía, ya
llega tu Creador”.
Este era el escenario; y
esta será la plataforma desde la que empezaremos a subir la escalera de los
elementos naturales.
Cómo he llegado yo a
montar este escenario para una Introducción Cosmológica se entenderá a su
tiempo. A falta de números, buenas son
letras. Y estimular la inteligencia con palabras es como azúcar en mano de
niño. La Inteligencia sin el Poder es estéril, y el Poder sin Ciencia se hace
Fuerza de destrucción. Pretender que el Hombre es la medida de todas las cosas
es pistola en las manos de suicida; negar la existencia de Dios en base a la
Ignorancia es alimentar el Genocidio de la Extinción. Las Razones del Creador
del Cosmos no necesitan de justificación, y es de Criatura insensata pedirle
explicaciones a su Creador. Quien puede destruir un Universo con su sola
Palabra hace lo que hace porque ama la Vida; escandalizarse de Su Poder y las
razones por las determina que su Creación camine por una u otra senda es hacer
uso de la Libertad para cometer Homicidio. No es en la Ignorancia que viene de
la Negación donde se halla la Victoria de la Ciencia; y en fin, que todo lo que
sube ha de bajar y no puede reinar la Mentira por siempre mientras la Verdad
viva.
Sigamos pues.
CAPÍTULO
4.- CREACIÓN DE LA BIOSFERA
35. Tenemos, pues, dos
realidades: la Tierra de un lado, y del otro tenemos a Dios. Aquí se trata de
saber, cómo partiendo de aquella plataforma geológica, “vacía”, creó Dios la
Biosfera.
Dije antes que esta
pregunta nos la podríamos hacer a nosotros mismos. Pues conocedores de las
ciencias de la materia y su comportamiento siempre podríamos poner sobre la
mesa una secuencia geofísica que se aproxime lo más posible al modelo histórico
real. Y lo dije porque este es el mismo problema al que se enfrentó Dios y
debería resolver. Y resolvió. Sobre lo cual no es necesario explayarse ni
machacar más de la cuenta. Los resultados saltan a la vista y llenan todo lo
que contiene la Tierra.
36. El hecho es que
“porque Él conocía la respuesta” Dios resolvió el problema de la creación de la
Biosfera partiendo de aquella estructura geológica, en apariencia informe. Y Él
conocía la respuesta porque conocía todas las igualdades que las ecuaciones
geofísicas le ponían sobre la mesa.
Perfecto conocedor de esas
ecuaciones y sus soluciones, Dios se levantó, subió al escenario, abrió su boca
y dio a conocer su Verbo: “Haya Luz”.
37. Hablamos de la Fusión
del cuerpo geofísico externo. Y aquí podríamos lanzarnos a la redacción de una
fusión por fuego desde el exterior, o bien traer a estrado una fusión causada
por una compresión desde afuera hacia adentro, tal cual si el campo gravitatorio
se colapsase en sí mismo hasta reducir su radio a la mínima expresión posible.
De mantenernos aún la
Ignorancia esclavizados al Muro de la Muerte la elección estaría abierta. No es
este el caso, y en consecuencia paso al grano.
38. El primer paso
que Dios dio, para proceder a la fusión del cuerpo geofísico, fue “la elevación
de la densidad por unidad cúbica astrofísica del campo gravitatorio terrestre”.
El efecto inmediato fue el que sigue:
Enseguida la Tierra
comenzó a girar sobre su eje a velocidad cada vez más alta.
Bajo la presión
gravitatoria generada, como una ráfaga de viento le comunica a todo lo que está
en los bordes de su trayectoria un movimiento acelerado, el Globo terrestre
comenzó a rotar sobre su eje a velocidades cada vez más elevadas.
Este fue el primer efecto.
39. En lo que se refiere a
los fundamentos de esta Naturaleza de los campos gravitatorios implicados en un
espacio tridimensional específico, tal que la densidad puede elevarse, o
reducirse acorde a la ley de la transformación de la energía, estando esta
Naturaleza de los Campos en la raíz de la relación entre la energía universal y
la materia astrofísica, la Creación no hubiera podido tener nacimiento sin ser
Dios un Conocedor hasta el infinito de dicha Relación Cosmológica en la base de
la Expansión del Cosmos y la Construcción de Universos.
La transformación de la
energía gravitatoria en fuerzas físicas materiales: Campos eléctricos, luz,
energía cósmica, etcétera, es, en efecto, el puntal maestro sobre el que todo
el edificio de la Creación basa su estructura. Ya se verá en lo que viene lo
que esta Relación implica y significa.
40. Por consiguiente, de
rotación cero, cual le es natural a todo cuerpo astrofísico cuyo Núcleo se
halla al borde del colapso, la Tierra comenzó a girar sobre su eje a velocidad
cada vez mayor. Velocidad de rotación que Dios calculó acorde a la necesidad;
la elevación cinética del cuerpo de la Tierra debía estar en correspondencia
con la densidad gravitatoria por unidad cúbica astrofísica que la había de
producir.
Esta correspondencia entre
densidad gravitatoria de un campo y los parámetros termodinámicos de los
cuerpos astrofísicos es una de las leyes fundamentales del comportamiento de la
Materia Cósmica.
41. Este fue, pues, el
primer tramo de la secuencia geohistórica en el Origen de nuestra Biosfera.
El efecto de Fusión del
cuerpo geofísico externo: Manto y Corteza, en respuesta a la Activación del
Núcleo Astrofísico de la Tierra, no se hizo esperar.
Veamos si podemos entrar
en el cuadro y desde el interior del lienzo sentir el Movimiento que por ser
Memoria se encuentra como objeto de decoración colgado en la Pared de nuestra
Historia Universal.
Dado que sabemos que la
Materia que reacciona a la Gravedad de forma directa es la Materia Astrofísica,
y por los efectos llegando a la causa comprendemos que los parámetros cinéticos
de un cuerpo estelar proceden de esta relación de correspondencia con las
propiedades del campo gravitatorio en que se ubica, podemos abrir nuestra
inteligencia a la aceleración rotativa del Núcleo de la Tierra como efecto de
la elevación de la Densidad del Campo Gravitatorio de la Tierra que Dios
impulsó.
42. Creada esta Activación
del Núcleo Astrofísico de la Tierra, por la que el Transformador Geo-Nuclear se
dio a la producción de Fuerzas Físicas Naturales a su Cuerpo, a saber, fuerzas
electromagnéticas y calor, el pulso sismológico de la estructura geofísica
interna se disparó, viviendo en el Acto tanto el Manto como la Corteza de la
Tierra el efecto natural a su sujeción al proceso de expansión del Núcleo
físico desatado por Dios, de un lado, y su elevación térmica, del otro.
43. Como el rugir del rey
de la selva cuando se despierta, como los ecos de los primeros rayos de la
tormenta, como una estrella en el día de su Implosión, como un terremoto de
proporciones astronómicas sacudiendo el Manto bajo el que el Núcleo había estado
durmiendo, ambos, Manto y Corteza, comenzaron a calentarse y a crujir bajo una
sinfonía de terremotos y volcanes.
El espectáculo del
despertar de aquél gigante que yacía dormido en el corazón de la Tierra
transformó la superficie terrestre en un mar de lava viva sacudida por un
proceso vulcanológico de indescriptible poder y belleza.
Como el soldado que
obedece a su rey y señor y a la orden de batalla pega un brinco, agarra la
espada y el escudo y sin pensárselo se lanza al combate rugiendo con la voz de
un volcán, y con el poder de unas piernas que levantan terremotos hace crujir
el suelo bajo sus pies, de esta manera maravillosa, en unas horas geológicas
aquella Tierra “confusa y vacía” se convirtió en un océano de lava viva, bajo
cuyas corrientes pareciera moverse un ejército de volcanes luchando contra las
olas magmáticas de un Manto que había roto los diques exteriores y campeaba
alegre por la superficie de la Tierra. Maremotos, gigantescos tsunamis de lava
sacudieron la superficie terráquea; de sus crestas salieron despedidos a la
estratosfera islas de magma, que, enfriándose, se convirtieron en roca y
volvieron a caer al océano de fuego con el estruendo del meteorito, del cometa.
CAPÍTULO
5.- FUSIÓN DE LA CORTEZA
44. Vemos pues, que
tomando de lo que se ve lo que se deduce, tal cual la inercia por sí misma
propone, que partiendo de lo que se tiene las consecuencias a las que conducen
los hechos no admite incongruencias, si bien es cierto que el que tiene no
suele valorar lo que otro pierde; es siguiendo esta línea de pensamiento que la
respuesta, de orden físico, al enigma bíblico, pone en movimiento una serie
geofísica cuyas principales estaciones de recorrido son:
1: Fusión de la Corteza
Primaria
y 2: Sublimación de la
Proto-Atmósfera resultante.
45. El motor de esta serie
geohistórica fue el Núcleo. La energía necesaria para provocar este cambio de
estado la produjo Dios mediante la aceleración del ritmo de trabajo del Núcleo;
aceleración revolucionaria efecto, a su vez, de la elevación de la Densidad
Gravitatoria por Unidad Cúbica Astrofísica del Campo Gravitatorio Terrestre.
En términos prácticos,
comparando ahora el Cuerpo Geofísico con una Máquina, digamos que Dios llenó el
tanque (Campo Terrestre) de energía (Gravedad), ocasionando de esta manera la
elevación automática de los parámetros del Motor Geonuclear al Punto Crítico de
Implosión Astrofísica.
El hecho de que este Punto
Crítico no fuera rebasado se ve por los efectos causantes de la Sublimación de
la Proto-Atmósfera, a su vez origen de los casquetes polares, sin los cuales el
Sistema Biosférico no hubiese nacido, y cuya desaparición presupone su caída
irrecuperable.
Así pues, una vez que la
Corteza Primaria se hubo transformado en un mar de lava viva, abarcando sus
costas de un polo al otro polo del Globo, y la Proto-Atmósfera (Primigenia)
levantó su cuerpo hasta el techo del Planeta, el cuerpo geonuclear comenzó a ralentizar
su número de revoluciones por unidad geológica de tiempo.
46. Era ya el Mediodía
cuando los gases producidos por la fusión cortesaria se habían acumulado alrededor del Globo y dado origen a una Atmósfera
Planetaria, primitiva, pero que contenía en su volumen todos los elementos
necesarios para dar a luz a nuestra Biosfera.
Aquella Atmósfera siguió
creciendo durante toda la Mañana y con el paso de las Horas empezó a ocultar
bajo su volumen enrarecido el mar de magma que le diera origen. (Siempre
hablando a grandes rasgos, grosso modo, en líneas generales, concentrando la atención
en el todo en preferencia a los detalles).
Estas cosas pasaron
durante la Mañana del Día Primero. Todavía quedaba una Tarde por delante.
47. Teniendo en cuenta la
mecánica de la fusión de los sólidos, una lección para parvulitos que se suele
dar en todas las clases desde tiempos muy antiguos, y que nos ahorraremos su
meollo, obviando el conocimiento íntimo de las estructuras cristalinas y la
manipulación a que se presta desde la química como desde la física, y
entendiendo que esta mecánica elemental fue la que Dios le aplicó a la Corteza
Primaria de la Tierra, podemos afirmar sin miedo a una caída en el absolutismo
de la todopoderosa razón de la ciencia, y menos aún en la trampa nobelesca de la dogmática de la Academia, que la
estabilización dinámica del edificio geofísico externo de aquella Tierra
Primaria surgió como consecuencia del decrecimiento de la actividad sismológica
de su cuerpo interno.
Digamos que aquella Fuerza
que empleó Dios para jugar con la Tierra como si se tratase de una batería de
volcanes con la que componer una sinfonía única, espectacular, maravillosa y
alucinante, y después de haberle sacado chispas y truenos a los platillos, bien
porque se hubiera cansado y no pudiera más, bien porque destrozó las baquetas,
el hecho es que la Fuerza cayó, y se hizo el silencio. Traducido al cristiano:
48. Siguiendo la ley de la
inercia, transformada la energía causante de la fusión de la Corteza Primaria,
una vez cumplido su trabajo el Núcleo Astrofísico de la Tierra regresó al
estado de equilibrio anterior al momento de abrir Dios su boca y dar a conocer
su Palabra: “Haya luz”.
De manera que según el
silencio se fue haciendo más espeso, hasta igualar la espesura de la Atmósfera
Primaria así creada, el color rojo y amarillento volcánico de la Corteza
Primaria empezó a difuminarse, a caer, y a adquirir el color de la materia sólida
volcánica. Y así al entrar en la recta de la Tarde del Primer Día del Génesis,
la Tierra comenzó a regresar a su estado natural de equilibrio entre las
diferentes partes que componen su cuerpo geofísico.
49. La estación terminal
de este proceso (creación de la Atmósfera Primigenia mediante) era la
Sublimación de una Proto-Atmósfera cuya composición química primaria podemos
compararla a la de los planetas “gaseosos” cuya evolución no fue sometida a
este acontecimiento especial, si bien no olvidando la fenomenología única a que
Dios sometió la formación de la Corteza Primaria de la Tierra, asunto que se
tocará cuando le toque y le convenga al ritmo de esta Introducción.
Por lo tanto, y siguiendo,
una vez aislada la Tierra de una fuente de energía externa con la que entablar
un chat de energía, por introducir caracteres diarios en el tema, el Núcleo de
la Tierra, a raíz de la transformación del campo gravitatorio en fuerzas
mecánicas, el Núcleo entró en una peligrosa recta de colapso astrofísico
(asunto éste que se tocará igualmente cuando convenga y venga a cuento. Lo
importante son los hechos, y el hecho fue que:) Durante el recorrido del
“estado de fusión masiva” al “estado de equilibrio geofísico” se solidificó la
Corteza de la Tierra y la Proto-Atmósfera, como resultado, entró en una fase de
Sublimación Súbita.
50. Al caer la Noche del
Primer Día, sin ir más lejos, la Proto-Atmósfera se había transformado en un
Manto de Hielo.
Manto de Hielo que cubrió
la Tierra de polo norte a polo sur, y era la Luz de la que habla el Génesis.
Grosso modo: del Fuego al
Hielo.
CAPÍTULO
6.- CREACIÓN DE LA ATMÓSFERA PRIMIGENIA
51. Naturalmente he pasado
por este Primer Día lo más rápido posible pensando en trabajar desde una base
sólida. No quería que sin saber de qué estoy hablando el lector se pierda en el
intento de comprender la idea que le estoy dibujando.
Fusión de la Corteza
Primaria y Sublimación de la Atmósfera Primigenia, estos fueron los dos
procesos principales que Dios produjo durante el Primer Día.
(El factor tiempo se queda
en la incógnita. No seré yo quien le ponga números al tiempo de desarrollo que
empleó Dios en cada proceso.
Por las razones que iremos
viendo mi consejo al lector es que tampoco se preocupe demasiado. Sobre todo,
porque siendo Dios omnipotente y una vez definida la potencia desde la relación
de la fuerza con el trabajo una de las cosas al alcance de la mano del Creador
es acelerar un proceso a su máxima expresión posible.
Cuando hablo de
omnipotencia la entiendo desde esta óptica. Lógicamente la materia pone unos
topes, hacia arriba y hacia abajo.
También lo doy por
sentado).
52. ¿Pero ¿qué hizo Dios
para desencadenar la rotación acelerada del Globo en el origen de la fusión de
su cuerpo geofísico?
Muy bien, “Dios dijo y así
se hizo”. Yo soy el primero en pasar olímpicamente de preocuparme de cómo lo
hiciera o cómo hace Dios lo que quiere hacer. El caso es que creado a su imagen
y semejanza mirar para otro sitio y despreocuparme de una respuesta sin la que
mi ser se sentiría insatisfecho, no es lo mío. No me basta creer. Quiero decir,
me sobra, pero si puedo ver, y como resulta que tengo ojos para ver, si veo,
mejor todavía.
Así que insisto: ¿Qué
fuerza capaz de provocar semejante serie de procesos geofísicos puso Dios en
acción para desencadenar de aquella manera la rotación acelerada del globo
terráqueo?
Lo que Dios llevó a cabo al alba del Primer
Día fue generar un campo de energía. (Ya veremos que la Naturaleza Divina y la
Esencia del espíritu Creador se encuentran en la sustancia de esta declaración:
“Dios es Energía”, sobre cuyo campo ya tendremos tiempo de ir abriéndonos
camino. De hecho, a medida que la inteligencia se vaya abriendo camino a la
contemplación de la Naturaleza Increada del Ser Divino iremos viendo cómo la
energía creadora se transforma en las fuerzas naturales al cuerpo sobre el que
el Acto Creador se está realizando).
Lo primero, por tanto, que
Dios hizo al alba de este Día Primero fue generar un campo de energía. Y lo
segundo proyectar ese campo de energía sobre la Tierra.
53. Decía yo que lo
primero que hizo Dios al alba de este Día Primero fue generar un campo de
energía. Y lo segundo proyectar ese campo de energía sobre la Tierra. Y declaré
yo que Dios es Energía; y que su manifestación física se produce mediante su
transformación en la naturaleza del campo del objeto sobre el que Dios proyecta
su fuerza. En el caso que nos ocupa, la Tierra, el campo de energía que Dios
generó se transformó en energía gravitatoria.
54. De una forma más
movida, para no perdernos en movimientos por su peso científico muy lentos,
diré que el campo gravitatorio terrestre absorbió aquel río de energía y dobló
su densidad media por unidad cúbica astrofísica. Esto de un sitio. Y del otro,
que Dios dobló la densidad original del campo gravitatorio terrestre en razón
de los cálculos estimados que había hecho para llevar el Núcleo de la Tierra a
su Punto de Implosión Astrofísica, efecto de cuya implosión sería la fusión de
la Corteza Primaria.
La consecuencia inmediata
de la multiplicación de energía por unidad cúbica astrofísica a que se vio
sujeto el campo gravitatorio terrestre fue producir el efecto de rotación
orbital acelerada que emprendió la Tierra.
(Según vayamos avanzando
ya se irá viendo en qué medida la velocidad de transformación de la energía
gravitatoria en masa y calor, y la velocidad de rotación del cuerpo celeste
considerado mantienen una especie de relación semejante a la de cualquier máquina
con el combustible que le es necesario para su funcionamiento).
55. Ya sé, me imagino que
enfocado el tema a esta velocidad no parece que comparar el campo gravitatorio
con un tanque de combustible que se llene y se vacíe nos vaya a llevar a
ninguna parte. Pero eso es lo que pasó, la respuesta automática de la Tierra a
la multiplicación de la densidad media de su campo gravitatorio fue la
aceleración instantánea del número de revoluciones a que se había estado
moviendo hasta entonces su Núcleo. Y la respuesta del Núcleo a la elevación de
sus revoluciones de trabajo fue la producción de calor.
(Más superficialmente, o
menos en profundidad, quien menos quien más conoce cuál es el producto final de
la fusión de los sólidos. Digo esto hablando sobre la fusión de la Corteza
Primaria. Los volcanes son el mejor ejemplo que pueda yo llamar en mi ayuda. La
asociación entre erupción volcánica y masas de gases elevándose al cielo es un
clásico de la Naturaleza, y la foto nos ahorra tener que navegar por entre las
redes cristalinas y sus enlaces moleculares, viaje placentero para algunos,
bastante pesado para otros. A nivel industrial los altos hornos nos ofrecen
gratuitamente otro ejemplo. Pero si lo que nos preocupa es conocer a fondo el
tema lo mejor es servirse de un experto en ciencias de la Naturaleza y
preguntarle cómo se las arregla la materia sólida para retardar lo peor;
después de todo el comportamiento de las redes cristalinas sometidas a una
fuente de calor en alza es un caso omnipresente en los manuales más elementales
de física).
56. Las preguntas que aquí
nos traen de cabeza son las siguientes:
¿Qué iba Dios buscando al
poner a tope los motores del transformador geofísico?
¿Qué pretendía al provocar
la aceleración de las revoluciones de trabajo del Núcleo de la Tierra y
producir la fusión de la Corteza Primaria?
(Las otras cosas que he
dejado en el aire, la naturaleza química de la Corteza Primaria y su formación
son detalles que intentaré recoger más adelante cuando entre en el capítulo de
la Creación de la Tierra. En su momento procuraré entrar también en la naturaleza
astrofísica del Núcleo y la relación que la materia estelar y los campos
gravitatorios mantienen y están en el origen de las propiedades del cosmos.
Apuntar, como he hecho, que esa relación energía-materia se traduce en luz y
calor no es una idea gratuita, sino simplemente la forma más natural y sencilla
de explicar el proceso básico en el que las estrellas y las galaxias tienen su
origen y acorde a cuya fenomenología se distribuyen e interaccionan. Pero pues
que lo prometido es deuda espero acordarme más adelante, y si no lo hiciera
espero que el lector disculpe este tic psicológico que me afecta a la hora de
pagar “deudas”).
57. Regresemos entonces,
recojamos el hilo y sigamos la senda que en las tinieblas del túnel la Luz nos
marca.
Iba diciendo que una vez
activado el Núcleo, por la presión de la multiplicación de la densidad
gravitatoria del campo terrestre, la transformación de la energía en calor
precedió a la fusión del cuerpo geofísico. Y preguntaba luego qué es lo que
esperaba Dios obtener de esta fusión.
A raíz de la
representación de la fusión de la Corteza Primaria la respuesta es la
siguiente:
Dios iba buscando la producción de una
Atmósfera químicamente predeterminada. En otras palabras, el efecto final que
Dios produjo al pisar el acelerador del transformador geonuclear tenía en la
Atmósfera Primaria su estrella polar.
(Obviaremos en esta
sección todo lo referente a las matemáticas de control de vuelo desde el estado
inicial al final. La lógica de la victoria alcanzada implica en su estructura y
desarrollo la superación de un complejo sistema de incógnitas. Los resultados a
la vista no sería justo arriesgarse a perder el hilo en base a consideraciones
específicas “sólo aptas para genios”.
Pero sí sería bueno dejar
claro que la necesidad de atravesar ese mar de ecuaciones tenía el futuro por
premio. Cualquier error a la hora de doblar la densidad gravitatoria por unidad
cúbica astrofísica más allá de un punto crítico hubiera conducido al sistema
geofísico a su transformación en una especie de supernova planetaria. En ese
caso la Tierra se hubiera desintegrado en un enjambre de meteoritos. Pero
regresemos al tema).
58. Iba diciendo que, una
vez alcanzado el Mediodía de esta Jornada, la Tierra se encontró envuelta en
una Atmósfera, super saturada con uno de los elementos más abundantes en los
espacios exteriores, el Hidrógeno. En todos los demás aspectos la atmósfera
terráquea era semejante a las atmósferas de los demás planetas.
En colores digamos que del
blanco y negro típico del cuerpo lunar la Tierra pasó al rojo brillante y vivo
de las fulguraciones solares, sólo que, en líquido, para finalmente irse
apagando y enfriarse hasta desvanecerse su superficie en el seno de una nube
espesa, tan envolvente y enigmática como una nebulosa que orbitase alrededor de
un campo imaginario a la velocidad de crucero de un cometa de Navidad.
Digamos...
Y dejémoslo ahí.
CAPÍTULO
7.- CREACIÓN DE LA LUZ
59.
Y seguimos.
Espero
que me hayáis seguido el hilo hasta aquí y la velocidad a la que mi pensamiento
se ha lanzado a recrear las Memorias de nuestro Universo no os haya supuesto
ningún inconveniente.
Sigamos
pues.
Una
vez que la Tierra transformó la energía que su Creador le suministrara en
fuerzas naturales a su sistema geofísico, y la implosión geonuclear provocó en
la arquitectura de su cuerpo los dos procesos mecánicos descritos: Fusión de la
Corteza Primaria y Producción de la Atmósfera Primigenia; una vez esta primera
secuencia materializada, el motor geonuclear fue bajando sus revoluciones de
trabajo hasta alcanzar un nuevo estado de equilibrio.
60. Desde los manuales de
Física se le puede seguir la pista a este proceso. De hecho no hay más que
invertir la secuencia, bajar la velocidad de rotación del Globo, también la
temperatura del Planeta, y lo demás es un juego de niños, aunque todo hay que
decirlo: de niños, sí, pero de niños intelectualmente capacitados para ver el
juego de fuerzas que supone el Sistema de la Creación, en el que Dios entra
como “fuente universal de energía”, y donde el campo gravitatorio se manifiesta
acorde a los principios clásicos de la energía, es decir, se transforma, en
este caso en las fuerzas naturales al cuerpo astrofísico determinado,
transformación que está en la raíz del movimiento universal y hace posible la
existencia tanto de estructuras sistemológicas astrofísicas puntuales, bien abiertas o globulares, cuanto de estructuras
estilo el tipo de las galaxias; no en vano, tomando siempre el Verbo como
fuente de inspiración, verdad que se verá sobre la marcha cuando entremos en la
creación del Firmamento, Dios habla de la Gravedad como de esas “aguas … que
están encima del Firmamento…”, abriéndonos de esta manera nuestro Creador la
inteligencia a la comparación de la Gravedad con el elemento líquido, realidad
a que Él mismo está acostumbrado, le es natural y desde esta realidad :
Gravedad = combustible líquido, Él trabaja. Ciertamente Gravedad en cuanto
“energía líquida singular”, pero esto ya se verá con más detenimiento sobre la
marcha.
61. Así pues, una vez
transformada la multiplicación extra del volumen original del campo
gravitatorio que Dios causara diciendo “Hágase la Luz”, transformación de
energía en el trabajo que implicaba de la Fusión del cuerpo geofísico externo,
y una vez consumada la Fusión de la Corteza primaria y del Manto Geológico,
esta serie consumada, la velocidad de rotación del Núcleo del Globo terráqueo
bajó, y en su bajada arrastró la temperatura general del Planeta en su caída.
Las dos consecuencias
inmediatas del descenso de temperatura en todo el cuerpo geofísico fueron:
1: Formación de la
Litosfera
y 2: Sublimación de la
Atmósfera.
62. Lo que dije antes, lo
machaco ahora. Mi costumbre de tratar con estos procesos como parte de mi
Memoria Viva me lleva por inercia a saltar por encima de tramos secuenciales
que a los ojos de los demás pudieran ser no tan obvios.
Me explico.
Si dije que la velocidad
de rotación y la velocidad de transformación de la gravedad en luz y calor
están en relación directa, y ahora digo que la velocidad de rotación de la
Tierra comenzó a bajar, se entiende que este descenso le afectó al Núcleo. Sus revoluciones
de trabajo en caída vertical descendente una vez que el combustible
suministrado había sido consumido en el proceso de transformación de la
gravedad en calor, la temperatura geológica general comenzó a descender.
Primero la del Núcleo, luego la del Manto, y finalmente la de la Corteza.
Consecuencia de este enfriamiento sería la creación del anillo litosférico y la
sublimación de la Atmósfera. Sobre esta sublimación vamos a tratar a
continuación.
63. Y una vez más,
hablando sobre la Fusión de la Corteza Primaria, insisto en la elementalidad
del conocimiento de la fusión de los sólidos como línea de salida a la hora de
entender el cambio en la estructura cristalina que se produjo en la estructura de
la Tierra a raíz de la Fusión de su cuerpo geofísico primario.
En este orden el precondicionamiento artificial existente, en lo universal,
respecto al origen natural de los planetas es un muro a superar por el lector.
Esa imagen arquetípica para ignorantes que todavía se mueven a ciegas en el
túnel de las vergüenzas del Siglo XX, donde una Gravedad que sale por arte de
magia de la Nada comprime un mar de materia flotante que sale del sombrero del
merlín de turno, y abracadabra produce un ente físico, esta imagen, cual se
desprende del propio discurso, le viene al dedo a un cuento de Alicia en el
país de la ciencia-ficción.
Y nada más.
64. Toda inteligencia que
se precie y trabaje con un sistema donde los valores astrofísicos vienen
determinados por la relación entre la materia (estrella) y la energía
(gravedad) alcanza la conclusión, tomando la Astro-iconografía como reflejo de
la Realidad, que el enfriamiento temporal de los cuerpos estelares provoca el
estacionamiento de la materia nebular sobre su cuerpo externo, siendo éste el
Origen Natural de los Planetas.
En el caso del Origen del
Planeta Tierra su Singularidad Cósmica procede del hecho de ser su Origen una
Aplicación directa de la Inteligencia Creadora sobre el sistema
materia-energía, asunto este en el que entraremos a su tiempo, y determinó
tanto los parámetros geofísicos primarios cuanto los efectos geohistóricos
deducibles de dichas Aplicación Creativa.
Aquí podríamos
preguntarnos por qué Dios no se limitó entonces a jugar con un Planeta con
Origen Natural; cuestión que será respondida conforme avancemos pero que
implica a la Teología, pues tiene que ver con el Porqué, siendo el Cómo el
terreno propio de las Ciencias Físicas.
65. Regresando a nuestro
asunto estrella:
Por sublimación de los
Gases se entiende el paso de la materia del estado gaseoso al sólido sin pasar
por el estado líquido. El ejemplo más cotidiano de sublimación gaseosa nos lo
ofrece la Naturaleza todos los inviernos. Las nubes se transforman en nieve y
granizo.
A nivel de experiencia
casera el horizonte de experimentación se nos ofrece muy limitado, pero a nivel
de laboratorio los experimentos abiertos a la curiosidad son numerosos. Como
aquí no tenemos espacio ni medios para llevar las palabras a las imágenes concluyo
diciendo que:
El Manto de Hielo en que
Dios transformó la Atmósfera Primigenia, estrella de este Día Primero, era “la
Luz” del Génesis.
66. Y dejo aquí a mis
lectores reflexionar sobre el misterio de los misterios el más increíble, ¿cómo
un hombre de hace tres mil quinientos años pudo hacerse una idea física tan
moderna sobre el Origen de la Biosfera?
A. Fusión de la Corteza
primaria,
B. Producción de la
Proto-Atmósfera,
C. Enfriamiento de la
Corteza y Sublimación de la Atmósfera Primigenia.
¿No es para quitarse el
sombrero?
Este es un punto sobre el
que debiera machacar, creo, o al menos eso debiera pensar. Imagino que
tendremos tiempo de regresar a este asunto de la relación cognoscitiva, tal
cual se describe en esta Introducción, del pensamiento de Moisés respecto al
Contenido del Jeroglífico que llamamos “el Génesis”.
67. De todas maneras la
relación de Moisés el Hebreo con la Historia Universal no se operó a través del
puente de la Ciencia sino sobre los raíles de la Omnipotencia y el Todopoder,
dejando la Omnisciencia, entendida como Ciencia, a Dios, el verdadero Autor de
este Jeroglífico, no siendo las manos humanas otra cosa que plumas moviéndose
al ritmo que marca el Pensamiento de quien se planta delante de la Eternidad y
dibuja Acontecimientos en el lienzo de los Milenios con la misma facilidad que
otros planean sus delitos a la luz de todo el mundo. Dos asuntos, pues, la
Omnisciencia y la Omnipotencia, platos distintos, y ya se servirán a su momento
siguiendo las reglas de la buena mesa.
SEGUNDA
PARTE
CREACIÓN
DEL FIRMAMENTO DE LOS CIELOS
CAPÍTULO
8.- RECAPITULACIÓN GEOHISTÓRICA
68. La sorpresa al
descubrir esta secuencia de acontecimientos geohistóricos donde juzgaron los
genios del mundo moderno no haber nada, excepto la imaginación calenturienta y
fanática de una mente en estado religioso febril (secuencia perfectamente científica
en su planteamiento y desarrollo) no debe alejar de nuestra mirada la serie
completa de hechos sobre los que, para facilitar la visión general del todo, he
pasado a la ligera.
Recapitulemos:
69. Uno: Multiplicación
Controlada de la densidad por unidad cúbica astrofísica del campo gravitatorio
terrestre. El origen de esta Multiplicación Controlada, dije, es la Naturaleza
del Ser Divino.
70. Dos: Aceleración
vertical de las revoluciones de trabajo del transformador geonuclear de la
Tierra. De la que se derivó la aceleración rotatoria del Globo sobre su eje, y
la implosión astrofísica del Núcleo en el origen del calor del Planeta.
71. Tres: Elevación
termodinámica global del cuerpo geofísico, que desde el Manto se extendió hasta
la superficie y produjo la Fusión de la Corteza Primaria.
72. Cuatro: Licuación de
la Corteza Primaria bajo los efectos de la Fusión del Globo externo y
producción de la Atmósfera Primigenia.
(La naturaleza química de
la Atmósfera terrestre, sui géneris entre las de su familia planetaria, nos
plantea un problema alternativo que no tocaré en este lugar, pero sobre el que
volveré en su momento).
73. Cinco: Una vez
concluida la transformación en calor del combustible gravitatorio, la Tierra
volvió a las manos de la Naturaleza, ajustándose sus nuevos cambios a la ley de
la Inercia.
A. Desaceleración de las
revoluciones de trabajo del transformador geonuclear.
B. Caída de la velocidad
de rotación del Planeta.
C. Y descenso de la
temperatura del Globo.
Estos fueron los tres
primeros efectos visibles.
74. Seis: estos tres
efectos fueron causa de una nueva secuencia de efectos. El primero de estos
nuevos efectos fue el enfriamiento de la superficie exterior del Globo, que
ipso facto puso la primera piedra de la creación del anillo geofísico externo,
la Litosfera.
75. Siete: También podemos
hablar de Solidificación de la Corteza Secundaria. En fin, esto es ya según el
gusto. Una vez que entremos más en profundidad tendremos tiempo de
diferenciarlas. Avanzando un poco el tema digamos que la Litosfera es al Globo
lo que la Corteza Secundaria es a la Litosfera. Resumiendo, la Corteza
Secundaria es la capa externa de la Litosfera. Fue, pues, la Corteza Secundaria
la primera capa litosférica que se solidificó.
76. Ocho: El descenso
continuo de la temperatura geofísica a su antiguo estado de partida, que ya
nunca alcanzaría, provocó la solidificación de la Corteza Secundaria, como he
dicho, y la creación del anillo litosférico. La Arquitectura Geofísica siguió completando
su cuerpo con el nacimiento del segundo anillo, el Manto, cuyo enfriamiento
cerraría la fuente de calor de la que hasta entonces se había estado
suministrando la Atmósfera Primigenia para conservar su estado natural.
77. Nueve: El enfriamiento
de fuera hacia el interior del Globo por lógica tenía que convertir el anillo
litosférico en un muro de anulación de trasvase del calor del Núcleo a la
Atmósfera.
78. Diez: Térmicamente
aislada del Núcleo la temperatura de la Atmósfera cayó en picado a la velocidad
vertiginosa que el aislamiento impuso. Su volumen se congeló. El resultado fue
la transformación de la Atmósfera en el Manto de Hielo que cubrió la esfericidad
del Planeta de polo norte a polo sur durante la Tarde del Día Primero.
Como dije antes, este
Manto de Hielo es la Luz en el Verbo del Primer Día.
79. Esta es la secuencia
que hemos recorrido alegremente. Sobre la marcha he ido dejando hechos
específicos que dan la talla de la Inteligencia Creadora, y su dominio de las
ciencias del espacio, el tiempo, la materia y la energía. Dominio cognoscitivo
que es como un campo en donde echa sus raíces el Árbol de la Ciencia de la
Creación. Sobre estos hechos nos detendremos un rato en la próxima sección.
CAPÍTULO
9.- PRIMERA LEY DEL COMPORTAMIENTO DEL UNIVERSO
80. Dios aplicó al sistema
geofísico la primera de entre las leyes que rigen el comportamiento del
Universo: la transformación de la energía gravitatoria en luz y calor. Siendo
esta primera ley el principio general sobre el que Dios ha construido la Arquitectura
de los Cielos, es gracias a su manifestación en el espacio local que la
geometría de nuestro Universo se mantiene constante en el tiempo. Ya sé que es
un poco precipitado declarar algo tan fuerte, pero según vayamos avanzando la
imagen que quieren transmitir a nuestra inteligencia los resultados expuestos
se irá abriendo hasta desplegar en colores la magnitud de su belleza.
81. Esto sentado, la
aplicación al sistema geofísico de la ley primera entre el grupo que rige la
Física de los Cielos nos lleva a interesarnos por las reacciones que cuerpos
estelares con propiedades diversas ponen en acción ante un mismo factor externo,
como pudiera ser la entrada en tromba en el interior de su sistema de una
corriente de energía, tipo cuerda gravitatoria intergaláctica que, según cruza
los abismos, arrastra toda la materia suelta que se encuentra por su camino.
82. Las explicaciones a
las que podamos llegar tendrán siempre en este Acontecimiento Histórico
(multiplicación de la densidad gravitatoria del campo terrestre) su punto de
partida. Sus derivaciones son las que nos llevan a formular la relación entre
la energía universal y la materia astrofísica dentro del cuadro de la
producción de luz y calor, las dos consecuencias visibles más directas que
llegan a nuestros sentidos. Cuando hablo de producción de luz se entiende todo
el espectro de la radiación estelar en la raíz de la energía cósmica. La
importancia de esta relación energía gravitatoria-materia estelar se descubrirá
en los capítulos que siguen. Al presente me ceñiré a los hechos, tomando
siempre la Multiplicación de la densidad original del campo gravitatorio como
la plataforma de arranque de esta Nueva Cosmología.
83. Hemos observado (y se
ha hecho porque se ha inferido de los efectos finales su causa primera) que, al
doblar la densidad cúbica astrofísica, es decir, la cantidad de energía
presente en un campo gravitatorio, en caso en el de un planeta, y más específicamente
el de la Tierra, la producción de calor del transformador astrofísico se
multiplica por dicho múltiplo.
Si estuviésemos hablando
de un transformador estelar la primera consecuencia visible se manifestaría en
la intensidad de la luz producida.
En el caso que nuestro
Creador nos presenta, el calor es la consecuencia directa en función de la
naturaleza del transformador sobre el que Dios trabajó.
(La gama de
transformadores astrofísicos está fuera de nuestra imaginación. Dentro del
horizonte que se abre delante de nosotros es de suponer que esta gama comprende
fuentes de rayos gamma, rayos X, y rayos de naturaleza indefinible para nuestro
corto alcance del conocimiento del Cosmos. Y, en fin, ¡cómo atreverse a ponerle
vallas a lo que no tiene fin!).
84. Las preguntas son:
¿Qué pasaría si en lugar de controlar Dios el proceso de transformación de la
energía de un sistema astrofísico en luz y calor nos hallásemos en las
fronteras de los Cielos y, por cualquier causa externa, un sistema estelar
binario o múltiple sufriera una multiplicación fuera de control de la densidad
de su campo gravitatorio? Y a la inversa, ¿qué pasaría si la velocidad de
transformación del campo gravitatorio en luz o en cualquier otro tipo de
radiofuente superase el ritmo de trasvase de energía de un sistema a otro? ¿No
tendríamos que empezar a corregir nuestras hipótesis sobre el origen de las
Novas y supernovas?
85. Aquí va otra: Las
fluctuaciones de intensidad de la luz de las estrellas y las variaciones en sus
periodos y ciclos orbitales ¿no son una llamada a nuestra inteligencia con la
intención de abrirnos la mente a la identificación del universo como un océano
de energía sobre cuyas Aguas flota la materia?
¿No es maravillosamente
curioso que hablando sobre sí mismo y recordando aquellos días nos lo contara
Dios diciendo: “que se cernía sobre la superficie de las Aguas”?
A mí personalmente no me
cabe ninguna duda sobre la identificación del campo gravitatorio universal con
un océano de energía donde tienen lugar corrientes que operan como canales de
trasvase de la gravedad de unas zonas a otras, manteniendo Dios mediante este
sistema de irrigación la Geometría de su Creación en perfecto estado de
equilibrio.
Pero la cuestión que he propuesto
anteriormente tiene que ver con la relación de nuestro universo-galaxia con el
cosmos exterior, con el reino de las galaxias.
86. La pregunta era qué
pasa cuando una corriente extra local irrumpe en tromba en el perímetro de
nuestros Cielos y desequilibra una zona, bien por la multiplicación de la suma
total de energía presente como por la aceleración instantánea de las revoluciones
de trabajo de la materia astrofísica.
Mediante esta reseña la
idea es recuperar el efecto de rotación acelerada que la Tierra experimentó al
multiplicar Dios la densidad de su campo gravitatorio, efecto del que extraemos
nosotros una ley de regularidad directa entre el proceso de producción de calor
y la velocidad de rotación del transformador astrofísico.
La idea nos conduce a ver,
que llevada una estrella a una rotación acelerada instantánea el efecto debe
darnos por secuencia: la creación de una Nova, o de una Supernova si el cuerpo
afectado por la multiplicación instantánea de sus revoluciones de trabajo es un
sistema múltiple.
También en su momento nos
entretendremos radiografiando este proceso de producción de novas y supernovas.
CAPÍTULO
10.- Y EL VERBO ES DIOS
87. Y recuperamos ahora el
hilo que ha extendido ante nosotros nuestro Creador, que ha estado siempre ahí
pero que en su Presciencia Él dejó yacer en las tinieblas hasta que la
Inteligencia de nuestra Civilización abriera sus oídos al Lenguaje de la Ciencia
de la Creación. Dicho esto, el resumen secuencial de los acontecimientos
históricos protagonizados por Dios durante aquel Día Primero podemos dejarlo
así:
A: Multiplicación de la
densidad del Campo Gravitatorio Terrestre. (Este asunto de la multiplicación
por Dios del volumen de energía de un sistema astrofísico dado, asunto que se
encuentra en la base de la misma Creación, es un asunto que resolvimos asumiendo
la naturaleza del propio Creador, naturaleza que le permite ser la fuente de
energía fundamental de la que bebe el océano cósmico).
B: Elevación en vertical
ascendente del ritmo de trabajo del Transformador Central Geofísico. (La
existencia de una correspondencia innata entre densidad gravitatoria y rotación
estelar está en la base de la luz y su intensidad).
C: Fusión del Manto y
licuación volcánica de la Corteza Primaria. (Obvio cualquier comentario al
respecto porque he confiado a la inteligencia natural del lector la conexión
entre la causa primera apuntada y los efectos finales expuestos).
D: Producción de la
Atmósfera Primigenia “clásica”. (Al hablar de “clásica” tengo en mente la
atmósfera típica planetaria, enrarecida, caótica, tal cual la encontramos en
los demás planetas de nuestro Sistema).
E: Enfriamiento del Núcleo
y solidificación de la Corteza Secundaria, o Litosférica.
(Este fue el origen de la
Corteza Secundaria. Sobre ella y durante el enfriamiento actuó Dios mirando a
la formación del Sustrato Ecosférico Autónomo, sobre el que aún no he dicho
nada, pero sobre el que ya se dirá algo. En fin, ahí están las dorsales oceánicas
como pruebas de las fuerzas de arrastre que Dios puso en acción, de cuya
solidificación se desprende el momento durante el que Dios se curró la
geografía de los continentes.
La lógica más elemental
impone su criterio y da por supuesto que un estado de semi liquidez es el
momento perfecto para desplazar de la superficie del cuerpo semi sólido parte
de su materia, tal como hace quien trabaja con el barro y luego expone la figura
resultante al horno. En este caso el efecto horno lo asumió el proceso
acelerado de solidificación que había emprendido la Corteza Secundaria.
Porqué abrió Dios en canal
el hemisferio atlántico forma parte de la Arquitectura Geofísica en la base de
la Creación del Plano Biosférico, sobre el que enseguida diremos lo necesario.
El hecho es que las
fuerzas de arrastre que crearon el Canal Atlántico y dio lugar a las dorsales
oceánicas dejaron sus huellas al solidificarse la capa litosférica. Y ahí están
como testimonio de la existencia de la actividad creadora trabajándose las plataformas
continentales.
No quiero decir nada sobre
cómo le afecta esta creación a la teoría de la tectónica de placas. Además de
la Teoría del Plano Biosférico pondré sobre la mesa otra prueba adicional
contra el modelo geofísico que el siglo XX impuso por norma).
F: Sublimación de la
Atmósfera Primigenia. (Dije que cuando la litosfera aisló a la atmósfera
primaria del Núcleo: arrastrada por el descenso de temperatura la atmósfera se
congeló, se sublimó, y el resultado final fue su transformación en un Manto de
Hielo, que, como antes lo hiciera el mar de lava, cubrió la esfericidad de la
Tierra de polo Norte a polo a Sur, de Este a Oeste).
88. Este Manto de Hielo
que rodeó al planeta en la tarde de aquel día era la Luz que salió de los
labios de nuestro Creador, cuando dijo: “Haya luz”.
Y así se hizo. Y así fue.
Lo contrario hubiera sido
absurdo.
La Duda descartiana como método de relación entre la Inteligencia
del Creador y la de la Criatura no es un método, es un muro de separación, una
valla limitativa de las posibilidades y capacidades de la Ciencia para crecer
en la dirección de la Omnisciencia Creadora.
Si por Omnipotencia
entendí antes la facultad creadora de reducir el tiempo de trabajo de un
proceso a su mínima expresión posible, entiendo por Omnisciencia ahora el
dominio que en su Sabiduría ejerce Dios sobre todas las ciencias de la materia,
el espacio, el tiempo y la energía. Y al hacerlo incluyo en su lista ciencias
que operan en diferentes universos, sobre los cuales nada podemos decir,
excepto maravillarnos de su infinito conocimiento.
CAPÍTULO
11.- CREACIÓN DEL FIRMAMENTO
89. Así pues, en mente el
estado de la Tierra al final del Día Primero, envuelto el Globo Geofísico bajo
aquel Manto de Hielo que su Creador llama “la Luz”, desde las distancias la
visión de nuestro Planeta era el de una inmensa bola de hielo flotando en el
Abismo, como la visión de un masivo huevo cósmico nacido en las Tinieblas.
La próxima secuencia geohistórica que Dios
tenía en mente era la siguiente:
90. Desplazamiento de la
Tierra de su región de origen a su lugar final en los Cielos.
(Esta localización de la
región de origen de nuestra Tierra será un problema a resolver en los capítulos
que vienen. La necesidad de prevenir al lector sobre el factor de incredulidad
que la localización despertará me lo sugiere. También a este reto me enfrentaré
con elegancia y tranquilidad).
91. Lanzamiento de la
Tierra sobre el Sistema Solar y acoplamiento en su tercera órbita.
92. Sublimación del Manto
de hielos. (Por sublimación del hielo se entiende el paso de la materia del
estado sólido al gaseoso sin pasar por el estado líquido. En este caso sería el
proceso inverso al de la sublimación de los gases.
Si en el Día anterior
vimos cómo Dios se las arregló para bajar la temperatura del Globo hasta el
punto crítico de sublimación de su Atmósfera, en este nuevo Día vamos a ver el
proceso contrario. Mi consejo es abrir los ojos de la inteligencia y prepararse
a comprender maravillas. Y lo de siempre, si alguna objeción va saltando no hay
que preocuparse demasiado, todo se solucionará).
93. Ruptura del Manto de
Hielo en dos bloques y retirada hacia los polos geográficos. (Esta retirada de
los dos bloques de hielos hacia los casquetes polares es un periodo
geohistórico que, llegando a él desde una plataforma diferente, la geología
clásica ha sembrado en la mente de todos.
Recuerdo aquí que la
Ciencia es el ABC del Lenguaje de la Creación. Lo otro, pretender modelar el
Universo y su Historia a la medida de la omnipotencia de la Razón humana, es un
ejercicio de vanidad sobre el que no voy a decir nada ahora.
La Ciencia lo mismo que la
Teología han permanecido hasta Hoy sujetas a la esclavitud que la Necesidad de
la Caída impuso. No es desde una tribuna de acusación y condena que debemos
analizar las teorías y los estados intelectuales por los que han pasado tanto
la Fe como la Razón. Posiblemente atrapados en las botas de cualquiera de los
que nos precedieron hubiéramos hecho justo lo que ellos hicieron. Así que en
este Día de alegría no vamos a ponernos serios).
94. Nacimiento del Océano
y Formación de la Atmósfera Biosférica. (Esta Atmósfera es el Firmamento en el
Verbo del Segundo Día. Enseguida entramos en su secuencia geohistórica. Antes
de que el alba de este Segundo Día rompa y la Historia se acerque un paso más a
nosotros pienso que no es mala idea reflexionar sobre el lugar donde creara
Dios la Luz. Ya sé que más de uno se va a llevar las manos a la cabeza y se va
a quedar sin habla. Bueno, sólo hay que abrir el Evangelio y ver lo que hacía
su Hijo para quedarse maravillado de la sorpresa).
TERCERA
PARTE
CREACION
DE LA ESCALERA DE LOS ELEMENTOS NATURALES
CAPÍTULO
12.- SOBRE LAS TINIEBLAS
95. El Texto bíblico no
miente. En el Cuarto Día del Génesis se nos dice que Dios creó las estrellas
para separar la Luz de las Tinieblas. Cito:
“Y así fue. Hizo Dios los
dos grandes luminares, el mayor para presidir el día, y el menor para presidir
la noche, y las estrellas; y los puso en el firmamento de los cielos para
alumbrar la tierra y presidir el día y la noche, y separar la Luz de las Tinieblas”.
¿Quién no ha leído alguna
vez este texto?:
“Creó Dios las estrellas y
las puso en el Firmamento de los Cielos para separar la Luz de las Tinieblas”.
El Autor del Génesis
primero nos dice que Dios creó la Luz, y enseguida nos declara que una vez
creada la Luz la separó de las Tinieblas.
96. Bueno, las opciones
que se nos ofrece son las que son y no admiten vueltas. Dios creó la Luz, luego
la separó de las Tinieblas, y creó las estrellas para separar la Luz de las
Tinieblas. La cuestión es qué pasaría ahora si donde Moisés escribió Luz nosotros
ponemos el Manto de Hielo cuya creación hemos seguido.
¿Empieza a calentarse el
ambiente?
Qué tal si cogemos lápiz y
papel y tiramos líneas.
Trazamos una
circunferencia en una esquina del papel y la llamamos Tierra.
En el lado contrario
trazamos otro círculo y lo llamamos Tinieblas.
Ahora trazamos en medio un
muro de separación entre Tierra y Tinieblas, que llamaremos Estrellas.
Es la imagen que nos sale
poniendo Tierra donde Moisés puso Luz. Y, de hecho, si miramos al cielo vemos
que los Cielos hacen de muro de separación entre la Tierra y el cosmos
exterior.
97. Conclusión: Si Dios
creó la Luz y la separó de las Tinieblas … es que la Tierra se encontraba en
ese momento en esa región de la que las estrellas la separan actualmente. O lo
que es igual, antes de crear la Luz: la Tierra se encontraba en medio de las
Tinieblas.
98. Comprendo que esta
sencilla forma de fabricar lógica le parezca al lector un arte siniestro de
complicar aún más las cosas. Lo cierto es que por más que quiero no encuentro
la complicación y tal vez por esto me lanzo a la recreación de los acontecimientos
geohistóricos sin pensar en la opinión de los siglos. A la hora de la verdad,
que es la que aquí nos interesa, el problema es dónde, en qué región del
espacio exterior se encuentran esas Tinieblas que cubrían la faz del Abismo
cuando Dios dijo: “Haya luz”.
99. La Revelación se
limita a informarnos sobre la distancia astronómica que Dios puso entre las
Tinieblas y la Luz. No da números ni coordenadas intergalácticas. Nos dice que
Dios creó la Tierra, y entre la Tierra y su región de Origen puso por medio los
Cielos. Traducción maravillosa y revolucionaria que nos deja clavados en el
asiento y nos sitúa justo donde nos quería ver nuestro Creador: En medio de las
Tinieblas y mirando a los Cielos. Así que ¿de qué nos vale tener los pies sobre
la tierra si al final el que tiene la cabeza en las nubes es el que mejor ve
las cosas?
100. Una cuestión extra
viene al caso.
¿Creó Dios las estrellas
para separar la Tierra de su región de Origen sin más causa que dibujar en la
bóveda del firmamento el zodiaco?
¿O le dio a los Cielos
dimensiones galácticas por alguna otra razón?
La respuesta positiva
implica la afirmación de un imposible histórico, ni más ni menos que un hombre
de hace tres mil quinientos años hubiera comprendido, sin haber observado jamás
el cosmos, que nuestro Universo es una Galaxia en el corazón de un océano de
galaxias en movimiento, razón por la que le dio Dios a nuestros Cielos sus
actuales dimensiones astronómicas.
CAPÍTULO
13.- LA ESCALERA DE LOS ELEMENTOS NATURALES
101. Pero sigamos.
Creada la Luz (proceso que
hemos descrito siguiendo la línea del tiempo con la que Dios ha retado desde su
Génesis a la Ciencia de todos los tiempos, andando sobre cuya línea hemos
llegado a la Fusión de la Corteza Primaria y la Sublimación de la Atmósfera
Primigenia resultante, fábrica donde Dios produjo el Manto de hielos que
durante la Mañana del Primer Día cubrió la esfericidad del planeta Tierra, y
sin juzgar los procesos mecánicos dada la naturalidad del tema: Fusión de la
Corteza Primera y Sublimación de la Atmósfera Primigenia), dejamos el asunto de
la Revelación un tanto en al aire hasta que la ocasión nos permitiera volver a
poner los pies en el suelo.
102. Y sin entrar en más
detalles regresamos al Texto, leyendo cuyas letras convenimos en que la
definición de la Palabra Creadora, por cuya identidad abandona el país de las
metáforas, hipérboles, mitos y demás entes de leyenda, hizo de “la Luz” una Llave
de Champolión, haciendo uso de la cual se interpreta
la Revelación, contra toda opinión, teológica o científica suscrita hasta Hoy,
diciendo que Dios separó la Tierra de su región de origen y la introdujo en los
Cielos, conclusión que se infiere del Texto: “y vio Dios ser buena la Luz, y la
separó de las Tinieblas”, declaración que a la luz de esta Interpretación me
lleva a admirar el valor que le echó el autor Humano cuando se atrevió, sin
ciencia, a confesar tal declaración de separación Luz-Tinieblas por la mano del
mismo Dios que creara la Tierra y los Cielos.
Ignorancia de Moisés en
donde precisamente radica la Sabiduría de quien le dictara el Texto, y por su
silencio su Escriba devino el hombre más sabio de su tiempo. En un apartado
dedicado a la Ignorancia de Moisés en tanto que Escriba de Dios, volveremos al
tema de la Omnisciencia del Señor que le dictara el Relato de la Creación del
Universo. Como no podía ser de otro modo. ¿O acaso para nosotros no empezó todo
cuando fue creada la Tierra?
103. Ya sabemos que dicen
por ahí que la verdadera historia del Hombre se remonta incluso antes de la
existencia de la Tierra. Ahora bien, ni la existencia del Hombre es
trascendental para el Cosmos ni el conocimiento de la estructura de las
galaxias es vital para la existencia del Hombre. De manera que si el Hombre no
existiera el Cosmos seguiría estando donde está, haciendo su camino, y si el
Hombre no conociera la estructura del Cosmos tampoco por ello dejaría de ser el
Hombre lo que es.
Esto no quiere decir que
la importancia del Conocimiento del Universo no sea de un valor existencial
específico para nosotros; y sí dejar claro que el conocimiento que es de
trascendencia vital para el Hombre en cuanto Ser es el Conocimiento de Dios; y
pues que en Dios viene el Creador, la Ciencia de la Creación viene en el lote,
por hablar con alegría en el cuerpo.
104. Se cuestionará alguno
por qué entonces Dios ha mantenido en el Silencio la Memoria de la Creación de
la Tierra y los Cielos, separando el Creador en Dios del Señor. Postura que
mantuvo Dios en Cristo, manteniendo la Fe y la Inteligencia a la manera de dos
brazos unidos a un mismo cuerpo, nacidos para obedecer la misma Voluntad, pero
el movimiento de cada brazo sujeto al pensamiento de la cabeza, bajo cuyos
impulsos el cuerpo entero se mueve.
Y yo responderé esta sencilla cuestión
afirmando que así ha sido en verdad.
A la par que negaré que
desde el principio Dios hubiera dispuesto el Conocimiento del Creador en Él
siguiendo esta pauta de crecimiento bajo las condiciones de la Ciencia del Bien
y del Mal. Pasó lo que pasó y ya no hay remedio. Y porque pasó, la Formación de
la Inteligencia a Imagen y Semejanza de la de nuestro Creador experimentó sobre
la marcha un contratiempo, que obligó a Dios, en efecto, a anteponer al
Conocimiento de la Ciencia de la Creación el Conocimiento del árbol de la
ciencia del Bien y del Mal, cuyo fruto, como sabemos, es la Guerra.
105. Yo no sé si quien lee
estas líneas ha cogido las leyes de esta Ciencia. Por mi parte creo que la
estructura de dicha Fruta está asumida y, desde el conocimiento que viene de la
experiencia puedo escribir lo que con el conocimiento que viene de la teoría
tomaba forma en la lengua del Primer Hombre, a saber, “Maldito todo el que coma
de ese fruto, y maldito el que dé a comer del fruto del Árbol de la ciencia del
Bien y del Mal”.
Confesión final que me
trae de vuelta al punto desde el que iniciamos esta pequeña travesía, hablando
de la Separación de la Luz que Dios realizara una vez que la creara en las
Tinieblas. Escribiendo sobre lo cual dije que mientras la Ignorancia tuvo su Ley
la imposibilidad para entrar en su Contenido llevó a unos, teólogos, y a otros,
científicos, a devolverle a Dios su Génesis envuelto en el papel de las
metáforas y los mitos.
Pero que una vez traducida
la Luz por el Manto de Hielos que al término del Día Primero cubriera la
superficie de la Tierra, Manto de hielos producido por la Sublimación de la
Atmósfera Primigenia surgida de la Fusión de la Corteza Primaria, ya no nos queda
más que meterle fuego al papel de la Tradición Teológica y la Cosmología del
Siglo XX, soplar sobre las cenizas, despejar la mesa y volver a trabajar
partiendo de la Información que en su Libro Dios nos brinda.
Puede que vuelva a este
asunto en otra sección, y puede que ya lo haya hecho en una anterior.
No importa.
Y no lo digo porque yo sea
de los que creen que una verdad es más o menos verdad según el número de veces
que el martillo caiga sobre la cabeza del tonto de turno. Lo digo pensando en
que la vida es un pensamiento que se hace a sí mismo partiendo de unas raíces
universales, y no porque se tenga un sueño muchas veces adquiere ese sueño más
sentido ni porque se deje de soñar el cuerpo va a perder el beneficio que le
proporciona el descanso de la noche.
¡Para nada!
106. Pues que la
intrascendencia del hombre para el Cosmos es un hecho, la Verdad existe en sí
misma, aunque no exista nadie en el Universo. Yo puedo dejar de existir ahora
mismo pero la verdad estuvo antes que yo y permanecerá sin mí.
107. En cuanto a mi manía
de volver sobre un punto de restauración, que puede ser hoy uno y mañana otro,
se debe más a la necesidad de mantener un punto de referencia común entre
escritor y lector.
Por inercia el ensayista
tiende a perderse en su pensamiento y el lector a agarrarse a una idea
concreta.
Y siendo el caso que nos
ocupa de tal complejidad, por mucho que yo quiera pasarle el paño de la
sencillez el hecho es que mandar la Cosmología y Teología, tocando su postura
frente al Génesis de Moisés, fuera de la mesa de trabajo sobre cuya superficie el
espíritu de Inteligencia de Dios se está moviendo en este Siglo XXI, presupone
un acto más emparentado con el arte que con la ciencia, suponiendo que escribir
sea un arte, y sea arte darle expresión al pensamiento; algo con lo que
personalmente sí asiento, y deduzco de los filósofos y héroes de las
revoluciones del segundo milenio, los primeros afinando sus plumas con el arte
del polemista y los segundos sus espadas con el arte de los filósofos.
Las dos veces que este
matrimonio parió trajo al mundo dos Acontecimientos para la eternidad: la
Revolución Francesa y la Revolución Rusa.
108. El problema, pues, no
está en la Palabra sino en el uso del arte de su ciencia. En este caso la
Verdad, no el Poder, es el Principio y el Fin. Y de aquí que siendo el hombre
intrascendente y la Verdad eterna la opinión humana sea polvo sobre la mesa.
Cuya superficie hemos despejado con objeto de situar la Tierra en su sitio
durante el Día en que Dios creara la Luz, y una vez creada: “la separó de las
Tinieblas”.
109. Volviendo pues al
punto de restauración, diré que cualquiera que tenga dos ojos en la cara verá
que, creada la Luz en las Tinieblas, la Tierra, siendo la Luz el Manto de
Hielos que al término del Día Primero cubriera su superficie, la Tierra se hallaba
en las Tinieblas.
De cuya Región la separó
Dios una vez creada la Luz, o sea, el Manto de Hielos que cubrió la esfericidad
de la Tierra al término del Día Primero, según desde hace tres mil quinientos
años está escrito: “y vio Dios ser buena la luz, y la separó de las Tinieblas”.
Si la separó es porque
estaba allí. Y si después creó Dios las estrellas para separar la Luz de las
Tinieblas, como se puede leer en el Día Cuarto: “Hizo Dios los dos grandes
luminares, el mayor para presidir el día, y el menor para presidir la noche, y las
estrellas; y los puso en el firmamento de los cielos para alumbrar la tierra, y
presidir el día y la noche, y separar la Luz de las Tinieblas”.
110. Entonces, traduciendo
en esta Línea del Jeroglífico de Moisés “Luz” por “Manto de Hielos”, tenemos
que la Tierra se hallaba en una Región exterior a los Cielos. Traducción
despampanante y asombrosa que de no ser porque es Dios quien la suscribe y su
Escriba quien la escribe con la Vara de mando de la que se sirviera para
separar las aguas del Mar Rojo, nuestra inteligencia se dispararía al mundo de
los extraterrestres y donde pongo C-de Cosmología tendría que poner F-de
fantasía.
Esto sentado, porque
sentarse se lo merece, y pues que ya está abierta la puerta, entremos.
111. Cómo produjo Dios
este cambio de una región del Espacio General a la región donde se halla en la
actualidad, sobre este particular no dijo nada el autor. Tampoco dijo nada
sobre la naturaleza específica de la región de origen donde creara Dios la Tierra.
Ni en este momento tampoco yo voy a entrar en más detalles. Cuando le convenga
a esta Cosmología ya correremos el velo. Bastante hay por ahora con aceptar que
Dios creara la Tierra fuera de nuestros Cielos, más allá de las constelaciones
de nuestra galaxia, en el Abismo cubierto por las Tinieblas.
112. De hecho, volviendo
al tema de la Formación de la Corteza Secundaria y la Sublimación de la
Atmósfera Primigenia, que la Tierra se hallase en una región sujeta al cero
absoluto fue el acelerador del que se sirviera Dios para crear el Manto de
Hielo.
Vemos cómo estando Marte a
más distancia su atmósfera no pasó por aquel proceso de sublimación por el que
pasó la Tierra. La singularidad que la Biosfera abre entre los planetas habla
de la existencia de un periodo geohistórico especial, que, por muy increíble
que nos parezca, desde la Revelación se descubre al declarar Dios que la
singularidad de la Biosfera obedece y es la respuesta a la región de origen
donde la creara. Afirmación espontánea que nos conduce inmediatamente al
problema del Poder del Creador del Universo. Ya que, si intelectualmente
hablando el proceso de creación de la Biosfera descubre en la secuencia
expuesta su naturaleza científica, la objeción invencible tiene que ver con la
Naturaleza de ese Ser que no sólo piensa cómo hacer las cosas, sino que además
tiene Poder Infinito para llevarlas a cabo.
113. No sé si lo he dicho,
pero si no lo digo ahora: el Poder sin la Inteligencia no satisface la
necesidad que la transformación de la Realidad exige; y viceversa, la
Inteligencia sin el Poder se queda en sueños, en fantasía, en respuestas que se
lleva el viento.
En este caso, conociendo
por la Teología a Dios y por la Ciencia al Universo lo único que tenemos que
hacer nosotros es fundirlas en una Nueva Ciencia, la Ciencia de la Creación, y
seguir sus leyes y sus principios.
En este caso, sabiendo
Dios que exponiendo una Atmósfera a una región sujeta al cero absoluto su
volumen se sublimaría y daría lugar a la creación de un Bloque de Hielo, y
pudiendo hacerlo, lo hizo.
Y llamó Luz al Manto de
Hielo.
114. Pero la integración
de la Tierra en los Cielos la preparó Dios antes de abrir su boca y originar la
secuencia creadora de la Luz. No fue cuestión de suerte que Dios encontrara un
sistema estelar de características planetarias compatibles con la Tierra. Antes
de sumergirse en el océano de las constelaciones lácteas Dios sabía lo que iba
buscando, dónde se encontraba lo que iba buscando y cuáles eran las
características del Sistema Solar que estaba buscando. Y lo sabía porque Él
mismo formó su estructura planetaria con vistas a no activar un rechazo hacia
la integración de la Tierra en el edificio solar.
115. El Génesis parte de
una plataforma previa, la Tierra y los Cielos ya estaban creados, y sobre su
superficie nos hemos lanzado a navegar. Podríamos haber empezado este viaje
sumergiéndonos en las profundidades del Tiempo, pero he preferido seguir la ruta
diseñada por Dios de antemano, entre otras cosas, porque Él conoce mejor que
uno el terreno. En su momento romperé una lanza en el intento de recrear la
Creación del Sistema Solar. Hasta que el momento llegue debemos poner sobre la
mesa las leyes básicas necesarias para el entendimiento de una secuencia sistemológica de tanto interés para nosotros.
116. Así pues, la
integración de la Tierra en el Sistema Solar, por muy natural que le parezca a
quien asocia la Divinidad con el poder de abrir la boca y tenerlo todo hecho,
implicaba la resolución de un mar de ecuaciones complejas, repleto de incógnitas
y factores a tener en cuenta. Como cualquier otro sistema del Universo, el
cuerpo solar no puede aceptar la integración de un nuevo elemento sin
experimentar él mismo una transformación de estado. Pensando en esta sencilla
regla universal de integración de cuerpos astrofísicos en sistemas complejos,
Dios se aseguró la imposibilidad del rechazo o la perturbación destructiva del Sistema
Solar en respuesta a la integración de la Tierra en su estructura creando Sol,
Tierra y Luna con un mismo Origen en el espacio y el Tiempo.
117. Una vez creados el
Sol y los planetas con sus lunas y sus anillos, Dios procedió al aislamiento de
la Tierra, raíz de la Confusión a la que se refiere el Texto, para, después de
crear la Luz -como ya hemos visto- volver a unir Tierra y Sol, momento alrededor
del cual estamos gravitando en esta sección. Esta integración tenía un camino.
Y en el camino la capa de Hielos había de iniciar su ruta particular hacia su
transformación en Aire y Agua. Describir esta ruta es la meta que nos vamos a
proponer en la próxima sección.
118. Y, en fin, la
consecuencia del lanzamiento de la Tierra sobre la pista boreal (puerta por la
que entró la Tierra en el campo eléctrico del Sol) se dejó sentir sobre la
superficie del Manto de hielo. El hecho de acceder la Tierra a su órbita
biosférica por esta ruta boreal tenía causas más complejas que la que aquí nos
interesa manejar. Por ahora entremos en la fusión del Manto de Hielo y las
consecuencias físicas de su aceleración al punto crítico máximo sobre el tiempo
de duración de su proceso. Elevación instantánea buscada por Dios al darle a la
Tierra por acceso la pista boreal.
119. Lo cierto es que
introduciendo la Tierra por la pista boreal Solar lo que Dios conseguía era
acelerar a la máxima velocidad permitida el proceso de descongelación del Manto
de Hielo, así como hacer lo mismo con la consiguiente evaporación del producto
resultante.
El juego de fuerzas sobre
el que la fusión del Manto de Hielo se aceleró a su máximo posible combina las
fuerzas clásicas con las revolucionarias, y pare esa escurridiza cosmología
cuántica en el origen de todos los procesos de creación de materia astrofísica
y de energías electromagnéticas.
Mayor se fue haciendo el
acercamiento Tierra-Sol, menor la distancia Sol-Tierra, más intenso fue el
proceso de descongelación del Manto de Hielo. La rapidez del movimiento aproximatorio es la que nos lleva a hablar de sublimación.
En este sentido la sublimación del Manto de Hielo fue una evaporación directa.
Que, mirando a comprenderla lo más llanamente posible, podemos compararla a la
aplicación de un hierro candente sobre la superficie de una barra de hielo. El
Sol hizo de barra de hierro al rojo vivo en la mano de Dios y la Tierra de
barra de hielo.
No hablo figuradamente al
decir que de haber continuado Dios aplicando indefinidamente el hierro la masa
total de la capa de hielos se hubiera transformado en atmósfera. Al menos es la
impresión que nos crea la extensión hasta el infinito del tema. Yo diría que
simple apariencia y nada más. Apariencia que nos invita a dar otro paso
adelante. Y asegurar que la estabilidad del universo en general, y de nuestro
Sistema en especial, se basa en dos pilares básicos. El primero ya lo hemos
visto, es la transformación de la energía en nuevas formas de energía. El
segundo es la naturaleza electrodinámica de la materia cósmica fundamental.
CAPÍTULO
14.- SEGUNDA LEY DEL COMPORTAMIENTO DEL UNIVERSO
120. El estudio que Dios
llevó a cabo sobre el comportamiento de la Materia Cósmica le condujo al reino
de la Electrodinámica Astrofísica. Durante las investigaciones sobre la
naturaleza del espacio, de la materia y del tiempo que Dios realizara durante su
búsqueda del dominio de la Ciencia de la Creación, lo que le permitiría
transformar la Realidad Universal, Dios observó cómo la materia fundamental a
pesar de sus transformaciones y saltos dimensionales en el espacio general
conserva las propiedades de su naturaleza atómica.
El descubrimiento de la
conservación de las propiedades atómicas naturales a la energía cósmica
fundamental, con independencia de la dirección que se recorra, le abrió a Dios
un horizonte creador sin límites. Pues si por muy grande que sean las distancias
recorridas durante el salto de la materia microcósmica a la macrocósmica la naturaleza de sus fuerzas
electrodinámicas se conserva, el escenario que se le abre a la inteligencia
creadora es ilimitado. Es más, este descubrimiento hace por sí solo que las
estrellas y sus redes sistemológicas se transformen
en ladrillos, en bloques, en campo de materia prima del que extraer toda la
masa necesaria para levantar edificios constelacionales.
121. Entonces, aplicando
ahora, si la primera ley (transformación del campo gravitatorio en luz) se
opone a la contracción hasta el infinito del universo, toda vez que la cantidad
de energía no permanece estática en la ecuación, inestabilidad ecuacional derivada de la transformación de la gravedad en
luz y fuerzas electromagnéticas, condición de estabilidad que exige la
hipótesis para dar vía libre a la contracción del campo universal en un núcleo
primordial, y que no se cumple, realidad que la estabilidad del sistema
astrofísico local demuestra; esta segunda ley -naturaleza electrodinámica de
los campos gravitatorios- le corta el paso al movimiento contrario (destrucción
por dispersión) al levantar entre los sistemas siderales una red
electrodinámica de comportamiento.
Es decir, la operatividad
de esta ley de transformación de la energía gravitatoria en fuerzas
electromagnéticas y otras formas de energía luminosa, la operatividad de esta
ley -decía- contra la dispersión por debilitamiento constante del volumen de la
energía universal: mantiene la concentración desde las leyes de la
electrodinámica.
122. Y finalmente, la
entrada en acción de este muro electrodinámico de protección permite la
existencia de corrientes gravitatorias alrededor de continentes astrofísicos
sujetos una teoría de estructuras moleculares donde las partículas son astros.
123. La aplicación visible
de estas dos leyes a un Sistema Estelar Individual lo tenemos en el nuestro.
Por un lado, el campo
magnético hace de enlace entre Tierra y Sol. Lo que es extensible a todos los
demás planetas.
Por el otro, el campo
eléctrico levanta una barrera entre Sol y Tierra. Lo que poéticamente hablando
podríamos sellar así: Lanzada la Tierra al encuentro imposible de su
destrucción la naturaleza de su espíritu positivo convirtió la apariencia en
admiración cuando la igualdad entre los signos resolvió el conflicto.
Y seguimos.
124. De manera más o menos
sencilla voy a recrear el primer tramo de esta nueva secuencia geohistórica que
tuvo lugar en el Día Segundo.
Pero volviendo al tema, la
importación por el Sol de un nuevo planeta le suponía a su Sistema la
integración en su campo de un nuevo transformador de energía gravitatoria, con
sus propiedades exclusivas. Cómo alteró este cambio estructural la relación entre
la familia planetaria no es fácil de determinar, pero este era un factor que
Dios conocía por experiencia, y desde esa experiencia resolvió sobre el papel
todas las incógnitas antes de pasar a la acción. El éxito de la aplicación de
sus matemáticas a la realidad no hay que ir muy lejos a buscarlo; a la vista
están los resultados. Nosotros vamos a centrarnos en la Tierra y lo que le
supuso a su cuerpo físico su integración en un campo gravitatorio compartido.
125. Empezaré diciendo que
cualquier cuerpo de naturaleza astrofísica en tanto que esté aislado de
cualquier otro cuerpo se limita a consumir su propia energía. Mientras durante
el Día Cero estuvo aislada en su región de origen la Tierra se estuvo alimentando
de su propio campo gravitatorio. La baja velocidad de transformación a la que
estuvo trabajando su núcleo mantuvo su pulso a un mínimo estable de
revoluciones. El problema era que el campo gravitatorio seguía aumentando la
masa cortesaria mediante su efecto de agujero negro.
Así que la Tierra tenía razón para estar confusa.
126. Y dice Dios que
estaba vacía porque la Tierra no podía por sí sola salir de aquella situación.
Únicamente estando conectada a una red de energía podía superar el final hacia
la que abandonada a sus fuerzas se veía abocada. Cuando Dios regresó y dobló la
energía de su campo, acelerando la rotación de su cuerpo externo rompió aquella
situación. De la que se derivó, como he mostrado, la fusión de la corteza
primaria y la creación del Manto de Hielo que cubrió el Globo al final del Día
Primero.
127. La energía
suministrada una vez transformada en calor, habiendo vuelto el Núcleo a un
nuevo estado de equilibrio al término del Primer Día, al introducirla en el
Sistema Solar al alba del Segundo Día, la Tierra se encontró de repente en la
situación que se halla un transformador conectado a una red de energía.
La primera reacción de su
Núcleo fue pasar de un estado lento de trabajo a otro avanzado.
Lo que esto significa
podemos comprenderlo recordando cómo la variación de la energía con la que
puede jugar su campo le afectó al comienzo del Día Primero. Efecto del que se
deduce a título universal que el motor que mantiene constante el movimiento estelar
es el Núcleo.
128. El movimiento de las
estrellas y de todos los cuerpos del Universo, pues, como muy bien se ve en
nuestro Sistema, tiene una singularidad. Todos rotan sobre su eje. El efecto
físico natural a este tipo de movimiento es, como se ve en los helicópteros, el
movimiento hacia arriba. De donde nosotros deberíamos deducir que todas las
estrellas y sus sistemas siguen una trayectoria ascendente. Como si dijéramos
que el Universo se comporta como un cuerpo que se mueve hacia arriba
eternamente. Ahora regresemos al punto donde dejé este Relato.
CUARTA
PARTE
CREACIÓN
DE LA BIOSFERA
CAPÍTULO
15.- CREACIÓN DE CONTINENTES Y OCÉANOS
129. Decía que Dios creó
la Tierra en las Tinieblas, y que, creado el Manto de Hielos, que en su Libro
Él llama la Luz, la separó de las Tinieblas, y la introdujo en los Cielos,
donde se encuentra.
Y creo haber dicho que el
primero de todos los efectos que a raíz de esta integración experimentó la
Tierra se puede comparar con el efecto que experimenta un transformador al ser
integrado en un circuito eléctrico. Y que como al principio del Día Primero, al
principio de este Segundo Día la subida de la velocidad de rotación del Globo,
signo externo de la elevación de revoluciones que experimentó su Núcleo, fue el
efecto inmediato de la integración de la Tierra en el campo del Sistema Solar.
130. Ahora, siendo la
trayectoria natural entre dos puntos que se atraen la línea recta, y el
movimiento en un campo gravitatorio semejante al de un líquido en un vaso, el
movimiento aproximativo de un cuerpo externo hacia un cuerpo astrofísico por
obra de esta relación dibuja un círculo alrededor de la estrella. Pero puesto
que Dios descartó la opción de acercamiento sobre la pista planetaria, la
trayectoria que debía describir la Tierra no podía ser más que la parábola. Que
fue precisamente la que empezó a dibujar como reacción a la acción de
aceleración instantánea que experimentó su rotación. Esto en cuanto al primer
tramo del vuelo de la Tierra en busca de su órbita biosférica.
131. El primer efecto
dibujado, la ley que rige el vuelo de los helicópteros por lápiz, hay que hacer
entrar en este proceso de acoplamiento la naturaleza de los campos eléctricos
respectivos. Esto dicho, un campo electromagnético cualquiera se define por sus
dos componentes: la fuerza magnética que actúa a distancia entre los cuerpos y
la fuerza eléctrica que los sitúa alrededor de un núcleo de referencia. En el
caso del lanzamiento de la Tierra tenemos la fuerza magnética en acción, en
combinación con la ley del movimiento rotativo. La descripción que esta
combinación nos hace del acercamiento de la Tierra al Sol es la que nos dibuja
una parábola desde el exterior del Sistema Solar hacia el polo boreal del Sol
como ruta de acceso.
132. La entrada en acción
de la segunda fuerza electromagnética, la eléctrica, levantó en el horizonte de
sucesos una franja de inversión a la aproximación indefinida de la Tierra al
Sol.
Una vez dentro de esta
franja, como respuesta a la igualdad de los signos eléctricos entre los campos
respectivos, la trayectoria de la Tierra inició su descenso hacia su órbita
biosférica.
(Independientemente de las
ecuaciones que regulan la masa de los cuerpos astrofísicos sujetos a una
relación sistemológica, las energías en juego entre
los cuerpos componentes de un sistema estelógico tipo
Solar, y la distancia que recorre un cuerpo planetario durante su órbita, la
secuencia de efectos que la Tierra experimentó durante su trayectoria de
aproximación al Sol repercutió en el recalentamiento de su Núcleo, efecto del
que procedió la serie de olas termonucleares en el origen del estado
termodinámico del Manto).
133. El efecto derivado de
la transformación del Manto -algo que ya vimos hablando de la Creación del
Anillo de Hielos- en una masa de reacción termonuclear fue la fusión de la
Litosfera Baja.
(Por Baja Litosfera se
entiende la zona de contacto geofísico con el Manto Superior. Recuérdese que la
división del cuerpo de la Tierra en tres zonas principales, con sus franjas de
contacto intermedias, no es un simple capricho de la naturaleza. La zona que se
ha dado por llamar Núcleo Externo pertenece, dentro de este Edificio, a la
franja de contacto entre el Núcleo propiamente dicho y el Manto. Teniendo en
cuenta que el Núcleo es el cuerpo estelógico alrededor del cual se forma un planeta, y por tanto es el Transformador de la
Energía Gravitatoria en calor, la física del Núcleo Externo se corresponde al
estado de la materia en el Manto Inferior, que sería la equivalente a la que
tendría una masa alrededor de un microastro con una
temperatura baja, es decir, materia comprimida en estado gaseoso, si bien este
estado es impropio para cualificar la física de la franja dentro de la cual
oscila el Núcleo, ocasionando con su pendulación -cual ya he dicho en otra
parte- el achatamiento del Globo. Pero volvamos al punto principal:)
134. En otras
circunstancias el calentamiento del cuerpo del Manto Superior, o masa de
reacción termonuclear, origen del Vulcanismo Geológico Global, hubiera debido
alcanzar al Anillo Litosférico Superior o externo, pero el hecho de estar el
Anillo Litosférico bajo la Capa de Hielos, cuya Creación hemos visto al
principio, mantuvo la estructura de la Corteza Litosférica en estado sólido, si
bien sujeta la Corteza Secundaria a la física de la elevación de la temperatura
dentro de una olla a presión. Es de comprender que la temperatura, en el
interior de aquella olla a presión en que Dios había convertido el cuerpo
geofísico, no podría seguir subiendo ilimitadamente.
135. Nuestros geólogos
determinaron la física de la Tierra partiendo de un Núcleo frío, inactivo
mecánicamente, y sólo vivo acorde a la reacción termodinámica dependiente de la
presión gravitatoria, en este caso actuando como presión sólida. Necesitaban un
modelo virtual desde el que explicarse la constancia del calor geofísico
determinante de la actividad volcánica litosférica. El hecho de que la
radiografía por onda les dibujase en la mesa una estructura termodinámica de
menor a mayor, o sea, desde afuera hacia adentro, procedía a darle la razón al
modelo infantil del calor geonuclear por presión de la masa que se habían
prefijado en la cabeza; modelo pueril que a su vez se iba a la cama con la
hipótesis de origen de la materia estelógica desde una concentración de polvo
en el corazón de un campo gravitatorio a la deriva por los mares estelares ...
no corta el mar sin que vuela ... bla bla bla ... El
lector excuse mi infinito cinismo.
136. Y haciendo el amor,
dieron luz a una Ecosfera por arte de magia regulada sobre unas Ecuaciones
Perfectas que, claro, contradiciendo el Origen desde el Azar, por lógica tenía
que resultarles sospechosa, y, en consecuencia, sin ninguna posibilidad de prosperar.
Y prefirieron seguir agarrándose al modelo infantil a seguir buscando un Modelo
Geofísico capaz de explicar el Equilibrio Termodinámico de la Biosfera.
137. Cómo, sin embargo, un
planeta sin generador de energía calorífica puede permanecer caliente durante
millones de años, tal que, cual lo demuestran los registros fósiles, se puede
hablar de un Ciclo Termodinámico Ecosférico, este es un punto que, una vez
elevado a la categoría de dogma el Modelo Infantil de la Presión de Materia
como Origen del Calor Geonuclear, y porque no tenía ninguna hipótesis con la
que sustituirla, prefirieron la ignorancia del que prefiere lo malo que conoce
a lo bueno por conocer. Y de aquí el desafío que una Teoría donde el Núcleo de
todo planeta deviene un cuerpo estelógico,
Transformador de la energía gravitatoria en calor, por tanto, abre en este
Nuevo Siglo.
138. Decíamos, pues, que
la liberación del calor geonuclear (a consecuencia de la entrada de la Tierra
en el Sistema Solar) que se estaba acumulando entre la Corteza y el Manto, de
no encontrar una salida, acabaría provocando una explosión astronómica, lo que
significaría la desintegración del cuerpo geofísico. Es decir, y para centrar
el tema: sin destruir la Litosfera Dios tenía que proceder a romper aquella
enorme barra de Hielo bajo cuya masa las reacciones termonucleares que crecían
en el cuerpo del Manto amenazaban con reventar el Núcleo. La solución estaba en
el tirón gravitatorio que el campo magnético solar ejecutaría sobre el cuerpo
geofísico al cruzar la Tierra (en dirección a su órbita estacionaria) la franja
de interacción entre los respectivos campos eléctricos.
139. El origen de la
cadena de reacciones termonucleares que mantienen activo el Manto es un asunto
a estudiar desde la perspectiva de la Arquitectura Geofísica que estamos
desarrollando. Por ejemplo, cómo una serie en cadena de reacciones
termonucleares puede extender su frente de onda hasta la Litosfera y abrir vías
de flotación por las que el calor magmático es liberado. También este otro, la
relación entre el Núcleo y la forma de geoide irregular de la Corteza. Asunto
éste que nos conduce a ver la Pendulación del Núcleo dentro del Manto en cuanto
origen del abultamiento de la región ecuatorial. Y por consiguiente a
introducir entre la zona externa del Núcleo y la interna del Manto un anillo
geofísico en estado cromosférico, sobre cuya singularidad no voy a entrar
ahora.
140. Vimos – recapitulando
– que, lanzada la Tierra en dirección al Sol, nuestro planeta cruzó la franja
de interacción entre los campos eléctricos respectivos, lo que provocó la
reacción eléctrica natural entre dos campos del mismo signo. (La misma ley operativa
que configura las órbitas estacionarias de las partículas alrededor de un
núcleo atómico en función de los campos eléctricos es la ley que debemos
aplicar a la estructura del Sistema Solar. Aunque demasiado sencillo para ser
verdad, en breve demostraremos que la configuración planetaria obedece a las
leyes de la electrodinámica. La órbita de la Tierra es una consecuencia
natural).
141. Y es curioso que
habiendo notado la similitud entre la estructura de un átomo y el Sistema Solar
y la semejanza entre las fuerzas intraatómicas y las fuerzas electromagnéticas sistemológicas, por obvia, y porque se negaban creer que la
Naturaleza y la Creación obedezcan a principios tan lógicos, los científicos
del Siglo XX se negaron a creer lo que tenían delante de los ojos y, teniendo
la respuesta delante de sus narices la rechazaron por indigna de su genio,
prefiriendo adentrarse en una Teoría de Unificación de los campos
electromagnéticos y Gravitatorios, que, sin embargo, tiene su milagro diario en
la estructura de la materia atómica. Pues si el origen del calor geonuclear
procede de la presión material ¿cómo es posible que esta misma presión no haya
procedido a hundir toda la masa planetaria en el cuerpo del Sol en los millones
de siglos que lleva el Sistema en activo?
142. Ellos responden con
la energía centrífuga, pero ignoran que un trabajo no se puede ejecutar hasta
el infinito, la constancia orbital lo contradice, de manera que debiendo buscar
una fuerza distinta, emprendieron la búsqueda de un campo unificado, y en tanto
que hablaban de fuerzas electromagnéticas lo hacían eliminando la componente
eléctrica del campo magnético. ¡Unos sabios en toda la regla!
Entonces: Dirigida la
trayectoria terrestre hacia su órbita estacionaria, por efecto de la repulsión
eléctrica entre campos del mismo signo, en términos de trabajo podemos comparar
este efecto al de una fuerza centrífuga acelerada. De hecho, sujeta a este
efecto, de no haber frenado el campo magnético las consecuencias: la Tierra,
arrastrada por la tempestad eléctrica, hubiera sido disparada contra la órbita
de Marte, por ejemplo. El tirón gravitatorio que el enganche entre los campos
magnéticos respectivos produjo, cuando la Tierra cruzó la franja eléctrica que
le correspondía en el Sistema, fue el freno que la estacionó en su órbita. Este
tirón repercutió en la Baja Litosfera arrancando del Manto Superior los pies de
las grandes cordilleras. Con esta acción de levantamiento de las raíces de las
grandes cordilleras: La acción del martillo contra la barra de hielos bajo cuyo
Anillo se encontraba la Litosfera, ya estaba hecha. Reproducir esta acción
sismológica global sería abrir una puerta en el tiempo y atreverse a permanecer
firmes sobre un terremoto con epicentro en el Núcleo y cuyo radio de extensión
universal hace bailar bajo nuestros pies, plantados sobre el Anillo de Hielos,
el cuerpo entero de la Corteza terrestre.
(Los sabios del Siglo XX hallaron,
ciertamente, pruebas de una Retirada de los Hielos, lo que jamás se atrevieron
a soñar es que el cuerpo de Hielos que se retiró, una vez al principio, cubrió
la esfericidad entera del Planeta ¡Cómo se las arregló su Creador para partir
aquella Barra de Hielos es el punto que se ha tratado en esta sección, sobre el
que hay un mundo por decir, y tratando de cuya Mecánica, Origen de la Orografía
Ecosférica, tendremos tiempo de emplearnos, a todos los niveles, en el
transcurso de este Siglo XXI).
Resquebrajado de esta
manera el Manto de Hielo que Dios llamara “la Luz” el calor acumulado en el
cuerpo geofísico interno encontró la espita por la que liberarse: en forma de
gases y lavas, obteniendo Dios de este efecto la transformación del hielo en agua.
Esta es la secuencia en el origen del Agua y del Aire. Pero recordemos cómo
reaccionó el Manto de Hielo al acercamiento de la Tierra al Sol.
QUINTA
PARTE
CREACIÓN
DE LA ECOSFERA
CAPÍTULO
16.- SUBLIMACIÓN DEL MANTO DE HIELO
143. Hay dos formas de
hacer las cosas. Una es dejar que la ley del tiempo actúe y la otra acelerar el
desarrollo de una acción mediante los medios al alcance. Sujeto a la ley del
tiempo el Manto de Hielo hubiera respondido a la energía solar derritiéndose,
se hubiera partido en dos y con el tiempo las dos barras de hielo se hubieran
ido retirando hacia los casquetes polares. Las aguas del primer gran océano se
habrían evaporado. Lenta, pero sin pausa, el océano se habría dividido para
multiplicarse; de los océanos hubieran salido los mares... Pero Dios conocía
una forma más rápida de desarrollar este proceso global.
¿Por qué derretir a baja
temperatura el manto de Hielo cuando podría provocar mediante la integración
por la ruta boreal el efecto del hierro al rojo vivo contra una barra de hielo?
A este efecto lo llamamos Sublimación del hielo. El efecto inmediato del
encuentro Tierra-Sol en las condiciones expuestas determinó la sublimación
acelerada del Manto de Hielo. La energía solar hizo de hierro al rojo vivo
aplicado directamente a la piel del Manto. Sublimación que determinó la ruptura
del Manto en dos grandes bloques y el nacimiento de la Atmósfera Biosférica.
(Cuando digo “condiciones expuestas” me refiero a la parábola de acceso, que
determinó que la Tierra se encontrase durante un tiempo a una distancia menor a
la que le es natural a su órbita estacionaria).
144. Ya he dicho que el
tirón gravitatorio solar vino a consecuencia del efecto contrario que impulsó
la Tierra hacia su órbita biosférica. Y que, a consecuencia de este tirón,
producto del enganche magnético entre los dos campos, se liberaron de raíz los
pies de las grandes cordilleras. Tal vez elevación sea la palabra correcta. La
liberación fue promovida por el calentamiento del edificio geofísico.
Recordemos que al enfriarse el Manto el anillo litosférico se solidificó,
quedando la placa de contacto fundida en un único cuerpo. Cuando la Tierra
entró en el Sistema Solar el Núcleo se calentó, el diámetro del Manto se
ensanchó y la presión calorífica creó las ondas naturales a un movimiento de
expansión desde el centro al exterior del cuerpo geológico. Este movimiento no
era suficiente para lanzar las cordilleras contra una litosfera externa
encerrada bajo un Manto de Hielos que, si externamente estaba siendo sublimado,
interiormente seguía en su estado original.
145. La solidez del Manto
de Hielo revertía en la acumulación de calor en el interior de la Tierra. Esta
acumulación comenzó a provocar un movimiento sísmico generalizado que desde el
Manto y en series ininterrumpidas de secuencias termonucleares calentó la
Corteza, abriendo vías de liberación del calor que amenazaba con desintegrar
todo el edificio. La fusión entre la capa superior del Manto y la inferior de
la Corteza rota de esta manera la presión calorífica comenzó a levantar los
pies de las cordilleras, alrededor de cuyos cuerpos encontró el calor
geonuclear líneas de flotación al exterior. Así que, si por la zona externa la
energía solar hacía lo suyo, por abajo la energía geofísica hacía lo propio,
agrietando el Manto de Hielo, por entre cuyas grietas los gases comenzaron a
salir y contribuir a la creación de la Atmósfera en curso.
146. La distancia al Sol
detuvo la sublimación y dio paso a la descongelación del Manto de Hielo. La
presión calorífica externa e interna sobre el Hielo derivó en la descongelación
del Hielo en Agua. Proceso que dada la temperatura del Globo dio origen a un
Océano que cubrió el Ecuador y las regiones tropicales, y siguió empujando
hacia los polos geográficos a los dos grandes bloques de Hielo en que se
dividiera el Bloque original. Las Aguas de este Océano Madre eran las Aguas que
estaban debajo del Firmamento de los Cielos.
El Firmamento de los
Cielos que “estaba entre las aguas que estaban debajo y encima de su cuerpo”
era la Atmósfera.
147. Identificación del
Firmamento que nos resuelve muchas cosas.
Primero: Siendo las aguas
que están debajo del Firmamento las aguas del Océano Madre, las aguas que están
sobre este Firmamento son las aguas del campo gravitatorio solar.
Punto que nos descubre la necesidad de enfocar
el comportamiento de la gravedad desde la naturaleza de los fluidos. Lo que da
lugar a la imagen del Universo como un océano de energía sobre el que flotan
los continentes con sus islas, que en este caso serían los sistemas
astrofísicos. Océano de energía sobre el que hay que decir más cosas, pero que
por ahora nos abre el horizonte al entendimiento del comportamiento del campo
gravitatorio a imagen de la fenomenología típica de un fluido expuesto a
fuerzas internas y externas.
148. Resumiendo:
La Luz era el Manto de
Hielos bajo cuyo cuerpo quedó encerrado el resto del edificio geofísico al
término del Primer Día. Su creación se hizo mediante la fusión de la Corteza
Primaria; y la fusión de esta Corteza Primaria la abrió Dios acelerando el pulso
geonuclear del Globo. Esta elevación del ritmo de trabajo del corazón
astrofísico de la Tierra fue la consecuencia de la multiplicación de la
densidad del campo gravitatorio terrestre por unidad cúbica astrofísica.
149. Al comienzo del
Segundo Día la Tierra y el Sol se reencuentran. Dios crea una serie de efectos,
de los que la Sublimación del Manto de Hielos será el primero. Se rompe el
Manto y nace la Atmósfera, cuyo crecimiento pegará con el tirón gravitatorio en
el origen de la órbita estacionaria una aceleración física impresionante. Los
dos bloques de hielo resultantes comienzan su viaje hacia los polos
geográficos, dejando entre ambos las aguas del Océano Madre, de cuyo volumen
por evaporación seguirá alimentándose el cuerpo de la Atmósfera. Esta Atmósfera
es el Firmamento en el Verbo del Segundo Día.
150. Identificado el
Firmamento se resuelve el movimiento del espíritu de Dios sobre las Aguas como
su movimiento en el Espacio. Y nos adentramos en el comportamiento de la
Gravedad, que podemos entender desde nuestro conocimiento de la naturaleza de
los líquidos. Lo que nos abre la inteligencia a la comprensión del campo
gravitatorio universal como un océano en el que los sistemas siderales se
presentan como continentes e islas, permitiendo la navegación sideral gracias a
sus estacionamientos en el espacio galáctico local.
151. Fuego, Hielo, Agua y
Aire. Estos son los primeros peldaños de la escalera de los elementos naturales
que estamos subiendo. El próximo que viene no necesita presentación. En
definitiva, y para cerrar:
A.- Fusión de la Corteza
Primaria.
B.- Sublimación de la
Atmósfera Primigenia.
C.-Descongelación y retirada de los Hielos.
D.-Formación de la
Atmósfera Biosférica.
CAPÍTULO
17.- CREACIÓN DEL PLANO DE INTERRELACIÓN BIOSFÉRICO
152. Cerramos la ascensión
por la escalera de los elementos naturales y abrimos una nueva vía.
Hielo, agua, aire, todos
los elementos estaban en su sitio y preparados para el gran acontecimiento del
salto de la materia inorgánica a la orgánica. (Punto alrededor del cual la
Razón y la Fe se perdieron y siguieron caminos tan opuestos como suicidas).
Hablando de la Evolución
de las especies el sabio bíblico por excelencia dejó caer en el agua la piedra,
diciendo: “Y para ejercer en ellos la justicia se pusieron de acuerdo los
elementos, como en el salterio se acuerdan los sonidos en una inalterable armonía,
como claramente puede verse por los sucesos. Pues los animales terrestres se
mudan en acuáticos, y los que nadan caminan sobre la tierra”. Palabras
observadoras de un hombre que no dudó llorar la soledad del genio en otra
parte, pero que mientras estuvo en sus mejores momentos tampoco dudó en
adelantarse a la mente científica y afirmar que Dios le dio “la ciencia
verdadera de las cosas, y el conocer la constitución del universo y la fuerza
de los elementos; el principio, el fin y el medio de los tiempos; las
alternancias de los solsticios y los cambios de las estaciones; el ciclo de los
años y la posición de las estrellas; la naturaleza de los animales y los
instintos de las fieras; la fuerza de los vientos y los razonamientos de los
hombres; las diferencias de las plantas y las virtudes de las raíces. Todo lo
oculto y lo manifiesto lo conocía, porque la Sabiduría, artífice de todo, me lo
enseñó”.
Es de creer que si la Fe y la Razón hubieran
escuchado con orejas más humildes esta confesión de Salomón la enemistad entre
cristianismo y ciencia no hubiera llegado a los extremos que se alcanzó en las
primeras décadas del siglo XX.
Volviendo al tema de la
Evolución del árbol de la vida, lo primero son las raíces. Es por donde el
árbol empieza a germinar. Pero para que haya árbol debe haber semilla. Dando
por supuesto que la Célula Madre, la Semilla de la Vida tuvo en Dios su origen,
se desprende de las secuencias biohistóricas que
estamos siguiendo que la semilla del árbol de las especies la sembró Dios bajo
las aguas del Gran Océano. Y por consiguiente primero fueron las plantas. De
este reino submarino vegetal, por adaptación de las primeras ramas a la vida
terrestre, según el nivel de las aguas del Gran Océano fue bajando surgió el
árbol de las especies vegetales terrestres. La evolución de este nuevo reino se
completó cuando la fotosíntesis transformó la composición química de la
atmósfera.
153. Este paso
biohistórico tuvo lugar durante la Tarde del Tercer Día. Ya hemos visto cómo
una vez roto el Manto de Hielo los dos bloques resultantes emprendieron la
retirada hacia los polos, y cómo la evaporación del Océano en curso el
levantamiento de las cordilleras por el tirón gravitatorio produjo la
multiplicación del Océano en océanos y la división de los océanos en mares. Así
que a medida que fue bajando el nivel de las Aguas las plantas vegetales
marinas se adaptaron a la vida terrestre, para acabar con el tiempo
transformando la atmósfera prehistórica en la atmósfera histórica con el
oxígeno como elemento principal. A su vez y bajo la necesaria adaptación a la
revolución que el mismo reino vegetal estaba produciendo la fibra vegetal
prehistórica de sustrato submarino adquirió las propiedades de los árboles
históricos terrestres. Con la creación del reino de los árboles cerró Dios la
estructura del Plano de Interrelación Biosférico. Plano sobre el que me
detendré un momento antes de despegar del suelo y lanzar este relato a los
espacios.
154. La autonomía del
Plano de Interrelación Biosférico podemos resumirla diciendo que los casquetes
polares fueron estabilizados para ser los dos focos termorrefrigeradores
principales del sistema ecosférico. Focos de los que hizo Dios depender el
equilibrio de la temperatura de la Biosfera, y que, para estabilizar la
descongelación de ambos focos termorrefrigeradores Dios hizo depender del
ángulo de rotación del globo terrestre. Vayamos por partes, sin embargo.
155. Imaginemos por un
segundo que la Tierra fuese plana y permaneciese siempre a la misma distancia
del Sol. ¿Qué sucedería? ¿Qué cantidad de tiempo necesitaría el Sol para
calentar los océanos hasta el punto de ebullición y hacer de los océanos un
plato de agua hirviendo? ¿Y en cuántas horas geológicas la atmósfera perdería
su equilibrio termodinámico y toda su arquitectura saltaría en pedazos por no
contar el ángulo de rotación de la Tierra con un mecanismo regulador?
Calculemos cuántos años harían falta para que, en ausencia de los dos focos
termorrefrigeradores polares, la temperatura de los océanos y la atmósfera se
dispararan hacia arriba diez grados. ¿Cómo le afectaría este aumento de
temperatura a la vida marina? Si a raíz de una ola de calor mueren las
criaturas humanas ¿cuántas morirían al año si esa ola de calor permaneciese, y,
lo que es peor, amenazase con subir otros diez grados en los próximos veinte
años, por ejemplo?
156. Lo que ha venido
sucediendo en estos millones y millones de años es lo contrario. Los focos
termorrefrigeradores ecosféricos han permanecido
constantes, han mantenido la temperatura biosférica estable, siempre
entendiendo que al disminuir su masa la temperatura general tenía por fuerza
que ir aumentando. Pero al hacer depender la temperatura biosférica de los
focos termorrefrigeradores polares nuestro Creador se veía obligado a darles
una plataforma geofísica. Plataforma a la que llamaré Sustrato Ecosférico
Autónomo y tiene que ver con las ecuaciones en la base de la inmutabilidad del
ángulo de rotación de la Tierra.
CAPÍTULO
18.- EL SUSTRATO ECOSFERICO AUTÓNOMO
157. Tenemos a la Tierra
rotando alrededor del Sol. Hemos visto que la estabilidad termodinámica de la
Biosfera la hizo Dios depender de las masas polares. Ahora nos toca estudiar la
mecánica de mantenimiento de los casquetes polares, pues todo nos lleva a creer
que la temperatura y el ángulo de rotación están en relación directa, y sin
embargo la Tierra orbita dentro de un campo gravitatorio sujeto a las
alteraciones que desde el astro central transforman el espacio interplanetario
en razón de su interrelación con el mundo sideral al que pertenece. Lo que
provoca en los planetas una dinámica rotatoria inestable, reflejo del cabeceo
del Sol.
(Que el Sol cabecee
significa que su ángulo de rotación parece que ande como borracho y, como el
cuerpo del borracho anda de izquierda a derecha, de la misma manera su eje
geográfico se tumba ahora a la derecha ahora a la izquierda. Movimiento que se
refleja con especial intensidad en la rotación de Marte y debiera, por
naturaleza, ser el natural al eje de la Tierra. Si el cabeceo del ángulo de
rotación planetario es la regla, la Tierra es la excepción a la regla. La
importancia de esta constante dinámica es vital si recordamos que la
temperatura y el ángulo de rotación están en relación directa).
La sujeción de nuestro
planeta a la ley del cabeceo solar, sobre cuya causa tendríamos que entrar en
otro capítulo, alternaría el área de incidencia de la energía solar sobre la
geografía continental, con el consiguiente efecto de descongelación irregular
de los casquetes polares. Pero esto no pasa, y de aquí la pregunta: ¿Por qué la
Tierra le ofrece al Sol siempre el mismo ángulo de rotación?
158. Esta singularidad
tiene una explicación. La ley que gobierna la caída del eje de rotación hacia
un hemisferio o hacia el otro de un cuerpo que gira sobre sí mismo tiene la
respuesta. La experiencia no falla. La realidad cotidiana nos ofrece ejemplos
variados sobre la naturaleza y los efectos aplicativos de esta ley. Su
descripción no es complicada. Pensemos, ¿qué pasaría si nos pusiéramos a dar
vueltas con los brazos abiertos sosteniendo una enciclopedia en una mano? ¿El
brazo cargado no se nos caería en la dirección natural al peso que sostiene? En
fin, sobre ejemplos como sobre gustos no hay nada escrito. Una vez que se ha
comprendido la naturaleza de la ley y el efecto a que da lugar cada cual puede
inventarse el suyo. Comprendida en toda su extensión la ley lo que hay que
hacer ahora es aplicarla a la realidad del Globo de la Tierra. Quiero decir,
basta agarrar un globo terráqueo, ponerlo sobre la mesa y pararse a observar
este ejemplo de la enciclopedia en una mano con el fenómeno de concentración de
los continentes en un hemisferio. ¿No está toda la masa continental agrupada en
un hemisferio? El otro hemisferio está ocupado por las aguas del Pacífico. Ya
tenemos la enciclopedia en un brazo de la Tierra, ¿qué efecto nos resultará si
ahora cogemos el Globo de la Tierra y empezamos a darle vueltas sobre su eje?
159. Este efecto de caída
del ángulo de rotación hacia el hemisferio sobrecargado es justamente el que
buscó Dios al cargar la masa pentacontinental sobre
un hemisferio. El efecto final que producía era un ángulo de rotación fijo.
¿Por qué molestarse? Bueno, la necesidad de la estabilización del Plano de
Interrelación Biosférico era una causa de primer orden. La creación de una
plataforma termodinámica estable era una necesidad de la Evolución. Gracias a
la concentración pentacontinental dentro de un
hemisferio del planeta Dios hacía posible que la zona de incidencia que el
Globo le presenta a la energía solar fuera siempre la misma. Gracias a esta
constancia óptica la curva de crecimiento de la temperatura biosférica y por
tanto de la descongelación de los casquetes polares se sujetaría a un ritmo
estable durante todas las edades geológicas. (Conclusiones supersencillas y
naturales éstas que, a los defensores de la tectónica de placas, por ejemplo,
debe parecerles una herejía. Pero qué se le va a hacer. Ni sobre gustos hay
nada escrito ni se puede tener contento a todo el mundo).
CAPÍTULO
19.- TEORÍA DE LOS ANILLOS GEOFÍSICOS
160. He dicho que, al
estabilizar el ángulo de rotación del Globo mediante el desplazamiento de masa
continental sobre un hemisferio, obtenía Dios un ángulo constante de incidencia
de la luz solar sobre los polos geográficos. De este efecto esperaba obtener la
descongelación gradual que le concedería a la evolución del árbol de las
especies el tiempo necesario para ser llevada a término. Y he resaltado que por
supuesto que esta versión arquitectónica choca con la famosa hipótesis de la
deriva continental. Pero es que no podía ser de otra forma. La deriva
continental no puede explicar la constancia del ángulo de rotación; y lo que es
peor, contradice su existencia. Aparte, obviamente, de no poder satisfacer
ninguna de las incógnitas que la estructura y morfología de la litosfera
presenta. Negar las incógnitas para imponer la ficción sobre la ciencia fue,
lamentablemente, la actitud que en su ateísmo adoptó por filosofía la edad
moderna.
161. Pasando de
discusiones barrocas, y partiendo de la materialización de las matemáticas del
Sustrato Ecosférico Autónomo, digamos que la arquitectura geofísica a la que
Dios le diera su visto bueno nos configura una estructura donde la Litosfera
pasa por ser un anillo compacto girando uniforme sobre un anillo magmático,
líquido. El anillo magmático o Manto a su vez flota sobre un anillo
cromosférico. Y en el centro la microestrella que
compone el Núcleo pendula en el seno de las
corrientes gravitatorias que le sirven de órbita. Dentro de esta configuración
el detalle de la igualdad de temperatura entre la superficie del Núcleo y la del
Sol no es una casualidad. Ni tampoco que al mantener constante la temperatura
litosférica los océanos se comporten como las aguas del río que el reactor
nuclear necesita para mantener su temperatura en equilibrio. (En cuanto a la
igualdad de temperatura entre la superficie del Núcleo y la del Sol no se sabe
si se cumple en todos los miembros del Sistema o sólo se cumple para la Tierra.
Caso de valer sólo para la Tierra es posible llegar a una ley de interacción
entre estrella y planeta que confirme esta regla de igualdad para todo sistema biosférico. El tamaño del astro y su temperatura
superficial determinarían la distancia al planeta en cuestión. Aunque hoy por
hoy esto sea hablar por hablar ¿la igualdad dada no implicaría una paridad
entre los ciclos termodinámicos del Sol y del Núcleo? En este caso lo
importante no es tanto determinar, cuanto captar la interacción entre Sol y
Tierra).
162. Dicho lo anterior me
diréis entonces que lo que estoy proponiendo es una especie de engranaje de
cojinete donde el anillo magmático cumple las funciones de las bolas sobre las
que se mueve la rueda externa. Y os doy toda la razón. Me objetaréis entonces
que en este caso hay que explicar cómo esa olla a presión no revienta. Pregunta
sutil que os honra, y a la que vosotros mismos os podréis contestar desde la
visión diaria del sistema de flotación del calor interno que son los volcanes.
¿Las líneas de flotación del calor geonuclear no son constantes, y no vienen
marcadas por la circulación de las corrientes electromagnéticas?
CAPÍTULO
20.- TEORÍA DEL SISTEMA SISMOLÓGICO DE FLOTACIÓN
163. Aunque parezca un
ejercicio gratuito, recomencemos. En el primer Día nuestro Creador dobló la
densidad de energía por unidad cúbica astrofísica del campo gravitatorio
terrestre. La respuesta del Núcleo, en ese momento en estado frío, fue
activarse y proceder a la transformación de ese suministro en calor.
Inmediatamente el Manto se licuó y la corteza Primaria se fundió. Estos
trabajos realizados el Núcleo se enfrió de nuevo, de manera que la Corteza se
solidificó y se convirtió en el anillo geofísico que llamamos Litosfera. De
haber permanecido la Tierra en la región donde estos trabajos se llevaron a
cabo el enfriamiento de su Núcleo hubiese arrastrado al Manto a su
solidificación. La Biblia dice que esto no pasó porque Dios separó la Tierra de
su región de origen y la introdujo en un campo gravitatorio de densidad
estable, el Sistema Solar.
164. Una vez dentro del
campo de acción del Sol: el transformador geonuclear se reactivó y adquirió una
temperatura constante, igual a la temperatura externa del astro alrededor del
que orbita. Creo que son unos seis mil grados Celsius. Esta integración en el
Sistema Solar detuvo la solidificación del Manto y al mismo tiempo mantuvo la
solidez del anillo litosférico, que rotaría desde entonces con movimiento
propio sobre el anillo magmático. Grosso modo.
165. Constante la
producción de calor por el Núcleo la física obliga a dibujar entre Manto y
Núcleo una especie de zona cromosférica, dentro de cuyo espacio el propio
Núcleo pendula, ocasionando esta pendulación -sujeta
a las alteraciones de gravedad de la que antes hablé- el achatamiento de los
polos que el Globo manifiesta. (En este sentido la pendulación del Núcleo
dentro del cuerpo geofísico depende de su propia mecánica de producción de
calor y de su reacción a las ondas termonucleares en el origen de los volcanes.
En cuanto a la morfología del Núcleo la reacción del propio cuerpo geofísico a
su acción pendular nos da ciertas claves. Pero esto ya se establecerá en otro
momento desde otras bases).
166. Esta estructura
geofísica es la que nos lleva a preguntarnos lo siguiente: ¿Cómo libera la
Tierra el almacenamiento de calor interno a que da lugar el anillo litosférico?
La respuesta, más que teorías pide hechos, y bueno, aunque estamos hablando de
una litosfera con ángulo de rotación fijo sobre una superficie magmática, su
cuerpo está dotado de un complejo sistema de tubos de flotación a través de los
cuales el calor geonuclear es continuamente liberado. Hablar de los volcanes es
hablar de toda la dinámica sismológica que acompaña la creación de esta
arquitectura geofísica, impresionante en su manifestación y perfecta en su
ejecución. Ahora: ¿Por qué las bocas del sistema de flotación corren sobre los
límites de las grandes cordilleras?
167. La correspondencia
entre las líneas sismológicas y las líneas de las grandes cordilleras se
explica desde la física del tirón gravitatorio, sobre cuya fenomenología
cualquier experto puede aclarar las dudas. Y ya puestos, la objeción a la
arquitectura geofísica que el continuo aumento de temperatura de una litosfera
sujeta a la ley del Sustrato Ecosférico Autónomo presentaría, la barre de un
plumazo la temperatura constante de los fondos oceánicos, gracias a la cual la
superficie más expuesta de la litosfera frena esa elevación natural, que sin
ese equilibrio acabaría por hacer reventar este edificio de ingeniería
geofísica. Creo que los reactores nucleares se sirven de esta misma teoría para
frenar el calentamiento de sus motores.
168. Este sistema
geofísico autónomo, en el origen de tantos quebraderos de cabeza, se completa
con una estructura planetaria sui géneris, especial, aplastantemente
maravillosa, cuyas bases me honro presentaros. Pero quiero partir de un hecho.
Mejor aún de una ley: A saber, si todo sistema astrofísico es un transformador
de energía universal en luz y calor su velocidad de trabajo dependerá de la
densidad gravitatoria de su campo y del número de revoluciones por siglo de su
astro. Esto de un sitio.
169. Del otro sitio, es
justo decir que la velocidad sideral de un sistema -sea constelación o galaxia-
es una constante deducida de las fuerzas de la región astrofísica al que dicho
sistema pertenece. En otras palabras, si el Sistema Solar no se interrelacionara
con el Universo de las constelaciones su velocidad de crucero dependería
exclusivamente de la cantidad de energía de su campo gravitatorio. Sujeto el
Sistema Solar a la ley de atracción de la gravedad entre los cuerpos del
universo, la propia ley nos dice que al disminuir la distancia entre las
constelaciones por lógica ha de subir la velocidad de crucero de los sistemas
estelares que las componen. Efecto universal este del que nosotros podemos
inferir que si se acelera la velocidad del astro central de cuya velocidad
dependen los cuerpos menores de un sistema todos los cuerpos dependientes de su
física experimentarán dicha variación. De alguna forma, de alguna manera.
170. Y esto viene a cuento
porque la pregunta no puede ser eludida ni dejada de lado en razón de ciertos
contextos, especialmente una vez abierta la Evolución de la Vida en la Tierra a
un complejo sistema de ecuaciones físicas sin cuya resolución el futuro de la
vida no podía ser garantizado. La nueva pregunta que viene al caso es: ¿Cómo
frenó Dios de antemano las posibles alteraciones que, en el futuro, y
precisamente por estar sujeto nuestro Sistema a esta ley universal, la Tierra
habría de experimentar? Para mejor captar las entrañas de la cuestión
comparemos nuestro Sistema con una nave. Hecho, comparado el Sistema Solar con
una nave en pleno vuelo, lo que aquí estamos tratando de descubrir es si esta
nave fue dotada de un freno de seguridad, o simplemente navega por el mar de
las constelaciones a la deriva, expuesta a los vientos gravitatorios y a los
campos electromagnéticos siderales.
171. ¿Pero por qué tenía
Dios necesidad de dotar al Sistema Solar de un freno de seguridad para mantener
estable su velocidad de crucero? es la cuestión contraria a la anterior. Y
bueno, pienso que la necesidad es tan obvia como la sujeción de todos los cuerpos
del universo a las leyes que lo regulan. ¿Si las ruedas aceleran no lo hará el
chasis al mismo tiempo? ¿Si el Sol mete el pie en el acelerador los planetas no
sufrirán las consecuencias?
172. ¿Y en qué medida esta
aceleración hipotética les afectará a los transformadores centrales de los
planetas, y especialmente al de la Tierra una vez descubierta la relación
directa entre velocidad y calor? ¿Pero y si ahora bajara bruscamente la
velocidad solar por razones de interacción electrodinámica a distancia? O
séase, ¿se partió Dios la cabeza para crearle un Sustrato Ecosférico Autónomo
al Plano de Interrelación Biosférico y después iba a exponer toda la
Arquitectura Geofísica a la destrucción a raíz de un golpe de timón constelacional? Tiró líneas, desplazó continentes de un
hemisferio al otro, creó zonas sismológicas calientes, reguló la termodinámica
geonuclear, no dejó nada al azar, ningún cabo suelto se le pasó por alto. Y
ahora, cuando la aventura de la vida comenzaba, ¿ahora iba a dejar la nave
solar a la deriva por las corrientes interconstelacionales?
La necesidad de corregir trayectorias en el tiempo, controlar variaciones en el
espacio y gobernar por control remoto la materia, obligaba a la Inteligencia
Creadora a dotar al Sistema Solar de un freno de seguridad que mantuviese la
velocidad de crucero del astro central dentro de una franja de máximos y
mínimos. La cuestión es de qué tipo de freno automático ha de echar mano un
Ingeniero Astrofísico a la hora de poner en órbita un Sistema del tipo Solar.
Aunque claro, si no sabemos a qué tipo pertenece el Sistema Solar difícilmente
podremos encontrar la respuesta. La respuesta está delante de nuestros ojos.
SEXTA
PARTE
CREACION
DEL SISTEMA SOLAR
CAPÍTULO
21.- SISTEMOLOGÍA FINÍSTICA APLICADA (ESTRUCTURA DINÁMICA DEL SISTEMA SOLAR
173. La respuesta al
enigma expuesto en la sección anterior, a saber, ¿qué tipo de freno automático
mantiene la velocidad de crucero del Sistema Solar igual a sí misma contra la
ley gravitatoria que expone la necesidad de una aceleración constante en razón
de la disminución de las distancias entre el Sol y cualquier punto al que se
aproxime? - la respuesta a este dilema es inequívoca. Ahora bien, y confieso mi
falta, el deber exige especificar más la naturaleza del problema. Quiero decir,
estamos o hemos sido acostumbrados a trabajar con una photo finish del Sistema Solar. Aquí la tenemos:
174. Por inercia y previa
simulación virtual implantada durante los años de nuestra formación intelectual
tendemos a ser omniscientes y nos basta la aplicación de las leyes de Kepler a
la foto imaginaria para sentirnos como dios. La implantación viene de siglos y
la imagen se hereda en las vísceras con tal sutileza que a los profesionales de
la formación intelectual sólo les basta imponer el orden con la batuta de sus
regímenes estatales para cerrar el problema. El hecho es que hoy día esta
simplona imagen del movimiento kepleriano es propia
de mentes retardadas y de inteligencias sin ninguna actividad independiente con
nula capacidad para el juicio crítico. Lo cierto es que el resultado queda bien
y hasta bonito y consigue su objetivo: hacer que hasta el más idiota se siente
más grande que un Santo Tomás y un San Agustín juntos. A la hora de la
correspondencia con la Realidad esta foto de un Sistema Solar congelado en el
tiempo es lo más contrario a la Física de Sistema Solar que se mueve entre
astros a escasos años luz y con los que forman, a todas luces, - ¿cacofonía? -
un Cúmulo Estelar Abierto. He aquí el Sistema Solar abierto a los miembros de
su Cúmulo:
175. Si tomamos por medida
los parámetros de los cúmulos estelares abiertos de nuestros Cielos, y
combinamos las de los sistemas estelares binarios y múltiples, donde las
distancias entre los astros de un Sistema Estelógico Individualizado superan en muchas ocasiones la distancia existente entre el Sol
y Alfa Centauri, por ejemplo, yo me pregunto ¿dónde
queda esa foto para niños recién iniciados en la Astrofísica que salió del
taller de Kepler en los días de María Castaña? Dicen que la ley opera a
distancias infinitas ¿y se niega que esa misma ley actúe entre cuerpos situados
a escasos cuatro o cinco años luz de distancia? Alguien, además del sentido
común, perdió la Razón a lo largo del Siglo XIX, y nadie del siglo XX, lanzada
la Academia a la aventura de la Búsqueda del Origen del Cosmos, acomodados ya
en la nave del Tiempo que había de conducir a los sabios hasta el Núcleo del
Origen y de ahí saltar hasta el Fin mediante un pliegue del Espacio ... a nadie
se le ocurrió darle al botón y poner en marcha la foto de un Sistema Solar
congelado en el tiempo que Kepler lanzó al futuro. Ni siquiera para divertirse
un rato. El dogmatismo de los discípulos de la revolución einsteiniana demostró ser tan primitivo y fuerte que ni aún con los cálculos dinámicos más
actuales sobre la mesa se atrevió astrónomo alguno a arrimar el dedo al botón y
ver el Sistema Solar tal cual existe en el Espacio y el Tiempo, incrustado en
un Cúmulo Estelar Local y dotados sus miembros planetarios de estructura
sólida. Es, por tanto, deprimente hasta la carcajada más rotunda abrir un
Manual de Astronomía, escrito por Catedráticos, como por ejemplo el Manual de
la Complutense de Madrid, por no perderme en otras Lenguas más sutiles, y leer
que Plutón sea un cuerpo gaseoso. Porque uno es bien educado aguanta el vómito.
Sigamos pues.
176. Dije arriba que la
respuesta al por qué la velocidad del Sistema Solar escapa al imperio de la ley
gravitatoria bajo cuya fuerza es gobernado el universo entero, debe ser una
respuesta inequívoca, sencilla y lógica. Reconozco ahora que las expresiones
verbales, a diferencia de las matemáticas, poseen una ambigüedad de una
naturaleza tan profunda como para ser capaz de tragarse en su abismo la pureza
de no importa qué montaña de números. Y quisiera explicar este enigma. La
palabra, en definitiva, es un vehículo capaz de transportar en su seno
distintos viajeros y sucede que dependiendo del viajero una palabra puede dejar
de significar una cosa para venir a tener un nuevo significado. Los políticos
son maestros en este arte. Pero no sólo ellos, no seamos crueles con esos
animalitos. El número, por ejemplo, es un ente perfecto, su significado es
intransferible, divino en su incorruptibilidad, y de aquí la adoración pagana,
salvaje que los matemáticos sienten por estos entes. Un cuatro es un cuatro y
se aplique a bananas o a ratones la esencia y sustancia del cuatro, en tanto
que ente abstracto, puro, inmaculado, permanece a pesar de los cambios. Yo, que
soy un capullo, y siéndolo sirvo de ejemplo, pues lo mismo puedo ser un cretino
que una flor, de donde se ve la ambigüedad de la palabra, confusión a la que no
se presta bajo ninguna excusa el número, y porque defiendo la necesidad de
darle al botón del Movimiento Sistemológico Solar a fin de superar los traumas keplerianos y los complejos heredados de los siglos
pasados, me reservo para mí la risa que me produce ver en la Red la defensa a
ultranza de este sistema sistemológico antiguo que,
si en su día nació para revolucionar, al presente es el sistema más
reaccionario que conozco. Ignoro por qué los astrónomos no cumplen con su
oficio y no procesan la montaña de datos con la que de haber trabajado Kepler y
Newton la imagen terminada del sistema heredado habría ya pasado a engrosar la
larga lista de errores, necesarios como paso adelante, pero enemigos de la
Civilización por su negación a pasar a mejor historia.
177. Pero que una
respuesta pueda ser inequívoca no quiere decir que no deba ser compleja. Todo
dependerá del modelo con el que se trabaje. Si el razonamiento choca con una
inteligencia anclada en la imagen arquetípica que identifica los planetas con
bolas de gases, a la postre se llegará al puente de los suspiros, para sobre
las aguas escribir un melancólico: ¡Pobrecito! Este problema superado y dando
por sentado que el banco de datos a nuestro servicio hace imposible que
mantengamos en activo una respuesta obtenida desde una serie de datos sin peso
a los pies de la montaña de conocimientos desde cuya cima volvemos a mirar el
Universo, el Cosmos y el Sistema Solar, la decisión es nuestra, y en nuestras
manos se ha dejado el procesado de este cúmulo de parámetros cuya igualdad
final, y porque está basado en una nueva serie de datos, por lógica ha de
ponernos delante de los ojos una Arquitectura Estelógica Local respecto a la
cual - sin renegar de la photo finish kepleriana - esta Sistemología Finística Aplicada no quiere ser más que la acción de
apertura y jamás el punto y final a la cuestión eje madre de esta Sección: ¿por
qué la velocidad del Sol es estable y se desvía de la ley de la gravitación
universal, acorde a la cual y a medida que el Sol se aproxima a un sistema
astrofísico debe doblar su velocidad dependiendo de la distancia?
178. Se ve que por el mero
hecho de su complejidad una respuesta tampoco deja de ser sencilla. Hay que
situarla en su verdadero contexto. Precisar la naturaleza del problema que
encarna. Definir qué ley incita. Abrir espacio y dibujar en la pantalla de nuestra
inteligencia la naturaleza de la cuestión a la que buscamos respuesta. Hay un
momento en que son los expertos quienes deben intervenir, pues son ellos
quienes tienen ese banco de datos procesando el cual puede demostrarse o
refutarse, si cabe, la Integración del Sol dentro de un Cúmulo Estelar, más o
menos abierto y más o menos poblado en razón de la Arquitectura Gravitatoria a
que esos datos den lugar. Tomemos una nueva ampliación estelógica local a 20
años luz:
179. ¿Cuántos cúmulos
estelares abiertos podrían servirnos de modelo astrofísico? Obviamente estamos
hablando de una verdadera revolución a nivel de conceptuación sobre qué sea un
cúmulo estelar. Habrá que borrar conceptos antiguos y trabajar desde los sistemas
binarios hasta abrir en el espacio universal campos gravitatorios regionales
dentro de cuyos perímetros los astros se comportan como átomos dentro de una
molécula astrofísica. Esto explicaría el porqué de la constancia óptica de las
formaciones estelógicas en el firmamento de los cielos, la constancia en
distancias y velocidades de los sistemas estelares dentro de la Red Universal
Láctea, y nos pondría delante de un Universo que se comporta como un Cuerpo
Cristalino, alimentado por corrientes gravitatorias, en función de las cuales
el consumo de la energía total se mantiene en el tiempo dentro de una franja de
máximos y mínimos. De aquí las fluctuaciones de las intensidades luminosas
estelares. Esto implica a Dios, por supuesto, pero en este Sistema Cosmológico
Dios está dado por supuesto, así que puntuemos ya la respuesta local al
problema de la constancia de la velocidad del Sol.
180. Al presente tengo que
corregirme a mí mismo y después de haber destacado el punto verdaderamente
importante: la existencia del Sol como Miembro de un Sistema Sideral, mi propio
pensamiento me conduce a definir la transformación de la masa planetaria en
Mecanismo De Corrección de la Órbita Solar, por cuya acción la Fuerza
Centrífuga a que está sujeta el Sol en respuesta al Movimiento de su Sistema
dentro de un Campo Gravitatorio Cumular es anulada y queda sujeta a una
constante específica. Si antes dije que “No tenemos más que transformar la masa
total de la familia planetaria en masa de arrastre, y ya tenemos el freno
estabilizador de la velocidad de crucero del Sol”, ahora pienso que esta
transformación concentra su peso en la Ecuación Correctora de la Órbita del
Sol, por la cual, según he dicho, la fuerza centrífuga a que está sujeto el Sol
es vencida mediante la transformación de la masa planetaria en Control de
Dirección por Mecanismo Remoto. (Si la objeción os viene a la cabeza pensad en
echaros a correr tirando solamente de vuestros cuerpos y luego repetid la misma
operación echándoos a las espaldas un saco de arena. Esto de entrada. Mas antes
de echarnos a la espalda no el Globo, a semejanza de aquel titán, sino los
nueve planetas con sus satélites y los cinturones de anillos solares, antes de
coger la palanca para mover el universo tendréis que abandonar el lastre de la
visión decadente de los planetas como inmensas bolas de gases flotando entre
los hilos electromagnéticos del campo del Sol).
181. Quiero insistir en
este tema porque creo que es importante. La declaración académica de ser los
planetas bolas de gases comprimidos bajo presión gravitatoria es uno de esos
argumentos seudocientíficos primitivos, típicos del fundamentalismo del siglo
XX que no se sostienen por su propio pie de ninguna manera, pero que se
mantienen en el siglo XXI como símbolo de sumisión de las universidades al
genio del ateísmo científico. ¿Hasta cuándo la idiotez y el genio irán juntos a
ambos lados de la misma moneda?, no es cosa fácil de asegurar. Hasta ayer
mismo, un ejemplo, Marte era una bola de gas, como Venus, Mercurio, Júpiter,
Saturno y los demás miembros de nuestro Sistema. Y así sigue reseñándose en los
manuales elaborados por las más prestigiosas cabezas del planeta para consumo
de las masas. Las fotos y las expediciones a Marte y vecinos nos sirven de
prueba tocando este tema -el de la absurda visión gaseosa de los planetas-. Con
todo, las pruebas no son suficientes para borrar de los manuales de Astronomía
y de los libros de Ciencias Naturales esta vergonzosa patraña. Resulta por
tanto gracioso hasta la payasada ver a los eminentes genios de los
Observatorios astronómicos de todo el mundo seguir predicando el evangelio de
la naturaleza gaseosa de los planetas. Alguna razón oculta deben tener para
confesar con sus labios lo que sus orejas tienen por herejía. Ahora bien, si
hay algún super sabio eminente en alguna de las universidades del mundo que
pueda demostrar que Marte es una bola de gas, no se quede quieto y exorcícenos,
que cumpliendo la voluntad de tal mega dios al tártaro de los tontos nos
iremos. Vergüenza ajena -digo- engendra ver en los manuales de Astronomía
palabras que sólo en boca de un idiota podrían ser excusadas; vergüenza ajena
porque quienes las escriben son eminencias todas ellas, dueñas de cátedras y
cosas por el estilo. ¿Se merece el siglo XXI la mente típica de un necio por
maestro y guía del conocimiento del universo? La cuestión sigue siendo: ¿bajo
qué tipo de filosofía le concederemos a una Cosmología para el suicidio la
palabra sabiendo que sus efectos sobre las naciones, esta vez con medios de
destrucción infinitamente más mortíferos a su alcance, serán los mismos?
Recordemos que no mató Satanás a espada, sino con la palabra, porque, aunque
haya aún quien no lo crea, el arma definitiva, para el bien y para el mal, es
la palabra. ¿Cómo creer entonces en estos días que Plutón sea una bola de gas?
A estas alturas hay que ser un verdadero patán para enseñar semejante absurdo,
y un idiota para creérselo. El que escribe y el que lee fuera de ese círculo
mortal típico del siglo XX, lo que a nosotros nos interesa ahora es descubrir
cómo la suma de la masa planetaria total entra en juego a la hora de la
estabilización correctora de la velocidad de crucero del Sol. Regresemos
entonces al problema en cuestión, que en otra ocasión las circunstancias mismas
nos conducirán de vuelta a la panza de este agujero negro en cuya barriga lavan
los cerebros de la juventud mundial, en los que contra natura se escribe que los
planetas son bolas de gases. Y yo soy Caperucita, está claro.
182. Retomemos entonces el
hilo. Navegando a velocidad de crucero X tenemos entre las constelaciones de
los Cielos una estrella llamada el Sol. El rozamiento de esta nave contra la
superficie de vuelo es insignificante para frenar su velocidad; y lo que es más
natural, el empuje de la fuerza centrífuga a que está sujeto su órbita impulsa
esta nave hacia el exterior del campo gravitatorio al que pertenece. Nuestro
problema es saber por qué no aumenta su velocidad de aproximación respecto a la
estrella hacia la que se mueve a medida que pasa el tiempo. Con independencia
ahora de si el Sol vuela en línea recta o siguiendo una línea curva, mientras
el Sol navega en el espacio interestelar las distancias entre él y el punto
aparente de aproximación: se acortan. Es de cajón. Y en cuanto que se acorta la
distancia entre el Sol y punto aparente de aproximación la fuerza de atracción
entre el Sol y ese punto estelógico sube. La ley de
la gravedad es la que impera. Al subir la atracción entre el Sol y el sistema
estelar de referencia puntual sube la velocidad de aproximación. En
consecuencia, la velocidad de crucero de nuestro Sistema sube. Y sigue sumando.
Más corta se hace la distancia entre dos astros más alta deviene la velocidad
del menor de los dos. Podemos estar hablando o no del Sol. Sea el Sol el astro
más grande o el más pequeño de la pareja en juego el hecho es que se produce
una variación en su velocidad de crucero. Pero puesto que estamos hablando del
Sol....hablemos.
183. Creo que la distancia
del Sol al sistema estelar más cercano es de unos cuantos escasos años luz.
Próxima Centauri está a unos cuatro años del Sol. Se
han descubierto estrellas más próximas incluso. A la velocidad que se mueve el
Sol, unos 600 kilómetros por segundo, el choque entre el Sol y el sistema de
Próxima Centauri, contando desde ahora mismo, tendría
lugar dentro de 500 años, aproximadamente. Nos preguntamos a bocajarro ahora:
¿Cuántos miles de años lleva el Sol navegando entre las constelaciones de los
Cielos? ¿Y de estos millones de años durante los que la vida en la Tierra ha
seguido su camino sin experimentar una alteración letal no podemos deducir
nosotros la estabilidad de la velocidad de crucero del Sol? ¿Y no estamos en
nuestro derecho de creer que la velocidad del Sol es una constante? ¿Y siendo
una constante no obliga esta constante a corregir la fenomenología de la
gravedad, no en tanto que ley sino en cuanto a su naturaleza? Apuntillo este
fragmento especificando que mis cuestiones intentan abrir campo, jamás cerrar
vías. En la medida de mis conocimientos hago lo posible por condensar a fin de
ver el proceso desde un puesto dinámico. No admito en mi cabeza la photo finish kepleriana y si a algo relaciono el movimiento de los planetas alrededor del Sol es a una
corriente eléctrica sobre de una barra de metal, tipo solenoide. La propia
angulosidad de las órbitas proyectadas a un espacio tridimensional expone la
necesidad de un vuelo en ondas de corriente donde el Sol ocupa el lugar de la
barra de metal. Más o menos así:
184. Trabajando desde esta
imagen la cuestión tridimensional se simplifica y se deducen las
irregularidades nutacionales de algunas órbitas
externas. En otro apartado, dedicado exclusivamente al Sistema Solar, volveré
al tema intentando definir más la imagen mediante la importación de datos
físicos. No pretendo con esta imagen solenoidal sino desplazar la imagen
congelada en el tiempo que circula desde los tiempos de Kepler, Galileo y
Newton, y que ha venido a ser un muro en estos tiempos, un ídolo barato ante el
que todo dios se cree un genio, y doblando sus rodillas se va tranquilo a su
casa porque ya lo sabe todo.
185. La Academia, siempre
tan brillante, sabe buscarse en cada momento la explicación que mejor le
conviene para mantener intacta su gloria frente a la crítica del futuro. Y es
que, al parecer, el Sol navega siguiendo una trayectoria atípica, tal que rehúye
el contacto gravitatorio con las demás constelaciones. Haciéndose la ignorante
al estilo de aquél Sócrates que sólo sabía que no sabía nada, pero sabiéndolo
todo, la Academia le prohíbe a las Universidades el permiso para borrar de los
Manuales de Astronomía las falsedades sobre la que se basa su idea sobre el
Sistema Solar y su lugar en el Universo. Porque claro, si el Sol no sigue una
trayectoria natural a un cuerpo que está sujeto a la ley de la gravedad
universal: ¿qué tipo de trayectoria dibuja el Sol entre los demás sistemas
estelares de su vecindario? El cálculo infantil que arriba establecí entre
Próxima Centauri podemos extrapolarlo a los
quinientos millones de años últimos y habiendo estado estas quinientas mil
veces el Sol al borde de la colisión, que no lo haya hecho me da cuerda para
quitar del mapa la idea feliz de un Sol solitario, Miembro de ningún Cúmulo. Y
a vosotros os debería frenar en seco y mirando para arriba sentir bajo vuestros
pies las vibraciones del motor estelógico. Preguntaos
a vosotros mismos cómo es posible que el Sol, en los millones de años que lleva
navegando a 600 kms por segundo, no haya colisionado
con ninguno de estos caballeros de su vecindario. ¿No os parece lógico pensar
que no podía ni puede porque sencillamente el Sol pertenece a este Cúmulo?
Insisto en la imagen:
186. Realmente esta es una
pregunta interesante, que por la sencillez de su declaración puede sonar a
nimiedad sin importancia. Error grave. ¿O acaso al pasajero que se sube al
avión no le interesa para nada la mecánica de la nave, sabiendo como sabemos que
uno se juega la vida en el aire? ¿No es en todo el Sol una nave eternamente en
el aire, repleta de pasajeros? En cuanto al mantenimiento de la velocidad
autónoma de la nave solar nosotros podemos deducirlo mediante la transformación
de la fenomenología fotosférica solar en el quemado del combustible necesario
para mover un cuerpo en el espacio. ¿En qué no se parecen las grandes
fulguraciones solares al chorro del reactor que mueve una nave en dirección
contraria a su emisión? ¿Ambos fenómenos no están sujetos a la misma ley de
acción-reacción? Supongamos por un momento que así es. Y puesto que conocemos
el ciclo de once años por el que se gobierna la temperatura del cuerpo
fotosférico solar, ya que este ciclo de calentamiento fotosférico está sujeto a
un ciclo estable ¿no podemos deducir nosotros de su constancia la mecánica de
propulsión controlada que rige la velocidad de crucero del Sol, mecánica a su
vez sujeta a la ley de transformación de la energía gravitatoria en energía
luminosa? La respuesta es difícil pero no imposible.
187. Tomemos la reacción
del Sol al paso del cometa Hale Boop. ¿Lo recordáis? La llamarada
extraordinaria que se viera sobre la superficie solar inmediatamente tras el
paso del cometa Hale Boop ¿no es fenómeno suficiente para abrirnos la
inteligencia a la conexión entre temperatura, densidad gravitatoria y velocidad
de transformación, en este caso provocada por un frente de onda con cabeza
sólida? Y si la conexión entre el paso del Hale Boop y la llamarada
extraordinaria observada es un hecho científico ¡cómo seguir manteniendo dentro
de los mismos parámetros de comportamiento la relación entre el Sol y los
planetas cuando un minúsculo cuerpo se basta para acelerar durante un tiempo
equis la velocidad de transformación de toda una estrella!
188. Uno de los pilares
básicos del desarrollo del pensamiento humano se refiere a la búsqueda de las
causas a raíz de los efectos observados, y al contrario, descubrir los efectos
partiendo de las causas dadas. Gracias a la capacidad de la inteligencia para
servirse de los instrumentos de la lógica la aventura del pensamiento pudo
alcanzar cotas inesperadas. Pero andando el tiempo y muchas hazañas los
pensadores en su día revolucionarios cometieron el crimen nefasto que se define
por matar la causa origen del efecto observado en razón de no convenirle a sus
intereses subjetivos y emociones irracionales el descubrimiento. Perdido el
siglo XX en la red de un ateísmo científico que borró causas y puso razones
contra la lógica de la realidad, es de creer que los herederos de aquellos
genios sepan cómo retorcer el camino entre efecto y causa y conducir a los
ignorantes al abismo de una irracionalidad pasada de moda. Pues, aunque y por
muy difícil que sea creerlo, la Ciencia se hizo atea para demostrarse a sí misma
que sabía más que Dios. Que terminara su discurso a los pies de la Gran Guerra
no la hizo recapacitar durante la Guerra Fría sobre la patología en la que su
inteligencia había deslizado su lógica. Su patología se llamaba Ateísmo. Pero
volvamos al tema de nuestro Sistema Solar.
189. El primero que había
de pensar en todos los factores a tener en cuenta a la hora de la estabilidad
dinámica del Sistema Solar era el Ingeniero que se planteó su creación dentro
de una red molecular astrofísica llamada los Cielos. La dificultad más grande a
superar que Dios tenía se la plantaban delante los millones de años que la
Evolución del árbol de las especies exigía para su nacimiento y crecimiento. Si
en el caso de la creación de la Biosfera los procesos podían ser acelerados sin
ocasionar ningún conflicto científico, en el caso de la Vida la ley era y es
otra muy distinta. En el terreno de la Vida, digámoslo así: las leyes son más
rigurosas. Los millones de años que la Evolución de la Vida en la Tierra le
exigía a Dios por necesidad tenían que plantarle delante de la mesa un complejo
sistema de ecuaciones sistemológicas. Entre las
cuales cómo mantener la velocidad de crucero del Sol constante en el espacio y
el tiempo, y cómo dotar a su Sistema de una ruta de vuelo tal que planease
entre las constelaciones sin integrarse en sus sistemas, fueron los dos grandes
y principales retos que hubo de superar su Inteligencia. Y buscando aquí cómo
lo hizo, en esto estamos.
190. La autonomía de vuelo
que a las estrellas les procura su naturaleza de transformadores de la energía
en luz y calor, fenómeno muy similar con el comportamiento de una partícula
excitada, que se defiende radiando una subpartícula, es un aspecto que implica
la necesidad de corregir la hipótesis del movimiento astrofísico a partir y
sólo desde la ley de la gravedad universal. No se la niega, sencillamente se
corrige su definición. Si hasta ahora la ley era la única fuerza, desde ahora
tenemos una mecánica de transformación de energía, uno de cuyos efectos genera
la autonomía de propulsión necesaria para mantener constante la velocidad del
Sistema. En este orden la fenomenología de la fotosfera solar nos sirve de
cuadro de referencia desde donde activar la imagen de un astro como nave
propulsada autónomamente mediante la transformación de su energía en el
combustible necesario para mantener el impulso inicial. Otra cosa será que en
su irracionalidad científica la Academia quiera negar la aplicación de la ley
acción-reacción a fulguraciones estelares y velocidad sideral. El autor no ve
cómo pueda demostrarse semejante negación y en consecuencia prefiere seguir
adelante con su exposición sobre la relación entre los planetas y el giro del
Sol durante su trayectoria entre las constelaciones que marcan su órbita.
191. Pongámonos en el
caso. Tenemos el Sistema en el que vamos a cultivar el Árbol de la Vida.
Sabemos positivamente que desde que lo sembremos hasta que nos dé su fruto
deberán pasar millones de años naturales. También sabemos que el desarrollo de
la Vida exige que la Naturaleza mantenga su Estructura en las condiciones que
le son propias. Lo cual quiere decir que debemos evitar la interferencia en el
proceso evolutivo de factores cosmológicos externos. Esto nos obliga a proteger
el Sistema Biosférico de tal forma que sin dejar de estar dentro de un Universo
la existencia de este Universo no le suponga la creación de una interferencia
letal. ¿Cómo hacerlo? La propia velocidad de crucero del Sol, unos 600
kilómetros por segundo, y su sujeción a la ley de la Gravedad dice que según
pase el tiempo esa velocidad debe ir subiendo, que es lo que precisamente
nosotros no queremos. Y en consecuencia nos obliga a dotar al Sistema Solar de
un freno de seguridad que actúe automáticamente y se dispare reaccionando a la
elevación de su velocidad. Es lo que se busca. Veamos qué soluciones prácticas
encontró nuestro Creador.
192. La primera solución
práctica era lógica: cargar la nave solar de tal manera que la aceleración
gravitatoria fuera frenada por el trabajo de desplazamiento y obligase a la
nave a transformar esa aceleración exógena en la fuerza necesaria para realizar
el trabajo de desplazamiento de la carga de frenado. De esta manera práctica la
nave solar mantendría su velocidad de crucero siempre constante, a la vez que
vencería la tendencia inercial a aumentar su velocidad con el tiempo. Pero
traslademos este caso al suelo. Imaginemos que tenemos la máquina cargada de
combustible. El tiempo durante el cual la máquina estará en la carretera
dependerá, además de la velocidad desarrollada, del peso con el que la
carguemos. Si cargamos el maletero al máximo reducimos el tiempo de trabajo que
puede desarrollar el tanque. A este tipo de freno lo llamaremos exógeno.
193. Pero ahora imaginemos
un tipo de freno exógeno aún más sofisticado. Imaginemos que a medida que la
máquina recorre un espacio mayor la carga del maletero multiplicara su peso.
¿No llegaría el momento en que la máquina se vería frenada, aplastada bajo el
peso adquirido por este freno exógeno? La cuestión es: ¿Está dotado el Sol de
este tipo de freno exógeno, de tal forma que el peso de los planetas se
multiplica por la energía potencial adquirida durante el tiempo transcurrido? Y
viceversa, ¿no es por esta ley de la elevación de la energía potencial y su
transformación en peso que es frenada la tendencia del Sol a comportarse según
la ley de la gravitación universal?
194. Siendo falsas las
ideas sobre la naturaleza de los planetas deben serlo los números. Lo que me
lleva a decir que no puede llegarse a ningún sitio mientras la dictadura de la
cosmología del siglo XX siga imponiendo su ley dogmática y su absolutismo racionalista
a la inteligencia del siglo XXI. Hasta ayer mismo Marte -como dije antes- era
una bola de gas. Así que si hemos de esperar a que las sondas lleguen a Plutón
para traducir su cuerpo en masa geofísica sentémonos y esperemos que la muerte
llegue; antes llegará la muerte que la sonda a Plutón. Una vez los cálculos
correctos sobre la mesa entonces podremos empezar a trabajar sobre hechos y no
sobre razones impuestas a base de premios. Pasando, pues, de la crítica
destructiva contra tales genios sigamos viajando a bordo de la nave solar y
sigamos preguntándonos cosas.
195. El Sol se está
acercando a un sistema estelar y en consecuencia su aceleración se va a
disparar aún contra la operatividad del freno exógeno. ¿Cómo vamos a superar
este nuevo problema? En el juego imaginativo que hemos abierto nosotros estamos
al mando, pilotamos la nave y por tanto su futuro depende de nosotros. Lo que
ahora debiéramos hacer es coger el volante y girar por ejemplo a la izquierda.
Esto o chocamos con los astros del sistema estelar hacia el que nos arrastra la
ley de la gravedad. Puede que no mañana ni pasado mañana. Es lo mismo. Nuestra
misión es encontrar la forma de provocar el giro que nos conducirá lejos del
choque inevitable contra el sistema que se ha apoderado con su gravedad del
control de mandos de nuestra nave. Lo primero que se nos ocurre es buscar el
volante. ¿Dónde está? Porque haberlo, lo hay. Millones de años y aún el Sol en
ruta son la mejor prueba de haber dotado Dios a la nave solar de un freno
exógeno, que son los planetas y el juego de las energías que los mueven, y de
un volante que es movido por un programa de control remoto que vence a la
invencible aceleración interconstelacional obligando
a la nave a girar. Mi inteligencia me lleva a mirar a mi alrededor y
preguntarme: ¿Qué tipo de fuerza endógena es capaz de hacer que el Sistema
Solar se comporte como una nave pilotada por un capitán inteligente? ¿Para
hacer posible este giro que el Sol lleva ejecutando desde el alba de los
tiempos y sin cuyo mecanismo la nave se hubiera integrado en un sistema estelar
cualquiera del vecindario: con qué tipo de mecánica autónoma dotó Dios al Sol?
196. Como ayer y como
siempre yo levanto mis brazos a mi Creador y le dedico la alegría que levanta
en mi inteligencia mi admiración por la respuesta que le diera a estos
problemas. El programa de control remoto de ruta se llama Alineamiento
Interplanetario. Creado el freno exógeno ¿para qué se quiere un freno si no hay
un pie que lo pise? A esta acción del pie sobre el freno lo llamaremos Mecánica
Endógena de Giro. Si la acción exógena de frenado viene como respuesta del
Sistema en su conjunto al medio universal, esta acción del pie sobre el freno
viene dada como respuesta de los planetas al comportamiento del Sol. Más o
menos. Pero antes de entrar en el efecto de los alineamientos planetarios sobre
la trayectoria solar, en este momento me gustaría traer a la memoria la
multiplicación de la fuerza del brazo bajo el agua y la reducción de peso de un
cuerpo bajo el mismo elemento. No os creáis que lo haga para despistar. Al
contrario, lo hago para abrir el medio natural en el que se mueve el juego de
fuerzas naturales a nuestro Sistema.
197. Pensad que el peso de
un cuerpo está en relación directa con la gravedad. La misma masa tiene una
roca de un kilo en la Tierra como en la Luna. ¿Y esa misma roca no tiene la
misma masa en el agua como fuera del agua? ¿Tienen el mismo peso sin embargo?
¿Verdad que no? Ahora aplicamos esta realidad al propio Sol. Esto sin pretender
igualar en visión al genio que buscó una palanca para mover el universo.
Imaginemos entonces que ponemos el Sol a un extremo de la palanca, nosotros nos
ponemos al otro extremo y nos toca moverlo. Lo primero que debemos preguntarnos
será cuál es el valor de la gravedad en el medio dentro del que nos hemos
situado. Aunque parezca truco mientras menor sea la gravedad menor será el peso
del cuerpo y mayor la eficacia de la fuerza del brazo contra la palanca. La
deducción es obvia. El peso del Sol y de cualquier cuerpo sideral varía según
la interacción gravitatoria del momento. Esto de un sitio. Del otro, que a
diferencia del Sol los planetas de nuestro Sistema sí se mueven en un medio
gravitatorio estable y por tanto mantienen la igualdad entre la fuerza que
desarrollan y el peso que pueden levantar.
198. El Alineamiento
Planetario, Total o Parcial, Múltiple o Simple, actúa como un Brazo, y su
acción sobre el Sol es el del brazo contra la palanca. La ecuación sistemológica dice que la aceleración solar es frenada por
el programa regulador en que transformó Dios el alineamiento planetario. Los
planetas transforman el peso del único cuerpo en que el Alineamiento los
convierte: en fuerza, y, pues que toda fuerza tiene por naturaleza realizar un
trabajo, el trabajo que ejecutan es provocar el ángulo de giro del que
hablábamos, y mantenerlo constante. Este, en efecto, es el volante que
estábamos buscando.
199. En cuanto a la
descripción físico-matemática de esta nave estelar guiada por control remoto en
vuelo autónomo en el seno de las constelaciones de los Cielos se la dejo a otro
más experto en números, incógnitas y demás ecuaciones complejas. Resaltando
siempre las alineaciones planetarias parciales como las totales en el cuadro de
la Sistemología Astrofísica Aplicada, las primeras
actuando como un contrapeso a la velocidad, y la segunda como el desplazamiento
del morro del Sistema hacia el hemisferio desde el que se realiza la carga. En
suma, que antes de sembrar bajo las aguas del gran océano la semilla del árbol
de las especies fueron muchas las ecuaciones que Dios hubo de resolver.
200. Concluyendo: Todo
está por resolverse a nivel de datos finales. Las ideas son la antesala de las
investigaciones. Y en este contexto yo he querido retocar mi primera idea sobre
la relación entre los Planetas y el Sol en el seno de un campo gravitatorio
compartido, en el que, así como el propio campo solar es causa de una fuerza
centrífuga que despide los cuerpos y produce los anillos de asteroides
externos; estando integrado en Sol en un campo multi-estelógico,
cuyo centro es gravitatorio, como si dijéramos que es un punto de referencia
alrededor del cual se produce el movimiento cumular, este centro es causa de
una fuerza centrífuga general, que el Sol vence mediante la masa planetaria
general que le corresponde a su sistema. Lo que nos lleva, finalmente, a una
estructura de Ingeniería Astrofísica tan perfecta que dejarla al caos es, pura
y llanamente, de genio que incapaz de entender el complejo edificio de
ecuaciones que Este Ingeniero Divino resolvió al principio, y porque no es
capaz de aceptar el fracaso para por si solo emular,
si no en tres dimensiones al menos en el papel, la infinita Ciencia de esta
Inteligencia Creadora opta por la alternativa del loco: Dios no existe. Tomen,
pues, nota los astrónomos y matemáticos de este siglo.
201. Las cosas, pues, son
lo que son, y no lo que parecen; aunque a veces lo que parezcan sea lo que son.
Estamos hablando de una cantidad indefinida de millones de años, tiempo durante
los cuales el sistema biosférico exigía su
integración en una estructura astrofísica estable. Hasta el momento las
cantidades de tiempo para las secuencias geofísicas descritas no han entrado en
el relato. Dejé estos números a los desafíos que uno a uno Dios fue venciendo.
Y creo haber dicho que una vez relacionada la Omnipotencia Creadora con el
concepto físico de potencia los cálculos naturales se queman en el Fuego, se
congelan en el Hielo, se ahogan en el Agua y se evaporan en el Aire. ¿En
cuántos millones de años redujo Dios la sublimación y descongelación del Manto
de Hielos al integrar la Tierra en el Sistema Solar mediante la parábola
boreal? ¿De haber quedado expuesta la descongelación del Manto de Hielo a la
distancia correspondiente a la tercera órbita cuántos millones de años hubiera
durado la descongelación?
SEPTIMA
PARTE
CREACIÓN
DE LOS CIELOS
CAPÍTULO
22.- EL PRINCIPIO COSMOLÓGICO GENERAL
202. El objetivo y meta de
la creación de los Cielos y la Tierra, el Hombre al final del túnel del tiempo,
estamos viendo cómo Dios trazó la arquitectura general de los Cielos y la
especial de la Tierra pensando en los millones de años que el Nacimiento y
Crecimiento del Árbol de la vida exigía para dar su fruto. Porque podía y sabía
hacerlo Dios creó un Plano de relación entre los elementos de la Biosfera, con
dos focos termorrefrigeradores principales a los extremos de la Ecosfera, y
focos puntuales distribuidos por los continentes, que son las Cordilleras de
nieves perpetuas. Cómo desde los focos polares las corrientes atmosféricas y
oceánicas se reciclan y mantienen estable el termómetro biosférico es una obra de ingeniería geofísica tan maravillosa como sorprendente que
implicaba a la morfología de la propia litosfera. Porque tenía que mantener el
termómetro ecosférico estable tenía que dotar a la Ecosfera de un ángulo de
rotación perenne. Y porque podía y sabía levantó el Sustrato Ecosférico
Autónomo, gracias al cual, como ya he dicho, el ángulo de incidencia de la
energía solar se mantendría constante durante los millones de años que el Árbol
de la vida necesitaría para dar su fruto. Pero había aún más, porque el Sistema
Solar no está aislado del resto de la Creación, y estando en movimiento y
sujeto a las leyes generales del Universo la interrelación había y podía causar
interferencias que echasen a perder el trabajo de tantos millones de años. Porque
podía y sabía Dios no dudó en desplegar su inteligencia y dotar al Sistema
Solar de un mecanismo de control remoto de su velocidad sideral, que he llamado Sistemología Astrofísica Aplicada. Y sin embargo todo
esto no era suficiente.
203. El Universo local, la
Vía Láctea, se mueve en el seno de un Cosmos en el que el movimiento es la nota
visible más característica. Puede que entre las galaxias existan diferencias
cualitativas y cuantitativas, pero en todas ellas existe un denominador común,
se mueven. Decir se mueven significa decir que interaccionan, se multiplican,
se dividen, se suman, se restan. La Creación es movimiento constante,
arrollador, maravilloso, sorprendente. Es más, el Cosmos retratado en las
teorías del siglo XX y el Cosmos del Hubble se parecen el uno al otro lo que
una foca a una golondrina. En el real, el del Hubble, no hay movimiento
homogéneo, no hay distancias estándares, no hay patrones. El reino de las
galaxias es pura diversidad, pura armonía en el descubrimiento de lo
desconocido, éxtasis en la apoteosis de la capacidad infinita de la materia
cósmica para reproducirse en el espacio y entretener sin aburrir jamás. Genio
desplegado a los cuatro vientos, belleza que se manifiesta alegre y no reclama
el último grito. Desarrollo de estrellas en cúmulos de cúmulos de billones de
astros que no se destruyen ni se colapsan, son como faros en las distancias
oceánicas. Galaxias que como criaturas submarinas viajan por las corrientes
cósmicas y como águilas abren sus alas y se dejan llevar por los vientos
intergalácticos. ¿Dónde está el Cosmos del Siglo XX?
204. De hecho, la
estructura celeste que observamos a nuestro alrededor inmediato presenta unas
características muy típicas. Para al final resolverse el conjunto en una
arquitectura constelacional de defensa del corazón
astrofísico desde cuyo centro se resuelve su configuración especial óptica.
Pues tal y como podemos contemplarlo con nuestros ojos telescópicos el universo
está recorrido por poderosas corrientes gravitatorias desplazando grandes masas
de nubes de un lado a otro, origen de las Nebulosas. De manera que al
revelarnos Dios que “creó las estrellas del Firmamento para separar la Luz de
las Tinieblas” nos dice mucho sobre cómo le afectaría al Sistema Solar el paso
de la Tierra por una de esas corrientes nebulares. Y nos descubre la naturaleza
de los escudos constelacionales.
205. El Texto Bíblico es
claro como el agua. “Dios creó las estrellas para separar la luz de las
tinieblas” dice. En el Primer Día se nos dice que Dios creó la Luz y la separó
de las Tinieblas. En este Cuarto Día de la Primera Semana de la Historia del Género
Humano se dice que, hecho, separada la Luz de las Tinieblas, Dios creó los
Cielos para separar la Luz de las Tinieblas. El Texto no puede ser más directo.
Que las conclusiones que se derivan resulten apasionantes y por maravillosas
totalmente opuestas a la mentalidad del siglo XX no significa nada. La opinión
del hombre moderno sobre la Naturaleza del Universo no cuenta. No fue mirando
al hombre moderno que Dios le redactó su Revelación a Moisés. Quien no contaba
para Dios tampoco puede contar para sus hijos. Las conclusiones a la que
llegaron no le interesan a este libro ni sus opiniones al autor. Así que
sigamos adelante.
206. La estructura del
Universo de la Revelación y su resolución en el espejo de la Realidad nos da
por igualdad lo siguiente. A saber: El Universo del Génesis es la Vía Láctea. Y
es sobre la Creación de esta Vía Láctea: “creó Dios los Cielos para separar la
Tierra del reino de las Galaxias”. Necesidad física que se infiere del estudio
de los Cielos, y de cuyos fenómenos se ve que al otro lado de los Cielos
poderosas corrientes y vientos recorren el Cosmos. Ahí están las imágenes
astronómicas para hablar con el poder de mil palabras por foto. Su belleza sin
embargo no debe empañar la claridad de nuestra inteligencia a la hora de
interpretar los acontecimientos que son su causa. La función física que cumplen
los cúmulos estelares que nos rodean es la de la red que atrapa todo lo que la
corriente arrastra y les corta a las nubes intergalácticas el paso al interior
del sistema constelacional alrededor del cual están
distribuidos. Sentemos ahora sobre bases científicas la declaración divina de
haber sido creados los Cielos para levantar entre la Tierra y el mundo de las
galaxias un muro de protección.
207. La descripción, pues,
del Espacio General Cosmológico que hemos heredado nos dibuja un
Universo-Galaxia que se mueve e interacciona con los demás cuerpos a través de
leyes generales. Lo que se adecúa perfectamente a la expansión hasta el
infinito de la Materia que sugiere la Idea de la Creación. La necesidad de
comprender por qué creó Dios los Cielos para proteger la Tierra del Movimiento
Cósmico General implica la respuesta a la relación entre Dios y esa
Multiplicación de la Materia hasta el infinito. Y la respuesta a esta pregunta
nos lleva directamente a aquella otra pregunta a la que con su teoría
cosmológica quiso responder el genio del siglo XX, a saber: Antes del principio
¿qué? Cuestión que a su vez nos conduce directamente a preguntarnos qué parte
tuvo Dios en ese Principio de principios y qué era de El antes de este
Principio Cosmológico General. Asunto que nos obliga a entrar en Teología pero
conservando siempre la actitud científica que hasta ahora se ha mantenido como
lenguaje de entendimiento entre la Creación y nosotros.
208. Antes de la Creación
fue la Increación y antes del Creador fue Dios. Dios se declara Eterno y sobre
su Edad nada hay que decir. Pero también confiesa: “Antes de mí no fue formado
Dios alguno, ninguno habrá después de mí”. Así que sabiendo que Dios es Eterno
y por tanto la Formación de la que habla no podía tocar a su Naturaleza, se
deduce que esa Formación se refería a su Inteligencia, que es la parte del Ser
que crece y se desarrolla en el tiempo. Conclusión lógica que pone en un sitio
el Conocimiento de la Ciencia de la Creación y en el otro al Ser que tenía
todos los Atributos Naturales a Dios. Cuando estas dos cosas se unieron y se
hicieron una sola cosa entonces Dios devino el Creador y la Realidad su
Creación.
209. Cuándo y cómo tuvo
lugar esta revolución cosmológica la he tocado en la Historia de Jesús. Allí
entré en el tema de la Historia de la Increación y desarrollé sus grandes
momentos. Creo recordar haber dicho que el Creador se hizo porque estaba en Dios.
Más o menos lo que quise decir es que si la Inteligencia sin Poder no es
suficiente para transformar la Realidad, tampoco el Poder sin la Inteligencia
tiene esa facultad. Y afirmé allí que el Poder estaba en Dios y la Inteligencia
en la Fuerza Increadora, Origen de todas las cosas. Recuerdo haber puesto
Eternidad e Infinito frente pero no contra Dios. Y haber relatado aquella
relación increada hablando de la Infancia del Ser Divino. Y esta Infancia desde
la óptica de la revolución que llevó a Dios a convertirse en el Origen de todas
las cosas nuevas. En relación a cuyo proceso habló El de sí mismo diciendo que
fue formado. Proceso de Formación que sólo puede ser entendido como llevado a
cabo por el Infinito y la Eternidad en cuanto realidades increadas que tenían
en Dios la estrella de todo lo que se movía y se hacía. Y una vez que el
Creador fue formado en Dios se consumó la revolución que habría de hacer de
Dios, el Infinito y la Eternidad una sola cosa. Grosso modo.
210. De esta revolución
ontológica que integró a Dios, Espacio, Tiempo y Materia surge el concepto de
Principio Cosmológico General, es decir, el acontecimiento que señaló un Antes
y un Después. Pensando en el cual el genio del siglo XX habló de un Big Bang, y
yo en la Historia Divina hice partir de una actividad creadora natural en la
que Dios transformó la Realidad partiendo de la propia estructura de la
Realidad. Es decir, hubo destrucción de un cosmos anterior y transformación de
ese cosmos en uno nuevo, que, como todo lo que empieza, partió de un
acontecimiento o Principio Cosmológico General. Principio Cosmológico General
que marcó de forma irreversible el Antes y el Después. La cuestión es cómo Dios
dio luz a este Principio del que el principio de nuestro Universo en especial
es un fragmento de la secuencia histórica que puso en movimiento aquel
Acontecimiento.
211. La respuesta a esta
cuestión exige hablar de las leyes fundamentales del Movimiento de
Multiplicación de la Materia Cósmica que venían actuando desde la Eternidad.
Sólo que, a diferencia del Cosmos Increado, que implicaba al Infinito en esa
Multiplicación, al tener el Movimiento Origen en Dios este Movimiento fue
revolucionado y llevado a cabo por campos transformadores de la materia en
energía cósmica y esta energía cósmica en materia astrofísica. Para comprender
esta fenomenología echemos mano de la naturaleza cuántica de la materia
atómica.
212. Tanto a nivel de
observación en laboratorio como en aceleradores de partículas, la reproducción
de la materia tiene su origen en la elevación de la energía dinámica que
transforma la relación de la partícula con el campo en el que se mueve. Desde
el mismo nacimiento de la física cuántica se observó que el crecimiento de masa
exige la elevación de la energía cinética, relación que intentó recoger
Einstein en su célebre ecuación de la energía. Pero si en el átomo en su medio
natural a la elevación de su velocidad la partícula responde transformando la
diferencia en masa, y otro tanto hace en un acelerador, si le quitamos el
límite de velocidad a la ecuación y procedemos a extraer la partícula de su
medio, dándole las notas de la energía cósmica en vuelo libre en un espacio sin
referencia electromagnética: esa partícula seguirá transformando la diferencia
de velocidad en masa. Supuesto el caso que le pongamos una acumulación de
trayectos hasta el infinito el salto de la materia cuántica a la astrofísica ya
lo tenemos. Este era el proceso natural increado.
213. Dios revolucionó este
proceso al concentrar la trayectoria en un campo donde el tiempo matemático se
curva y el espacio físico cae hacia el centro. Simulando un acelerador en
anillo tal que desde el exterior crea una espiral sobre la superficie de un
reloj de arena, donde cada fragmento mantiene la velocidad de aceleración
independientemente de la masa: a la altura cuando el haz alcanza el centro, es
decir, la boca del reloj de arena, el haz salta al otro lado mediante la
explosión en el origen de las estrellas. Este es el fenómeno que llamo
Implosión Astrofísica, fenómeno que marca el nacimiento de las galaxias y las
estrellas.
214. Pues que un astro
individual puede dar origen a una cantidad ilimitada de haces de energía
cósmica la reproducción de la materia hasta el infinito es una realidad que
viene desde la Eternidad. Lo que diferencia a esta multiplicación hasta el
infinito es que Antes exigía el Infinito como pista de transformación y Después
se reproduce el mismo proceso sobre campos de espacio-tiempo desplegados por
Dios en las fronteras del Cosmos. Esto hace del Cosmos un ente más masivo y le
ofrece al Espacio General una densidad de materia más alta, razón por la cual
el Cosmos nos maravilla con nuevas criaturas galácticas cada día que el Hubble
abre sus ojos. La Creación es continua y su expansión constante.
215. Este proceso de
multiplicación de la materia cósmica desde un Principio General Cosmológico
podemos compararlo a una reacción en cadena que no acaba nunca y amplifica su
radio de acción y extensión según el tiempo crece desde el centro hacia las fronteras.
Nuestros ojos telescópicos nos permiten admirar el movimiento de las galaxias
dentro de este Espacio General Cósmico en expansión constante. Y también
ajustarle las leyes de la gravedad a las criaturas galácticas, de cuya acción
observamos cómo se atraen y se acumulan; ley clásica a la que tenemos que
sumarle la ley de las fuerzas electrodinámicas, gracias a la cual la
concentración de la masa total en un punto es un imposible físico a alcanzar.
Razón extraordinaria por la que el movimiento de los átomos de un gas caliente
dentro de un recipiente es el que le corresponde al Movimiento Cosmológico
General.
CAPÍTULO
23.- EL ESPACIO COSMOLÓGICO GENERAL
216. La creación de
galaxias como fenomenología autónoma, activada por Dios mediante la
alimentación constante del campo transformador de la energía cósmica en materia
astrofísica, nos conduce directamente a descubrir el Cosmos como un campo de
materia prima del que Dios extrae la materia necesaria para levantar sus Obras.
Entre las que nuestro Universo es una de ellas. No ha sido la primera, ni será
la última. La palabra de Dios al respecto es firme: “En verdad, en verdad os
digo que no puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al
Padre; porque lo que esta hace lo hace igualmente el Hijo. Porque el Padre ama
al Hijo, y le muestra todo lo que El hace, y le mostrará aún mayores obras que
éstas, de suerte que vosotros quedéis maravillados”. Las derivaciones
teológicas no pueden ser más claras.
217. ¿Pero por qué un haz
de energía cósmica no crece hasta el infinito una vez barrido el límite de la
velocidad de la luz? Estando el origen de la materia astrofísica en el salto de
la energía cósmica y este salto condicionado por la transformación de la
energía cinética en masa, ¿por qué una vez que se ha creado una pista de vuelo
que simula el vacío la transformación no continúa hasta el infinito? ¿Un
proyectil disparado en el vacío no tiende a adquirir la velocidad infinito si
el tiempo que se le da es eterno? ¿Por qué no existe entonces un cuerpo oscuro
de masa infinita? En definitiva: ¿Qué tipo de mecanismo de seguridad es el que
le pone límites al salto de la energía cósmica a la materia astrofísica?
218. La respuesta la pone
la experiencia. El salto hasta el infinito choca con el punto crítico de
crecimiento, o Punto de Implosión Astrofísica, a partir del cual el cuerpo
estelar transforma la energía que absorbe en luz. De esta manera, aunque el
sistema materia-energía tuviera vía libre el propio peso dinámico del proceso
creador lo conduce a un punto en el que la transformación en masa deja paso a
la trasformación en luz. Y sigue el ciclo. Este punto crítico, pues, está en la
naturaleza de la materia general y se conserva en todo el recorrido del salto,
tanto de la cuántica a la sideral como de la astrofísica a la cósmica. Otra
cosa será determinar cómo este núcleo duro, el verdadero actor del salto interdimensional, trabaja y en qué medida sus revoluciones
de trabajo se aceleran o desaceleran. Y así otras preguntas que tienen que ver
con el salto creador en sí. Como por ejemplo qué sucede cuando la masa
galáctica creada ha consumido la energía del campo de espacio-tiempo. Y otras
cosas más. También observamos en el Espacio Cósmico General cómo las galaxias
siguen el patrón natural a una corriente que sale por la boca de un reloj de
arena en movimiento sobre su eje. Comparados los brazos espirales con chorros
de energía astrofísica lanzados por fuerzas centrífugas al Espacio Cósmico
General la gama de galaxias se abre a la cantidad de energía concentrada en un
momento por un campo de transformación. Es más, si comparamos estos campos con
redes en los que la energía cósmica cae en corrientes alternativas la gama
anterior se nos abre en abanico y lo que hemos visto hasta ahora no es sino una
muestra de lo que se ve venir. Las especies galácticas crecen en la eternidad
hasta el infinito.
219. ¿Y una vez creadas
cómo se comportan las galaxias? ¿Cómo crecen, cuál es la regla que les da forma
a su ente, cómo conservan la energía cinética, cuál es su relación con el campo
trasformador, y cuál la relación entre este campo y el campo gravitatorio
astrofísico? ¿Podremos deducir de lo que vemos algunas leyes que nos ayuden a
entender la naturaleza de ese árbol de criaturas estelares que es el reino de
las galaxias? ¿Estamos capacitados para mediante la conjugación de las leyes
físicas locales recrear las grandes leyes que rigen el movimiento en el Espacio
Cósmico General? ¿Por qué no obedecen las galaxias a la famosa ley de la
gravedad universal? ¿Por qué se comportan mejor como enjambres de criaturas
exóticas volando sin dirección aparente, por norte el que el viento les
describa como trayectoria? ¿Del movimiento browniano que demuestran poseer se
puede o no se puede proceder a la aplicación de las leyes de la electrodinámica
a las galaxias, en virtud de cuyas leyes se rechazan, chocan, se mezclan, se
dividen, su multiplican y permanecen siempre en movimiento? ¿El Movimiento
Cosmológico General no ignora la naturaleza neutra del campo gravitatorio
universal? Y este movimiento constante de esas criaturas enormes que se
desplazan a velocidades fantásticas por un Cosmos con vocación eterna ¿qué tipo
de corrientes y de vientos intergalácticos no producirán? ¿No son las tormentas
nebulares que arrollan a su paso a nuestro Universo Galaxia prueba de la
existencia de esas corrientes intergalácticas que, levantadas por el Movimiento
Cosmológico General llevan, de un lado para otro, masas de materia cósmica,
causadas tanto por la combustión de sistemas enteros como por su existencia
antes de la creación del Principio Cosmológico General? (En fin, tratando este
tema las preguntas podrían amontonarse las unas sobre las otras hasta crear una
montaña. Que la Cosmología del siglo XX fuera omnisciente y descubriendo una
nueva galaxia con su topoderoroso genio ya pudiese
adjudicarle naturaleza, edad y distancia es una de esas maravillas de la
naturaleza que debemos sujetar a análisis, examen y juicio crítico. Pero no en
este libro).
220. Aquí conviene afirmar
que la Idea del Universo fue primero que el Universo. No se trata de dogmatizar
ni de filosofar. No es mi intención. Se trata únicamente de poner sobre la mesa
una realidad tan natural como que el estudio del terreno es necesario antes de
levantar cualquier obra de ingeniería. Y es que conociendo Dios las leyes de su
Creación, sus dimensiones, su fenomenología y su naturaleza es lógico y natural
que al plantearse levantar una Obra tire líneas y haga cálculos pensando en la
influencia del terreno sobre el futuro del edificio, en este caso astrofísico.
Mejor que yo quien puede precisar este proceso de estudio y reflexión anterior
al Acto Creador es el propio Dios que le inspirara a Salomón estas palabras
sobre su Sabiduría: “Yavé me poseyó al principio de sus caminos, antes de sus
obras, desde antiguo. Desde la eternidad fui yo establecida; desde los
orígenes, antes que la tierra fuese. Antes que los abismos, fui engendrada yo;
antes que fuesen las fuentes de abundantes aguas; antes que los montes fuesen
cimentados, antes que los collados, fui yo concebida. Antes que hiciese la
tierra, ni los campos, ni el polvo primero de la tierra. Cuando afirmó los
cielos; cuando trazó un círculo sobre la faz del Abismo. Cuando condensó las
nubes en lo alto, cuando daba fuerza a las fuentes del abismo. Cuando fijó sus
términos al mar para que las aguas no traspasasen sus linderos. Cuando echó los
cimientos de la tierra estaba yo con El como arquitecto, siendo siempre su delicia; solazándome ante El en todo tiempo”.
221. La Idea en Mente,
todos los cálculos resueltos, Dios mete mano a la Obra. En el caso de los
Cielos lo primero que hizo fue -según Salomón: “trazar un círculo sobre el haz
del abismo”. Esto es, marcar el territorio, señalar el perímetro dentro de cuyos
diámetros crearía los Cielos. Que es decir especificar las dimensiones del
edificio material por el perímetro que se le asigna en el Espacio. El radio y
el diámetro de ese Círculo dentro de cuyo perímetro pensó crear los Cielos no
es un número que nos sea desconocido. La razón de este Número, desde el
conocimiento de la naturaleza del terreno cósmico, se entiende perfectamente;
máxime teniendo delante de nuestros ojos el álbum de fotos que el Hubble nos
regala gratuitamente. No olvidemos que aunque la foto astronómica se limita a
ofrecernos una congelación puntual de la materia en el tiempo los fenómenos que
producen son de tal punto parecidos a los fenómenos que observamos en el mundo
físico local que por lógica tenemos que deducir de lo conocido lo que está por
conocer. ¿No se parecen las nebulosas a tormentas atmosféricas? ¿Y no parece
como si olas gigantes de energía las levantaran y las lanzaran contra los
sistemas estelares de nuestro Universo?
222. Ya hemos entrado en
el problema. Las galaxias levantan en el Espacio Cosmológico General poderosas
corrientes y vientos. Estos se desplazan y siguen las direcciones que les
marcan las propias galaxias. Pero no sólo de materia nebular estamos hablando.
Aquí hay que conjugar la ley de la curvatura de la luz con el vuelo de la
energía cósmica. Mejor pongámoslo de otro modo. Partamos de una imagen más
llana. Transformemos las galaxias en cañones creadores de energía cósmica. A la
par que la crean la disparan al Espacio Cosmológico General. No abolimos la
velocidad de la luz dentro del campo galáctico; al contrario, mantenemos su
límite. Y mientras hace su camino, conforme da vueltas buscando su camino al
exterior de la galaxia el chorro de energía de una estrella se suma a la de la
otra, dando como resultado al final la proyección al Espacio Cosmológico
General, no de haces, sino de corrientes de energía.
223. Este fenómeno de
multiplicación y concentración de la masa de un haz de partículas, creando una
corriente que se comporta como un núcleo duro se ha observado en los
aceleradores de partículas. Se ha visto que la multiplicación cuántica de la
materia por la aceleración de la velocidad del haz inicial no crea nuevos haces
dispersos, tal que cada cual sigue su propia trayectoria.
224. Fuera del campo
gravitatorio galáctico la aceleración de las corrientes de energía liberadas
por la galaxia tiende a elevarse a medida que se alejan de su influencia, y a
seguir creciendo a medida que se acercan a la próxima galaxia. En este sentido
la fuente de origen, la galaxia, se comporta como el cañón en el que el haz
recibe su energía inicial de vuelo cósmico, y el Espacio Cosmológico General
como el acelerador en el que el haz se multiplica y genera los núcleos duros
creadores de las corrientes intergalácticas en el origen de los desplazamientos
de materia cósmica nebular de un lado para otro. Estas corrientes se mueven en
el Espacio Cosmológico General a la manera que los ríos hacen sus lechos
sorteando los pies de las cordilleras y se lanzan en línea recta cuando lo
permite el terreno. De nuestro conocimiento Hubbleliano del Cosmos podemos deducir el número y la variedad de corrientes que se mueven
en el espacio intergaláctico, la cantidad de energía que transportan y las
consecuencias sobre cualquier sistema que se cruzara en su camino sin
protección contra su frente de onda.
225. La Creación de Dios
de esta forma dinámica estructurada, el Espacio Cosmológico General
transformado en una superficie sobre la que poderosos ríos de energía cósmica
pintan sus lechos, ¡el final del trayecto de estas corrientes es el Océano! Y
este Océano ¿qué otra cosa puede ser sino el campo creador externo en cuyo seno
se produce la transformación de la energía cósmica en materia astrofísica? Pero
antes de alcanzar su destino, durante el trayecto desde sus fuentes-cañones de
origen al Océano transformador de las corrientes cósmicas en materia
astrofísica estas corrientes cósmicas se comportan como verdaderos ciclones.
Como el río en cuya corriente cae un árbol viejo y es arrastrado lecho abajo,
de la misma manera las corrientes cósmicas mueven de un sitio para otro la materia
nebular intergaláctica. Y de la misma forma que el viento sigue su curso al
acercarse a la montaña, pero descarga sobre ella su carga de esta misma manera
los ríos de energía cósmica hacen lo propio sobre las galaxias que bordean.
Obviamente nosotros no podemos detectar esas corrientes, pero sí podemos
deducirlas de nuestro conocimiento de la materia y de lo que vemos con los ojos
del Hubble.
226. Nuestro
Universo-Galaxia, la Vía Láctea, se relaciona con el resto de la Creación
siguiendo los parámetros de este Movimiento Cosmológico General. Visto desde el
exterior, nuestro universo se comporta como la montaña sobre la que descarga el
cosmos sus nubes y de cuyas entrañas mana una nueva fuente de agua
electromagnética que extiende sobre el campo cósmico su lecho, adquiere sus
afluentes intergalácticos y avanza entre las galaxias hasta alcanzar su
destino. El origen de las Nebulosas está en este juego de interacción frente al
cual y pensando en sus dimensiones le diera Dios a nuestro Universo las suyas.
CAPÍTULO
24.- INGENIERÍA ASTROFÍSICA DE CREACIÓN
227. La Inteligencia
Creadora se implicó a sí misma en el juego de las acciones-reacciones al
levantar un Universo pensado para resistir el peso de las corrientes
cosmológicas. Es decir, Dios levantó el edificio universal dotado de todos los
mecanismos físicos necesarios para superar las consecuencias del terremoto que
su propia creación habría de provocar. Dios sabía también que como soldados que
caen en la vanguardia del combate muchos astros del exterior de nuestro
Universo habían de sucumbir bajo el empuje de las corrientes intergalácticas.
Lo que nosotros llamamos Novas y Supernovas son esos guerreros que han caído en
combate y se desintegran en explosiones fabulosas, a su vez cuna de los cometas
y meteoritos que atraviesan los Cielos. Detengámonos pues un momento en el
origen de las Novas y Supernovas. Y desde la cantidad de energía física que un
núcleo duro es capaz de poner sobre el terreno, vista la similitud entre el
espacio cosmológico general y un acelerador de partículas: si elevamos el proceso
a la dimensión astrofísica y aplicamos la ley de la influencia mutua entre
campo y luz tenemos que concluir diciendo que un campo galáctico reacciona a la
acción de curvatura de la trayectoria de las corrientes cósmicas acelerando el
ritmo de rotación de su cinturón estelar externo. Desarrollemos este
comportamiento.
228. Tal como vemos en la
Creación de Dios todos los sistemas de un cuerpo galáctico suman sus campos y
crean un campo general que reacciona como un todo frente al exterior. He
comparado antes este campo general con un océano partiendo de la Revelación. Asumida
esta similitud y desde la comparación del campo universal con el volumen
contenido en un vaso de agua, la acción de las corrientes cósmicas sobre el
campo gravitatorio se traduce en la reacción del agua al movimiento de la mano
que introduce su dedo y lo gira. Puesto que todo cuerpo líquido tiene un
movimiento propio, natural al cuerpo que lo contiene, la aceleración desde el
exterior ha de afectarle a las zonas externas, desde donde se corre hacia el
interior, si procede.
229. Naturalmente todos
los cuerpos de un sistema no reaccionan de la misma manera frente a una fuerza
externa. En el caso de los sistemas estelares esta sencilla ley es el pan de
cada día. Y ya que la transformación de la gravedad en luz depende de la velocidad
de rotación del sistema, a la que le afecta el encuentro con las corrientes
cósmicas, los sistemas estelares externos al quedar expuestos a la acción del
dedo sobre el agua se ven constantemente acelerados, reacción que unos astros
llevan perfectamente y otros no pueden soportar más allá de un límite crítico.
Alcanzado éste el freno sistemológico de seguridad se
rompe y el sistema escapa al control interno y se aboca a su destrucción. El
resultado es la explosión Nova. Hablando de un astro individual. Y si el astro
da lugar a una reacción en cadena que arrastra a todo su sistema a la
destrucción por el calor generado a raíz de la combustión acelerada de la
gravedad, hablaremos de Supernova.
230. La experiencia es la
que habla. La foto, la que demuestra. Y la realidad la que convence. Imaginemos
que tenemos una bola inmensa, queremos que dé vueltas empujándola y no podemos;
llamamos a más en nuestra ayuda y nos vamos sumando hasta obligarla a darle
vueltas. Una vez que esté dando vueltas la fuerza necesaria para mantener su
rotación constante será menor, de manera que el efecto de la misma fuerza sobre
la misma bola será mayor según crezca su velocidad. Este sencillo juego lo
elevamos en este momento a la relación entre un astro y su campo de gravedad. Y
convenimos que la rotación de un campo gravitatorio es similar a la de un
cuerpo sólido en el que el astro ocupa el núcleo. Enseguida comparamos la
acción de la corriente cósmica sobre este cuerpo con la de la fuerza de la mano
sobre la bola. Y ya tenemos el efecto físico en el origen de las Novas. Siempre
conviniendo antes que la curvatura de una corriente cósmica, como la de la luz,
no tendría lugar si esa corriente no tuviera masa. Si no tuviera masa no
tendría peso, y si no tuviera peso ni masa no podría existir el fenómeno de la
curvatura de la luz. Y es que desde el punto de vista de la óptica se puede
comparar la curvatura de la energía cósmica al entrar en contacto con un campo
gravitatorio con la refracción de la luz. La trayectoria de los cometas a su
paso por el Sol nos sirve para descubrir la estructura óptica de la curvatura
que describe la energía cósmica a su paso por un campo gravitatorio. Pero si a
diferencia de la energía cósmica su curvatura no se toca, en el caso de los
cometas sí tenemos la respuesta que transforma el campo gravitatorio en una
realidad que se comporta a efectos físicos como un cuerpo. Y como tal rota con
el astro al que pertenece.
231. Sabido que la edad de
las estrellas se mide por el tiempo que tardan en consumir la energía de su
campo gravitatorio, proceso de consumo sujeto a la velocidad de trabajo del
transformador, la lógica nos lleva a creer en la existencia de una ley reguladora
entre las revoluciones de trabajo y el tiempo de vida del sistema. La cuestión
que aquí nos ocupa es cómo acelerar las revoluciones de trabajo del
transformador astrofísico hasta ese punto de reducción de su vida al mínimo
tiempo posible. La lógica nos dice que sólo existe una forma, y es haciendo que
el campo sea excitado hasta el infinito de la manera que se desborda el líquido
contenido en un recipiente por una acción centrifugadora. ¿No es esta la acción
acumulativa de fuerzas frente a la gran bola de la que hablábamos? Pues que
hablamos de corrientes que se mueven respondiendo a los estímulos de los campos
galácticos y de la excitación de los mismos bajo esas respuestas: del nivel de
excitación provocado hablará la intensificación de la producción de luz. A
mayor excitación mayor intensidad de producción y menor tiempo de vida del
sistema. Los fenómenos de intensificación cíclica y atípica de los sistemas
estelares debemos relacionarlos con este comportamiento universal.
232. Resumiendo: En el
caso de las Novas y Supernovas la excitación se refiere a la elevación de la
velocidad de trasformación al infinito. Fuera de control los mecanismos de
frenado naturales a los sistemas gravitatorios la rotación del astro y del campo
se disparan y se interaccionan hasta consumirse, quedando una cantidad de
millones de años reducidos a cuestión de segundos. Si se habla de un sistema
astrofísico simple hablaremos de Novas. Y si es todo un sistema múltiple el que
cae en esta dinámica hablaremos de Supernovas. Tanto las unas como las otras
tienen lugar en los cinturones constelacionales externos, que son los más expuestos a las corrientes intergalácticas. Estas
Novas y Supernovas en el origen de los cometas, los cometas son proyectados
como proyectiles de cañón que crecen en poder destructor a medida que acumulan
espacio recorrido.
233. Y concluyendo: Estos
tres frentes de acción en mente -Nebulosas, Novas y Cometas- Dios estructuró la
distribución constelacional alrededor del Sistema
Solar simulando una red cristalina gravitatoria contra cuya solidez desintegrar
el peligro de interrupción de la Evolución del Árbol de la vida en la Tierra.
Los maravillosos resultados positivos a la vista la realidad no debe empañarnos
los ojos de nuestra inteligencia a la hora de ver que acorde a las dimensiones
astronómicas trazó Dios aquel Círculo sobre la Faz del Abismo del que nos habló
Salomón en su Sabiduría. Lo que el rey sabio y pacífico por excelencia viera
con los ojos de su Sabiduría nosotros, gracias a Dios, lo vemos con los ojos de
nuestra cara. Cúmulos y supercúmulos en el cinturón externo, y cúmulos abiertos
y sistemas múltiples en el interno, combinan esta red cristalina gravitatoria constelacional sobre la que todavía hay tanto que decir.
Empecemos resolviendo el misterio del Origen de los Cielos.
CAPÍTULO
25.- ORIGEN Y CONSTITUCIÓN DE LOS CIELOS
234. Entramos en una de
las grandes preguntas, el origen de las estrellas del Firmamento. La respuesta
creo que ha sido ya dibujada en las secciones precedentes. La producción de
estrellas en tanto en cuanto meta de la existencia de las galaxias, todo conduce
a la transformación del Cosmos en el campo de materia prima del que Dios extrae
la materia con la que hacer sus Obras. Constante la creación de galaxias la
masa total de materia prima que el campo cósmico pone al servicio de Dios para
llevar adelante cualquier Obra no tiene límites. Otra cosa será cómo Dios
extrae esa materia estelar y la transporta de sus regiones de origen al
Universo. Nosotros, conociendo que la manera de hacer las cosas depende siempre
del Poder de quien las hace, y que la imaginación para hacer las cosas está en
relación directa con la Inteligencia del que se plantea hacerlas, podemos
hablar de grandes ríos recorriendo las llanuras intergalácticas, según lo
considere mejor y acorde a sus necesidades de trabajo el Señor de las Galaxias.
¿Qué otro Nombre podremos darle a quien las crea y las gobierna? ¿O cómo
someteremos nosotros a nuestro criterio las leyes que las rigen y las formas de
comportamiento de las galaxias y sus mares de estrellas ante la acción de su
Creador sobre sus cuerpos? ¿Le pondremos por límite a la imaginación Divina los
límites naturales a la imaginación nuestra? ¿Cómo podríamos atrevernos a
comparar nuestra forma de vivir, sentir, respirar, pensar, andar, trabajar,
proyectar, tocar, amar, tratar, ordenar, reír, calcular…con las de ese Ser en
el Origen del Cosmos? ¿Desde los límites naturales a su realidad cómo podría
juzgar la criatura a su Creador sin demostrar estar haciendo ejercicio de un
acto de locura? El principio y el fin de la inteligencia humana es la admiración;
nace de la admiración de la Creación para terminar en la admiración de su
Creador. Todo lo que se diga de más viene de esa semilla que no estaba en el
Hombre y fue sembrada en su ser por una fuerza extraña a la Creación de Dios,
lo cual es asunto de la Teología. De cualquier forma, la gran cuestión del
Origen nos lleva directamente a la otra gran cuestión: la Constitución del
Universo.
235. De lo leído hasta
aquí se deduce que el Universo y el Cosmos son dos cosas diferentes. Estas dos
cosas unidas forman la Creación de Dios, y dentro de ésta una cosa es el Cosmos
y otra cosa es el Universo. El Cosmos es el campo de materia prima del que Dios
se sirve y, con la libertad del que es el Señor, coge todos los materiales
necesarios para llevar adelante sus Obras. En cuanto al Universo, el Universo
es el campo estelar donde Dios lleva adelante estas Obras. Cuando, pues, Moisés
nos habla de la Creación del Universo se estaba refiriendo a este campo
estelar. Cuyo Origen, como hemos visto, está en ese campo cosmológico del que
Dios hace derivar ríos de estrellas que recorren las llanuras intergalácticas y
vienen a desembocar en este océano universal en cuyas aguas el Árbol de la vida
echó sus raíces. Árbol de la vida sobre el cual hay mucho que decir, especialmente
a estas alturas de su Historia. Sobre la Constitución del Universo sin embargo
no todo está dicho.
236. Obviamente Moisés
habla en su Relato de la Creación de nuestros Cielos. Y al hacerlo nos pone
delante de una Realidad: Dios es su Creador. Realidad que nos conduce a otra
realidad: Eternidad, esa Eternidad que implica Infinito. Realidades de cuyo conjunto
el Género Humano es el fruto, pero no el único de ese Árbol de la vida al que
el Dios del Infinito y la Eternidad le dieran el Universo por campo de Origen y
Crecimiento. Conclusión final esta que nos lleva de vuelta a la revelación del
Hijo de este Creador y Señor del Cosmos y del Universo: “El Padre le muestra al
Hijo todo lo que hace y le mostrará Obras mayores que éstas de suerte que
vosotros quedéis maravillados”. Empleando el plural al hablar del Pasado como
reflejo del Futuro nos descubre el Hijo de Dios que nuestros Cielos y nuestra
Tierra, en definitiva, que el Género Humano no es la primera Cosecha que el
Árbol de la Vida ha dado. Afirmación que cierra el dilema sobre la vida en el
Universo. Y es que el Hombre no es el primero ni será el último Fruto de este
Árbol. Antes del Hombre ya fueron creados otros mundos y después del Hombre
nuevos mundos nacerán de las ramas del Árbol de la vida. “Los hijos de Dios” de
los que habla la Biblia son el fruto de esas Obras sobre las que el Hijo nos
declaró que el Padre hace. Sobre las regiones de origen en el Universo de tales
“hijos de Dios” no es cuestión de divagar. El hecho es que el conocimiento de
su existencia nos lleva a una nueva forma de plantearnos la Constitución de los
Cielos y del Universo en general.
237. Y esta forma tiene
que ver con la Concepción del Universo. Esto es, ¿cuándo Dios lo concibió en su
Mente cuál era la Idea que le dio Origen? ¿Lo creó para ser un campo en el que
se levanta una casa y cuando se cae por vieja se echa abajo y se levanta otra?
¿O lo creó para ir edificando con el tiempo a la manera que quien tiene una
tierra la va cultivando y transformando según el tiempo va pasando? ¿Creó los
Cielos que rodean a la Tierra y son la cuna del Género Humano para ser por el
tiempo barridos del Universo o creó los Cielos para permanecer eternamente?
238. Y considerando esta
última alternativa y sabiendo que la creación de un Mundo introduce en el
Universo un conjunto de problemas constitucionales de envergadura astronómica,
como hemos visto en las secciones anteriores, ¿no es el Universo un campo continuamente
sujeto a una definición creadora de sus regiones en razón de la transformación
de esas regiones en zonas de Origen de Mundos? Volvamos al Principio del
Universo para mejor definir esta creación constante de la geografía universal.
239. Creado el Cosmos como
región productora de Galaxias y siendo estas fábricas de estrellas, Dios piensa
en la Vida y concibe un océano estelar que crecerá continuamente, y bajo cuyas
Aguas la Vida echará sus raíces, desplegará su Árbol y dará su Fruto. Así que
Dios abre el Principio de los orígenes de los Mundos dirigiendo ríos de
estrellas de todas las partes del campo cósmico, que cruzan desde sus fuentes
en las cordilleras galácticas las llanuras cosmológicas y desembocan en un
espacio concreto, donde crean un Océano de estrellas, el Universo. Universo en
principio amorfo y de alguna forma salvaje en el que los cúmulos y los
supercúmulos se asocian y se disocian y las corrientes estelares se mueven
sujetas a las fuerzas desplegadas en el interior de este Océano de estrellas
que en tromba han desembocado en las costas del Universo. Pero el fin de este
movimiento es sembrar la Vida y recoger su Fruto; el horizonte que Dios le
tiende al Universo es el Infinito; y la edad es la Eternidad. Así que durante
cada Acto Creador extiende su Mano sobre una Zona del Universo y le da forma,
la esculpe, la identifica, le da unas propiedades, dándole forma a lo amorfo,
haciendo identificable lo que no tenía identidad propia. Dentro de este Proceso
de Creación continua del Universo y como resultado de este movimiento nacieron
nuestros Cielos. La cuestión madre, si los Cielos de nuestro Firmamento han
sido creados para permanecer o para ser barridos del espacio como un castillo
de arena al subir la marea tiene una respuesta decisiva final: al crearlos y
mediante su creación Dios le dio forma e identidad a una región del Universo
General. Creo que en su Libro sembró, como quien no quiere la cosa, la
expresión: los Cielos de los cielos, donde se identifica el Universo con unos
Cielos morada de muchos cielos, cada uno de éstos, a la imagen y semejanza del
nuestro, cuna y origen de otros mundos que fueron y otros que serán, cada uno
con su región singular. Aspecto éste que nos conduce a otra cuestión: La
navegación por el Universo.
240. La tendencia de
crecimiento hasta el infinito que Dios le ha dado al Universo supone e implica
la necesidad de una cosmografía universal que permita la navegación interior
mediante la identificación a distancia de las regiones que lo componen. Dios es
libre y poderoso para hacer lo que la marea con el castillo de arena, pero no
concibió el Universo así. Hubiera podido recoger en un libro la Historia y
Constitución celeste de cada Mundo, pero en su Mente lo que concibió fue que
esa Historia y Constitución permaneciesen eternamente, deviniendo las Cielos
las letras de ese Libro universal donde cada Capítulo trata de la Creación de
un Mundo y sus cosas. ¿No son bellas las líneas sobre las que las estrellas se
ordenan para escribirle este mensaje a la criatura humana: Infinito + Eternidad
= Dios?
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LA HISTORIA DIVINA DE JESUCRISTORAÚL PALMA GALLARDO
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